Consideraciones para el inversor de una reapertura de la economía global


Como un lento despertar, las principales economías del mundo se adentran una fase de reactivación de su economía a la vez que conviven con la una pandemia  aún latente. Es innegable que el mundo ha cambiado. Así que, ¿debe hacerlo también la manera en la que se construye una cartera?

Una de las mayores preocupaciones en este contexto de nueva normalidad es el impacto en el consumo. Desde Franklin Templeton elaboraron una encuesta para tomar el pulso de la población, con algunas conclusiones interesantes. Según cuenta Sonal Desai, directora de inversiones de renta fija, el consumo colapsó los primeros meses de pandemia para luego repuntar con fuerza con las primeras semanas de reapertura. Un giro preocupante se dio en verano, cuando ese rebote en el gasto se templó y el ahorro subió. Pero lejos de ver un nuevo frenazo en el consumo, Desai diría que estamos más bien ante una estabilización. “La buena noticia es que el ahorro no se está usando para pagar deuda sino que es un colchón, está a la espera de ser usado”, comenta.

Son señales positivas que llegan de la economía real, pero el rebote en los mercados cotizados ha sido aún mayor. ¿Existe una desconexión? En opinión de Scott Glasser, director de inversiones de Clearbridge, no. “Tanto la caída de febrero-marzo como el posterior rally fueron justificados”, defiende. Puede parecer extraordinario el movimiento de las bolsas, pero lo verdaderamente sorprender es la rapidez en la que se recibió el estímulo monetario y fiscal. “No podemos hablar de una desconexión entre economía y mercados cuando vemos el volumen enorme de liquidez que se ha inyectado”, afirma.

Si hubiera que nombrar un sector verdaderamente tocado por varios frentes es el inmobiliario, uno de los primeros en notar el impacto. En cuestión de semanas las empresas de todo el mundo implementaron un sistema de trabajo desde casa (el famoso Work from Home); un verdadero test de estrés. “Ha supuesto un reverso impresionante de la tendencia prevalente hasta ese momento, la urbanización de las ciudades, de esa necesidad de los trabajadores millenials de estar cada vez más juntos”, cuenta David Gilbert, director de inversiones de Clarion Partners.

Implicaciones para las carteras

Si esta es la nueva realidad, ¿qué implicaciones tiene para las carteras? Es una pregunta que debe hacerse desde todas las perspectivas y clases de activos.  

El tecnológico ha sido el gran ganador de la pandemia y Glasser coincide en que hay que tener exposición al sector en cartera. Pero por esa misma razón hay que complementar la apuesta con algo de cíclicos. Por ejemplo, define a las utilities como el grupo olvidadas que volverá al podio. También ve oportunidades en salud. Concretamente, en las farmacéuticas, que cotizan en mínimos de 30 años en precio/beneficios.

En renta fija, Desai ofrece tres consejos. Primero, ser global y diversificar las fuentes de riesgo. Segundo, no se puede descartar todo el nicho de high yield. Eso sí, hay que buscar las oportunidades de la mano de un gestor activo porque su previsión es que las tasas de impago crezcan. Tercero, que no estamos en un momento atractivo para los activos tradicionales de renta fija más básicos, como los bonos de gobierno.

Por último, Gilbert no compra del todo la idea del Work from Home para siempre. “Si ha pasado la cuarentena en casa con niños le será fácil recordar las bondades de salir”, propone. Además, como ya destacó, hasta que estallase la pandemia la tendencia en el mercado inmobiliario y laboral era precisamente el contrario, la urbanización de las capitales. “Lo curioso es que las compañías más punteras en cuidar las oficinas para sus empleados ahora también lo son al ofrecer trabajo telemático. Será curioso ver dónde termina estando el equilibrio”, plantea. Otro reto importante para el inmobiliario será el impacto del mayor déficit en los ayuntamientos y cómo afecta a los servicios públicos de cada zona. Dicho lo anterior, se mantiene optimista. “Boston, Seattle, Los Ángeles. Son las ciudades donde los jóvenes querían y quieren estar. Esto no va a cambiar”, concluye.

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