Craton Capital: “Invertir en acciones tiene aún más sentido que posicionarse en oro físico”


Los fundamentales para el mercado del oro aún son muy positivos, en un escenario marcado por la crisis de deuda soberana europea, la depreciación de las divisas del mundo desarrollado, unos tipos de interés reales bajos o incluso negativos y una inflación creciente, sin contar con un mercado con restricciones de oferta y con una fuerte demanda por parte de los bancos centrales de los países emergentes. “El escenario de bajos tipos de interés reales combinado con un estrecho mercado es muy propicio para el oro”, comenta Doug Ellish desde Craton Capital, añadiendo que resulta difícil identificar otros metales preciosos con perspectivas tan favorables, pues la plata o el platino tienen distintos catalizadores, más relacionados con la demanda y el crecimiento mundial. “Nos gustan otros, pero mucho más el oro”, añade.

De hecho, en su fondo Craton Precious Metals, posicionado en renta variable de compañías relacionadas con los mismos, tienen entre el 70% y el 75% de exposición al oro –actualmente cercana al 72%-, mientras la plata ocupa el 6%, el platino casi el 12% y los diamantes, el 2,2%. Y es que Ellish hace hincapié en la infravaloración de las acciones frente al actual precio del oro, que tendrán que normalizar su valoración. “No pensamos que el oro físico vaya a bajar de precio y si se mantuviera en los actuales niveles, las acciones tendrían que subir un 50% para ajustarse”, comentan desde Craton, razón por la que creen que tiene incluso más sentido invertir en renta variable que en oro físico.

“Las acciones de productores, desarrolladores de minas o mineras cotizan con un descuento masivo, no están caras, y menos aún teniendo en cuenta que los fundamentales para el metal permanecen muy atractivos”, apostilla Ellish. Su fondo se situó el año pasado en la primera posición por rentabilidad de entre los 38 productos de renta variable enfocados en compañías de metales preciosos, según el ranking de Citywire, que dejaron retornos medios del 50%. Markus Bachmann, al frente de Craton Capital en Suráfrica, consiguió una rentabilidad del 87%. De ahí que estos activos estén generando un gran interés entre los inversores.

No en vano, las materias primas y los activos reales funcionan como protección en un escenario inflacionista, un buen catalizador para el metal precioso. De hecho, los expertos creen que la inflación se incrementará en mayor medida que las potenciales subidas de tipos por parte de los bancos centrales, lo que mantendrá bajos los tipos de interés reales. “La cuestión es analizar a qué tipo de inflación nos enfrentamos, pues parece estar provocada fundamentalmente por los precios de la energía y las materias primas, pero la subyacente parece contenida teniendo en cuenta el alto nivel de desempleo en el mundo desarrollado y su leve crecimiento, pues las consecuencias de la crisis no pueden repararse en dos años”, afirma el gestor.

Para Ellish, la cuestión es saber si la inflación es un efecto temporal que pasará pronto y acabará normalizándose o es una consecuencia largoplacista de las políticas monetarias acomodaticias llevadas a cabo sobre todo en EEUU. “Las medidas de relajación cuantitativa probablemente fueron demasiado agresivas y la gente empieza a cuestionarse si han dado los resultados esperados”, comenta. Para el experto, la inversión en oro, además de la evolución de la inflación, tiene dos riesgos: saber hasta dónde llegará la subida de tipos en China y el cambio de enfoque económico hacia su consumo interno, aunque desde Craton creen que la inflación se normalizará y que el país seguirá demandando materias primas.

Una tendencia secular

Por todo ello, Nathalie Han, que gestiona el fondo Craton Global Resources, no duda de que los activos reales son muy demandados, siguiendo una tendencia secular de crecimiento en los mercados emergentes que se mantendrá, mientras la oferta es limitada. A diferencia del fondo de los metales preciosos, éste cuenta con un universo global de renta variable relacionada con las materias primas seleccionadas con una combinación de análisis top-down y bottom-up. Además de firmas mineras de oro, que ocupan más del 20% de la cartera, apuesta por firmas relacionadas con las commodities agrícolas, como las compañías químicas, con un peso similar. También tienen mineras de metales industriales, con el 8% en cartera. “El cobre es uno de nuestros metales favoritos y estuvimos alcistas hasta el pasado julio pero ahora somos algo más prudentes porque, aunque los fundamentales siguen siendo buenos, su precio es alto, lo que puede provocar alguna corrección a corto plazo”, dice Han.

Con respecto al petróleo, la gestora advierte de los problemas en Libia, si bien afirma que la crisis egipcia no afectó a su precio. “El país es gran productor y exportador a Europa, si bien la situación se complicaría mucho más si las tensiones se extendieran a un exportador mucho mayor, Arabia Saudí. El otro problema es cómo impactará el encarecimiento del crudo en el crecimiento de los países y de la economía global”, dice la experta. Por estas circunstancias, y contando con la debilidad del dólar, cree que ver el barril de petróleo en niveles por encima de 100 dólares no es extraño, y de ahí que las posiciones del fondo en petroleras estén en torno al 20%, si bien la diversificación es una de sus claves a la hora de seleccionar los aproximadamente 30 valores que componen su cartera.

La mayoría de las empresas son de mediana capitalización y de gran calidad, lo que las hace atractivas de cara a potenciales operaciones corporativas, si bien no es el objetivo de los gestores. “Es un factor que no se puede controlar”, dice Han. Entre los valores con los que hay que ser más cautos, tanto por el tamaño del universo como por sus precios, están los elementos “rare earth” (tierras raras). Los principales minerales de las tierras raras son bastnasita, didimio, monazita y loparita.