Consejo de Fidelity: centrarse en la preservación del capital y las estrategias de baja volatilidad


“Las Bolsas descuentan ya una gran cantidad de pesimismo. Esto significa que atendiendo a la mayor parte de los indicadores, como el PER y el precio-valor en libros, las acciones, y especialmente las europeas, están baratas. Esta afirmación es válida también desde una perspectiva histórica y si comparamos la bolsa con otras clases de activos”, asegura Dominic Rossi, director mundial de inversiones del área de renta variable de Fidelity Worldwide Investments. Así pues, la pregunta que lanza Rossi es… “¿Qué podría actuar como base para una mejora duradera del comportamiento de las bolsas?

“Para responder a esta pregunta, lógicamente tenemos que pensar en los obstáculos que están impidiendo el rebote de las acciones. Sabemos a ciencia cierta que los beneficios empresariales no plantean problemas; más bien al contrario, ya que los márgenes están altos en estos momentos. El gran problema es, por el contrario, la elevada volatilidad que, en mi opinión, es un reflejo de cuatro problemas clave que se combinan para impedir una revisión al alza de las valoraciones de las acciones”, asegura el experto en un artículo. En este aspecto, Rossi detalla cuáles son, a su juicio, los factores que obstaculizan dicho rebote.

La primera sería la reducción del endeudamiento de los bancos europeos. “Lo miremos por donde lo miremos, resulta evidente que el proceso de reducción del endeudamiento de los bancos europeos aún no ha acabado. La mayoría de los bancos de los países de la periferia de Europa presentan unas tasas de préstamos-depósitos elevadas, con acceso limitado a financiación mayorista. Estos bancos deben seguir reduciendo su apalancamiento, un proceso que probablemente durará años, no meses”, afirma el experto.

En su opinión, esto no quiere decir que los bancos no estén actuando correctamente. Mediante la reducción del apalancamiento allí donde resulta posible, están incrementando su transparencia en relación con sus préstamos y están vendiendo activos no estratégicos. En este sentido, “el reciente plan de recapitalización de la banca española también es un hecho positivo, pero la entrega del consabido informe de auditoría independiente sobre toda la cartera de préstamos será crucial para mejorar la confianza”.

El segundo, la crisis de deuda de la eurozona. Analizando las elecciones griegas, el resultado fue positivo para los mercados en el sentido de que no ganó el partido de extrema izquierda contrario al plan de austeridad. “Aunque podríamos ver una ligera renegociación de los términos del programa de austeridad, creo que las perspectivas de una resolución ordenada de la situación griega son todavía reducidas. Desafortunadamente, los problemas subyacentes de competitividad del país siguen sin resolverse y, en este sentido, creo que una posible salida de la zona euro y el bloque de la moneda única sigue siendo un riesgo importante”, indica Rossi.

Grecia no sería, sin embargo, el único foco de incertidumbre. “Si miramos hacia España e Italia, la situación se ha deteriorado en las últimas semanas y el interés de los bonos españoles a 10 años ha llegado a superar el 7%. El anuncio de que los mecanismos ESF y ESM pueden comprar deuda pública de los países periféricos es positivo, pero podría ser cuestión de tiempo que los mercados comenzaran a descontar un programa de restructuración de deuda también para España. A esta historia le faltan aún muchos capítulos”.

Tercero: El "abismo fiscal" de Estados Unidos. “Aunque los mercados concentran su atención en la zona euro, preveo que las cuentas públicas estadounidenses ocuparán portadas antes de finales de año. La Oficina Presupuestaria del Congreso ya ha advertido de que si el Congreso no puede ponerse de acuerdo sobre los recortes del gasto, entonces podría producirse una contracción de la actividad económica en el primer semestre de 2013, seguida de una leve recuperación en el segundo semestre. Si esto ocurre, cabe esperar ciertamente que las previsiones de beneficios en 2013 de las empresas estadounidenses en el índice S&P 500 desciendan desde los niveles actuales”.

Y, cuarto y último punto: Los precios de las materias primas. En este punto, Rossi considera bastante importante que asistir a un descenso duradero en todas las grandes materias primas, tanto las industriales como las agrícolas. “La caída de los precios sería buena para los consumidores y la mayoría de las empresas, pero la otra ventaja del descenso de las materias primas es que permitiría a los principales bancos centrales del mundo proseguir con sus políticas de estímulos monetarios no convencionales con menos miedo a las consecuencias para la inflación”.

A su juicio, la buena noticia para las materias primas es que los precios han caído en las últimas semanas. “Un aspecto que me parece bastante alentador es que el abaratamiento de los precios no sólo parece ser consecuencia de una menor demanda; parece que por fin se está dejando sentir un aumento de la oferta. En concreto, me viene a la mente los avances que se están consiguiendo en Estados Unidos en la industria del gas de esquisto, que han sido decisivos para reducir el precio del gas natural en el país”.

Con todo estos factores sobre la mesa, el director mundial de inversiones del área de renta variable de Fidelity considera que la volatilidad probablemente continuará enquistada en el mercado. “Si bien estamos viendo algunos hechos positivos en uno de estos factores, los precios de las materias primas, tenemos que ver más avances en el resto también. A la vista de estos obstáculos, mi consejo para los inversores sería que se centraran en la preservación del capital y las estrategias de baja volatilidad, haciendo hincapié en la rentabilidad por dividendo”.
 

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