COVID-19 siete meses después: comparativa con las caídas de Lehman y el 11-S


Ha vuelto. O mejor, nunca se fue, aunque nos hiciéramos ilusiones con la nueva normalidad. Siete meses después del comienzo del impacto de la pandemia en los mercados de Europa, es buen momento para repasar qué ha pasado y también para comparar la situación con lo ocurrido tras Lehman y los atentados del 11-S.

Hemos dividido el análisis entre el total de estos siete meses, el mes posterior al 23 de febrero de 2020 (cierre de Lombardía) y lo ocurrido en el período entre el 23 de marzo y el 23 de septiembre. Queremos saber qué queda de la abrupta caída del primer mes.

En renta fija, los bonos de alto rendimiento tanto europeos como americanos y el índice de bonos corporativos europeos siguen en rojo tras siete meses, aunque han experimentado una recuperación casi total, menos en el caso del alto rendimiento europeo. Los bonos del Tesoro estadounidense han funcionado como refugio durante todo el período.

En renta variable, siete meses después, sigue primando el rojo con una excepción: el índice de la bolsa china, que sube un 10,5% en el período y un 10,8% en lo que va de año. Entre las caídas hay bastante dispersión. El mejor manejo de la crisis en la región asiática también se refleja en el Nikkei 225, que ha recuperado casi todo y tan solo baja un 0,17%.

La bolsa española es el farolillo rojo del conjunto de índices analizados, ya que pierde algo más de un 32% entre finales de febrero y finales de septiembre. Con una diferencia de 20 puntos respecto a la caída media de la muestra, su situación se explica porque es el mercado que menos ha recuperado entre el segundo y el séptimo mes desde el inicio de la crisis europea. El Ibex 35 solo ha subido un 3,27%, frente al 27% de la media de los índices que analizamos. También es el índice que más cae en lo que va de año (-30,2%) y a 12 meses (-26,8%).

En cuanto al oro y el crudo, el metal precioso se apunta una subida del 14% en estos siete meses y el crudo ha recortado parte de su fuerte caída (recuerden la crisis de la entrega física del WTI y que en Cushing ya no cabía un barril más). El oro es el mejor activo del conjunto total de los analizados en lo que llevamos de año con un retorno del 23,7%.

Por su parte, el dólar, medido contra una cesta de divisas, subió un 3,25% en el primer mes para caer algo más de un 8% entre finales de marzo y finales de septiembre, aunque recupera algo en lo que llevamos de mes.

Hay algo que llama la atención en la tabla y es el rojo casi generalizado en el acumulado de los 23 días de septiembre. Solo el billete verde y la renta fija menos arriesgada se salvan de esta corrección. Puede ser una pausa de los mercados, más abultada en algunos casos como en el del S&P 500 tras su fuerte recuperación y las dudas sobre el recorrido adicional de las grandes tecnológicas, pero también un aviso de que la segunda ola ya está aquí. Y si ya está aquí, el temor a su impacto económico está teniendo reflejo en los precios.

En episodios anteriores

Mientras aplanamos la curva de nuevo (unos más que otros), la comparación con lo sucedido en los mercados siete meses después de la caída de Lehman es bastante favorable. A finales de abril de 2009, los bonos de alto rendimiento y la mayoría de los índices de bolsa todavía acumulaban pérdidas superiores al 20% en media, a pesar de que lo peor había pasado. De nuevo, hay una excepción, y se repite: se trata del índice de bolsa chino.

En cuanto al post-11S, a siete meses, el tono era de recuperación más o menos generalizada.

Las tres crisis coinciden en que siete meses después, subían el oro y los bonos del Tesoro americano y caía el petróleo. Si saben de alguna crisis que esté por llegar, ahí tienen un buen long-short. De momento, bastante tenemos con ésta.

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