“Con la reestructuración financiera, habrá un boom de EAFI pero no todas sobrevivirán”


Araceli de Frutos Casado es una de las emprendedoras del mundo financiero que recientemente se ha lanzado a crear su propia EAFI. Con el número 107, está registrada en la CNMV desde el pasado 18 de enero y considera que serán muchos otros los que acaben dando el mismo paso. “Podría haber un boom de EAFI próximamente, pues aún no ha terminado toda la reestructuración del sistema financiero y muchos profesionales encontrarán en la figura una alternativa profesional”, explica.

Pero, aunque confía en su desarrollo numérico, también es consciente de los retos y de la improbabilidad de que todas las entidades sobrevivan, en parte por las dificultades existentes a la hora de conocer la figura de la EAFI y para convencer a los clientes de pagar por el servicio. “Las inversiones financieras se han popularizado pero la cultura aún es muy pobre y se confunde el acceso a los mercados con su conocimiento”, critica.

Para la experta, el del asesoramiento es un negocio basado en la confianza. Por eso, y aunque cree que las EAFI tienen un nicho de negocio entre los clientes minoristas desencantados con la banca tradicional (ella trabaja con clientes de a partir de 30.000 euros aproximadamente), es consciente de que deben ofrecer un buen servicio. “Es posible que los profesionales de las EAFI logren llevarse clientes de sus anteriores puestos en banca privada, pero siempre bajo la premisa de ofrecer un buen servicio y buscar los recursos necesarios para el ejercicio de la actividad”, dice, pues de otro modo no sobrevivirán.

De hecho, De Frutos considera que existe una dicotomía en el mundo de las EAFI, entre aquellos que proceden del mundo de la gestión, con más conocimiento de mercado, y las de origen en banca privada, que cuentan con base de clientes. Y apuesta por la colaboración como forma de sobrevivir y hacerse hueco: “Al aventurarte en el asesoramiento financiero es necesario que tengas una cartera de clientes, o de potenciales clientes, y unos sólidos conocimientos de mercado”, dice. Para ella, el secreto estará en combinar ambos aspectos y en las colaboraciones entre EAFI de cara al futuro, en la que cada entidad aporte algo diferente, ya sea base de clientes o distintos conocimientos financieros y de gestión.

El futuro pasa por la colaboración

De Frutos es de las segundas entidades: procede del mundo de la gestión y ha trabajado tanto en análisis macroeconómico y de mercado como en la gestión de renta variable, renta fija y con vehículos como fondos de inversión, sicav, fondos de pensiones, carteras privadas o unit-linked. Tras su paso por entidades como Fonditel, InverCaixa, Bancaja, Gescooperativo, Gespastor y Espirito Santo (después de que comprara Gespastor), salió de la entidad y decidió crear su EAFI cuando Popular compró Banco Pastor, dejando el aire el acuerdo de Pastor con Espírito Santo.

Y para ello, se apoya en la colaboración con el Colegio de Economistas, consultores o entidades financieras que le han ayudado en las labores de constitución de la entidad, y le apoyan en el cumplimiento normativo, registro de datos o asesoramiento fiscal. De hecho, cree que es difícil que una persona llegue a hacer todas las labores que exige una EAFI y cree que esas colaboraciones son una tendencia de futuro. “Cada entidad buscará colaboraciones en aquellos aspectos en los que carece de conocimiento o capacidad para poder ofrecer un servicio completo”, dice.

Gestión conservadora e independencia

Las claves del proyecto de Araceli de Frutos son una gestión conservadora e independiente, razón por la que se decantó por la figura de EAFI frente a la del agente, además de por su mayor control institucional, pues las EAFI están supervisadas por la CNMV. “Siendo agente te atas más a una entidad, eres una especie de comercial autónomo, lo que dificulta tener una visión global y limita el poder de decisión”, explica. Así, opta por la libertad para elegir para sus clientes cualquier tipo de producto, principalmente de renta variable, renta fija, fondos o ETF, con los que más opera.

Actualmente, la parte en fondos de sus carteras asesoradas supone alrededor del 25%, principalmente en productos de renta fija a corto plazo como forma de limitar el riesgo, ante la inestabilidad en Chipre o Italia, que puede tener la inversión directa en renta variable, en la que está centrada. Sobre todo analiza valores en España y Europa. Rechaza trabajar con productos estructurados y también prefiere el cobro directo a las retrocesiones para aumentar la transparencia de su actividad.

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