¿Corre peligro la recuperación japonesa?


“La economía japonesa creció un 2,6% intertrimestral (anualizado) en el segundo trimestre de 2013 frente al 3,6% que esperaba el consenso y la tasa de crecimiento del primer trimestre se ha revisado a la baja, del 4,1% al 3,8% intertrimestral (anualizado). Estas cifras podrían retrasar la subida del impuesto sobre el consumo programada para abril de 2014”, afirmaban los analistas de Nordea Investment Funds tras conocerse esta semana los datos del PIB japonés. “No obstante, un crecimiento del 2,6% sigue siendo sólido, por lo que no creemos que el gobierno de Shinzo Abe abandone su idea de aumentar el impuesto sobre el consumo, aunque sí vemos factible que lo haga de forma más gradual”.

En JP Morgan Asset Management comparten este punto de vista¿. “El temor es que un incremento del impuesto sobre el consumo (del 5% al 8% en 2014 y del 8% al 10% en 2015) frene la recuperación económica de Japón. Sin embargo, si el primer ministro Abe decidiese finalmente no aumentar este impuesto, las consecuencias para el mercado de bonos y la bolsa nipona podrían ser nefastas. Por eso pensamos que el gobierno mantendrá sus planes y confiamos en que el impacto de esta subida se verá compensado por el mayor gasto gubernamental asociado a las medidas de estímulo”, sentencian desde la gestora.

Japón es la tercera economía mundial pero también la más endeudada, con una creciente deuda pública que ya supera los 1.000 billones de yenes (unos 7,7 billones de euros). La semana pasada, la agencia de calificación Moody’s advirtió de que, sin un crecimiento económico sostenido, “el estímulo mediante déficit y los objetivos inflacionistas tendrán un efecto limitado sobre la recuperación”. Como apuntan desde Nordea, “si Japón quiere mantener la confianza de los inversores y mejorar su potencial de crecimiento a largo plazo, el gobierno debe mostrar cierta disciplina fiscal y estar dispuesto a aplicar las reformas necesarias”.

Para los analistas de Invesco Asset Management, “el gobierno japonés ha adoptado hasta la fecha las medidas más fáciles: aumentar el gasto público e imprimir dinero. Pero los problemas estructurales de la economía japonesa siguen sin resolverse: la población está cada vez más envejecida, la deuda pública crece pero el sistema tributario no genera ingresos suficientes y el descenso de la productividad lastra la competitividad de las empresas japonesas”.

Desde Invesco reclaman varios cambios que, en su opinión, mejorarían las perspectivas económicas de Japón. “El gobierno debe poner en práctica algún plan de consolidación fiscal junto con una reforma del sistema tributario que permita aumentar los ingresos públicos. Una reforma de la política de inmigración contribuiría a aliviar la escasez de mano de obra. En cuanto al sector privado, nos gustaría que las empresas niponas pasasen a centrarse en el crecimiento de los beneficios, los dividendos y la rentabilidad de los activos”. Como afirman desde la gestora, “son cambios difíciles pero imprescindibles para que Japón consiga alcanzar un crecimiento económico real”.

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