Creciente optimismo


Durante casi dos años, los mercados emergentes se quedaron por detrás de los mercados de valores desarrollados. La insuficiencia de cerca de 20 puntos porcentuales desde octubre de 2010 es la principal consecuencia de tres hechos: en primer lugar, las menores perspectivas de crecimiento económico en China; en segundo lugar, el deterioro de la política económica en varios países emergentes importantes, como Brasil e India, y el tercero, la disminución en el crecimiento del comercio mundial.

Desde finales de mayo, hemos visto que los mercados bursátiles en todo el mundo van en aumento. Hay que destacar que los mercados emergentes no han aprovechado la buena disposición de los inversionistas para asumir mejor los riesgos. En comparación con el mercado desarrollado, esta tendencia continúa en bajo rendimiento. Sin embargo, durante los últimos meses ha habido indicios alentadores de que las estimaciones para el futuro deberían ser más positivas.

Por ejemplo, en abril, el Gobierno chino comenzó un nuevo ciclo de relanzamiento económico que está empezando a dar sus frutos. Mientras que el sector exportador de China sigue siendo débil, podemos ver que el crecimiento de la inversión en infraestructuras y construcción está claramente en aumento. Ésta es una buena noticia para los productores de materias primas del resto del mundo, y, por lo general, esto tendría un efecto positivo sobre el crecimiento de los países emergentes en su conjunto. En Brasil, por ejemplo, la exportación de mineral de hierro ha crecido claramente en los últimos dos meses.

Junto con China, la mayoría de los países emergentes están ahora muy ocupados para estimular sus economías. En los dos últimos meses, el grupo de países que está reduciendo las tasas de interés ha crecido considerablemente. Corea, Sudáfrica, Filipinas y Colombia son los países más importantes que se han unido a China, Brasil e India a este respecto. Con todo, la tasa de interés media de los países emergentes se ha reducido en un punto porcentual en los últimos doce meses. Esto aumenta las posibilidades de recuperación económica en los próximos trimestres.

Obviamente, las perspectivas de crecimiento de los países emergentes dependen fuertemente de lo que ocurre en la zona euro. El comercio mundial seguirá recuperándose hasta que lleguen las próximas medidas claras provenientes de Europa. En este sentido, un poco más de optimismo esta justificado. El BCE ha abierto la puerta a un apoyo monetario más eficaz para España e Italia. Esto puede estimular la confianza y en última instancia frenar el deterioro en las cifras económicas.

Volviendo a los tres acontecimientos que han actuado como un freno en los mercados emergentes, dos de los tres son ahora un poco más positivos: El crecimiento en China probablemente se acelerará en los próximos trimestres y la posibilidad de que el final de la crisis del comercio mundial esté a la vista parece intensificarse gracias a los acontecimientos de China y Europa. Al mismo tiempo, el deterioro de las políticas económicas en el mundo emergente no ha disminuido. La batalla de la India con la inflación y el aumento de la morosidad en el sector bancario brasileño son síntomas claros de ello.

 

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