Credicorp Capital AM, la gestora que quiere llevar Latinoamérica al mundo


Credicorp es una firma 100% latinoamericana, y se enorgullece de sus profundas raíces en la región: fue fundada en Perú hace 129 años y actualmente está presente también en Chile, Colombia, Bolivia, Panamá, Reino Unido y EE.UU., donde cotiza en bolsa (está listada en NYSE) desde 1995, por lo que cumple con todos los requisitos que exige la SEC (el órgano regulador del mercado de valores en EE.UU.). “Esto es algo que nos valida mucho frente a los inversores que no nos conocen, sobre todo de Europa y EE.UU.”, afirma César del Castillo, responsable de desarrollo de negocio. El comentario es relevante, porque la firma ha tomado la decisión de empezar a adaptar su gama al formato UCITS y de iniciar a través de España su expansión internacional en el Viejo Continente.

Credicorp Capital AM, la unidad de gestión de activos de Credicorp, dispone actualmente de un patrimonio de 9.400 millones de dólares en activos bajo gestión– con protagonismo de la renta fija latinoamericana, que supone 6.500 millones del total- y otros 8.200 millones  en redes de asesoramiento y distribución a terceros. Estos datos sitúan a la gestora entre los más grandes, inversionistas en América Latina. Credicorp Capital AM forma parte de un grupo más amplio, que dispone de una unidad de banca comercial y de consumo, BCP, de negocio asegurador y pensiones – Prima AFP y Pacífico- y de una unidad de microfinanzas, Mibanco, que les posiciona como el cuarto banco más grande del mundo en este segmento. La suma de todos estos activos, entre lo gestionado y los préstamos colocados asciende a 72.150 millones de dólares.

La carta de presentación de la compañía en España es el Credicorp Capital Latin American Corporate Debt Fund, un fondo que invierte exclusivamente en deuda de empresas latinoamericanas que tiene un track record en formato UCITS de cuatro años. Selinca actuará como su representante en territorio nacional. Cabe preguntarse por qué dar ahora este paso estratégico, y César lo explica así: “Estamos apasionados por la región latinoamericana. Nuestra pasión es la que nos mueve a salir, y queremos llevar Latinoamérica al mundo”. 

Detalles sobre el fondo

Víctor Díaz es responsable de renta fija y gestor del fondo junto con Rodrigo Barros. Éste explica que la filosofía de inversión que sigue aporta varias ventajas competitivas. La primera es la fuerte apuesta de Credicorp por un equipo de analistas sólido y al mando de un modelo propietario; el equipo de analistas de la gestora es uno de los más grandes en renta fija de toda la región.

“Nuestra filosofía parte de tener un conocimiento profundo de las compañías en las que invertimos. Hoy invertimos en cerca de 200 empresas y tenemos 120 modelos financieros”, explica Díaz, que añade que ese análisis está mucho más orientado a realizar previsiones para el futuro que a mirar al pasado. El objetivo de dicho análisis es encontrar compañías en el mercado latinoamericano que presenten ventajas competitivas en el largo plazo. 

La segunda característica que distingue a la gestión del fondo es por el enfoque patrimonialista, al dar prioridad a la minimización de las pérdidas en mercados bajistas. Para conseguirlo, se pone acento en la calidad de las emisiones: “Obviamos los nombres en situación distressed o con ratings muy bajos, porque representan una posibilidad de pérdida. Buscamos oportunidades en segmentos moderados de high yield, sobre todo BB y algo de B. Buscamos retornos ajustados por defaults en el largo plazo”, añade Díaz.

El tercer punto a favor de la estrategia es el vasto conocimiento de los mercados latinoamericanos que tiene Credicorp: “Por nuestra presencia, nuestra facilidad cultural de comunicación y de acceso al mercado, por poder tener fuentes de información propias y de terceros y tener la posibilidad de asistir a conferencias y organizar visitas a las empresas dentro de la región”, indica.  

En este proceso de inversión, son tan importantes los bonos en los que se invierte como los que se descartan. “En los últimos cinco años, hemos realizado 1.613 visitas a compañías en la región. Eso nos ha hecho ser mucho más rigurosos por ejemplo al evitar entrar en compañías donde tengamos indicios de que los gobiernos corporativos o las regulaciones hayan sido desatendidas. Esa ventaja es única y nos da reconocimiento al estar presentes en la región”, afirma el experto.

Es necesario destacar dos pinceladas más de la gestión del fondo. La primera, el proceso de selección de los bonos y cómo prima en él la visión de largo plazo: “Toda inversión tiene una tesis inicial, un análisis de los fundamentos de crédito, el entendimiento del gobierno corporativo, el cálculo de la valoración... pero a lo largo de la vida de la cobertura, la relación con la empresa se hace muy cercana, a medida que avanzamos en el ciclo. Si vamos a poner recursos en el seguimiento de una empresa, es porque apuntamos a tener un peso importante en nuestra cartera. De otra forma, no habría una recompensa por invertir en empresas de manera seguida”, explica Díaz.

La segunda pincelada también tiene que ver con esta filosofía de largo plazo: el equipo gestor quiere que la mayoría de ideas se genere con el análisis bottom-up y trata de tomar decisiones lo menos influenciadas por el momento que sean posibles. Como consecuencia, la cartera presenta una baja exposición a factores de riesgo macro o a ideas top-down  y una baja rotación, algo que es bienvenido habida cuenta de que los costes de transacción son altos en mercados latinoamericanos.

El responsable de renta fija termina con algunos comentarios relevantes sobre la deuda corporativa latinoamericana. En primer lugar, destaca el crecimiento del universo de inversión: "Probablemente no sea un mercado tan nicho como parece. El mercado ha alcanzado una masa crítica relevante, ya supera los 500.000 millones de dólares. Es un monto que hoy en día permite la posibilidad de crear fondos que tengan tamaños relevantes y que puedan dar acceso a los inversores internacionales de todo el mundo”.

Además de haber ganado profundidad, hoy la deuda corporativa latinoamericana presenta una diversidad mayor. Díaz destaca cómo el peso de sectores tradicionales, como materias primas y energía, ha caído hasta representar alrededor de un 20% del índice. A cambio, ahora se pueden encontrar más oportunidades en sectores como el industrial, consumo, infraestructuras, bienes raíces o utilities. Paralelamente, Díaz subraya la mejora de la transparencia: “El hecho de que estas compañías latinoamericanas accedan al mercado internacional de bonos les genera un estatus de reporting y seguimiento superior al que tienen las que realizan emisiones domésticas. Hoy en día la calidad de reporting de una compañía latinoamericana  no difiere de uno europeo o asiático, el estándar es bastante bueno”, concluye.

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