Consejo de BlackRock: tenga cuidado con los bonos de corta duración


La primera semana de agosto no fue nada complaciente para los mercados, como constata Russ Koesterich, estratega jefe global de BlackRock. De hecho, a finales de la semana los principales índices estadounidenses registraron su peor caída en un día de los últimos seis meses, mientras que la volatilidad registró su nivel más alto desde la primavera. “Aunque la recuperación económica estadounidense parece estar ganando fuelle, los elevados precios de las acciones y los riesgos políticos al alza finalmente se están cobrando un precio”, resume el experto.

Koesterich también percibe que, por primera vez en mucho tiempo, los buenos datos macro relacionados con la economía estadounidense –mejora de la tasa de empleo y fuerte crecimiento del PIB en el segundo trimestre- no fueron suficientes para prevenir las ventas. Así, los inversores mostraron su preocupación con algunos de los frentes abiertos en el panorama internacional, entre los que Koesterich enumera cuatro: el impago selectivo de Argentina, el rescate de Espirito Santo, las nuevas sanciones a Rusia o los débiles resultados de Samsung, Adidas o Lufthansa.

Estados Unidos: evite la corta duración

En el terreno de la renta fija, el representante de BlackRock se muestra claro: tenga cuidado con los bonos de corta duración. Aunque constata que toda la deuda estadounidense en sus diferentes vencimientos experimentó fuertes ventas tras publicarse un crecimiento del PIB del 4% en el segundo trimestre –probando así que el débil dato del primero estaba realmente distorsionado por el mal tiempo-, observa que los bonos más perjudicados fueron los de menor duración. Pone como ejemplo la referencia a dos años, que marcó máximos desde mayo de 2011 con un rendimiento del 0,59%. Recuerda asimismo que posiblemente la Reserva Federal empiece a subir tipos antes de lo que esperan los mercados, “lo que debería poner presión renovada sobre los bonos de corta duración”.

Koesterich matiza que después, el viernes 1 de agosto, los treasuries recuperaron parte del terreno perdido con la publicación de la tasa de desempleo, ligeramente por debajo de las expectativas. “Incluso así, nuestra visión es que el mercado laboral estadounidense está avanzado a grandes zancadas”, declara el estratega. Éste explica que “de media, se han creado cerca de 245.000 empleos en cada uno de los pasados seis meses, significativamente por encima del nivel de 200.000 visto con frecuencia en periodos de recuperación. En añadidura, las contrataciones tienden típicamente a ralentizarse en verano, volviendo particularmente notables los datos recientes”. 

En el análisis, Koesterich se esfuerza por buscar mercados atractivos más allá de EE.UU. Se centra en la renta variable emergente, particularmente en la china tras la mejoría de la actividad manufacturera reflejada en los últimos PMIs oficiales del país. El estratega recuerda que la bolsa china subió más de un 8% en julio y también subieron a su rebufo los parqués de Corea del Sur y Japón.

“Es difícil predecir si el repunte de la volatilidad de EE.UU. que vimos esta semana será efímero. Incluso aunque lo sea, encontramos que las valoraciones todavía baratas: algo de impulso en la economía de China y la mejora del sentimiento son buenas razones para considerar asignaciones más grandes en renta variable asiática, incluyendo China y Japón”, concluye el estratega.

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