Crece el interés de los clientes por la formación de sus asesores financieros


Los ahorradores e inversores españoles están cada vez más interesados en la cualificación que tienen las personas que les asesoran a la hora de realizar sus operaciones financieras. Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por EFPA España entre más de 1.000 asesores financieros. El 71% de los asesores consultados asegura que los particulares se muestran ahora preocupados por los conocimientos de su planificador, mientras que antes de la crisis esta cifra se limitaba al 56,5%.

Eso no significa que los clientes se hayan dejado de fiar de ellos, ya que un 88% se deja asesorar. Eso sí, un 62% de los que piden asesoramiento tiene en cuenta, además, otras recomendaciones de terceros, como amistades o campañas publicitarias. Estos datos constatan el “aumento de la demanda de un asesoramiento independiente y de calidad para gestionar los ahorros en un contexto económico muy complicado”, explica Carlos Tusquets, presidente de EFPA España.

En este periodo desde el inicio de la crisis, los asesores han notado un cierto cambio palpable en el perfil de los clientes en los últimos cinco años. Un 90,6% de los inversores se ha vuelto más conservador, mientras que solamente un 3,1% se ha vuelto más agresivo para aprovechar las oportunidades de la crisis, según datos del estudio.

Sin embargo, el mayor conservadurismo no ha llevado a los clientes a querer llevarse su dinero de España. El 80% de los asesores afirma que sólo una pequeña proporción de sus clientes se plantea la idea de movilizar su capital fuera de nuestras fronteras. Además, el número de clientes que, efectivamente, sí han pedido consejo acerca de esa posibilidad, es minoritario. Sólo un 4,5% de los asesores lo afirma.

Formación financiera de la oferta y la demanda

Cualificar financieramente a la oferta (los asesores) y a la demanda (los clientes) es el principal objetivo que se persigue en estos momentos en el continente europeo, donde Reino Unido ha tomado la delantera con una normativa impuesta por el regulador británico (FSA, por sus siglas en inglés) que entrará en vigor a finales de 2012.

Entre las nuevas medidas adoptadas por la FSA en el asesoramiento financiero que se avecina, destacan dos por encima del resto: que los asesores no cobren retrocesión de la entidad suministradora del producto sobre el que aconsejan y que, para orientar, deban estar en posesión de una cualificación financiera. Hasta hace poco, “los asesores intentaban vender productos que, quizá, los consumidores no necesitaban”, critica Richard Taylor, del departamento de Política de Inversiones de la FSA.

Esto implica que, al separar el precio del producto del precio del asesoramiento, el coste del primero disminuya. Sin embargo, para Josep Soler, presidente de EFPA Europa, el pago por asesoramiento, que debería ser “lo normal”, es una práctica que aún costará implantarla en España. A su juicio, “también lo era en Inglaterra”, aspecto que se resolvió mediante la imposición por parte del regulador.

Pero esto no es suficiente, puesto que los clientes también tienen que aumentar su cultura financiera, algo que ayudaría a evitar “morosidad e impagos”, según Soler. EFPA España ya ha participado en alguna iniciativa al respecto, como el Programa Europeo de Educación Financiera (EFEP), donde la Comisión Europea se hizo cargo de la logística y EFPA España aportó los voluntarios. El programa estaba destinado para estudiantes de cuarto de ESO de unos diez institutos de Barcelona.

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