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Consecuencias para los mercados de la política monetaria de la Fed


La Reserva Federal ha dado a los mercados el recorte de tipos que tanto pedía, pero la reacción inicial ha sido negativa. Un dólar más fuerte y una curva de tipos aún más plana si cabe parece una respuesta contra intuitiva a una política monetaria acomodaticia. Entonces, ¿qué justifica ese movimiento a la baja? Las gestoras internacionales desgranan las consecuencias a medio y largo plazo.

Pese a esa reducción en 25 puntos básicos, ahora se habla de una bajada de tipos hawkish (restrictiva). La clave está en que hay una falta de claridad sobre los siguientes pasos que dará Jerome Powell, presidente de la entidad monetaria. Como recuerda Dave Lafferty, jefe de estrategia de mercados en Natixis IM, Powell pasó un momento difícil tratando de explicar por qué la Fed está rebajando los tipos si todo el Comité cree que la economía estadounidense está todavía en buena forma. “A juzgar por las preguntas y respuestas durante la rueda de prensa era obvio que muchos en la sala no entendían lo que Powell estaba tratando de transmitir”, afirma. Uno de los mandatos de la Fed es dar un mensaje firme a los mercados. Y precisamente fallaron en la reunión de julio. “Refiriéndose al recorte de tipos como un ajuste a mitad de ciclo, muchos se preguntaron si el llamado recorte preventivo fue simplemente uno y listo (‘One and done’), una perspectiva no tan dovish como el mercado había puesto en precio”, interpreta Lafferty. Es tono dubitativo también lo aprecia Tom Ackermans, analista de renta variable de Fidelity International. “Cuando se le preguntó —varias veces— cuántos recortes más estaba contemplando la Fed, su única respuesta fue que las decisiones de la Fed dependerán de los datos”, cita.

Ni siquiera entre los expertos hay un consenso de lo agresivo que hace falta que sea la Fed. En Natixis IM barajan al menos otro recorte más este año. Desde Merian GI también hablan de una oportunidad desperdiciada ya que ellos esperaban una rebaja de 50 puntos básicos. Nick Wall, co gestor del Merian Strategic Absolute Return Bond Fund, recuerda las palabras del presidente de la Fed de Nueva York: “Cuando solo tienes tanto estímulo a tu disposición, vale la pena actuar rápidamente para bajar las tasas a la primera señal de angustia económica”.

Quienes ven correcto ese gesto moderado se escudan en que los datos macroecómicos actuales ni siquiera reclaman un recorte. Shamik Dhar, economista jefe de BNY Mellon IM, interpreta que el movimiento de la Fed no es porque sus previsiones centrales para la economía se han deteriorado sino porque los riesgos a la baja aumentan mientras que la inflación sigue baja. “En ese sentido, es como si hubieran contratado un seguro”, explica.

Impacto en las carteras

Curiosamente, tras uno de los mayores gestos acomodaticios que puede dar un banco central, las gestoras mantienen la cautela con la renta variable. Temen el daño colateral de que Powell decepcione. “Los mercados esperan demasiado de los bancos centrales con un recorte cercano a los 100 puntos básicos”, sentencia Benjamin Melman, director de inversiones en Edmond de Rothschild.

Pero aún con esto, lo cierto es que los vientos soplan a favor de ciertas clases de activos. David Norris, responsable de crédito estadounidense de TwentyFour AM (Vontobel AM), defiende que veremos un mercado de nueva emisión en renta fija robusto. “Los prestatarios corporativos siguen aprovechando el entorno de tipos bajos para refinanciar y mejorar la situación financiera del balance”, justifica. Wall coincide. En el fondo de Merian mantiene sus posiciones de larga duración en el front-end de EE. UU. ya que esperan nuevos recortes. Rick Rieder, cogestor de los fondos BlackRock Fixed Income Global Opportunities y BGF Global Bond Income de BlackRock, se suma a ver valor en los bonos estadounidenses. En su opinión, desde el punto de vista de construcción de carteras y por valoraciones, los activos de renta fija –y particularmente el Tesoro americano- mantienen su atractivo.

Otra idea en el espacio de la renta fija son  la deuda corporativa con grado de inversión y las titulizaciones hipotecarias (MBS) emitidas por organismos gubernamentales que sugiere John Bellows, gestor de Western Asset, filial de Legg Mason. “El contexto debería apuntalar las estrategias centradas en la percepción de rentas que priorizan los activos que generan rentabilidades superiores a las de los índices de referencia”, justifica.

En Merian también siguen asumiendo riesgo con bonos de mercados emergentes y con el forex mientras que están cortos el dólar americano a la espera de más acción por parte de la Fed. Ese posicionamiento positivo en mercados emergentes se explica, según Delphine Arrighi, gestora del Merian Emerging Market Debt Fund, porque los bancos centrales de dichos países ahora tienen via libre para empezar sus políticas de estímulos y ponerse en línea con la tendencia global. Por eso ve una compresión mayor en los spreads de los bonos en divisa fuerte. Los flujos al mercado no van a tener oferta suficiente ya que los países prefieren errar del lado de la cautela con sus emisiones. Además, en el terreno fiscal las cosas están favorables; al igual que los precios de las materias primas.

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