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Comprobado: la inversión responsable puede potenciar las rentabilidades financieras


TRIBUNA de Jeroen Bos, Head of Equities NN IP. Comentario patrocinado por NN Investment Partners.

¿Puede la inversión responsable conciliar el logro de objetivos ESG con una buena rentabilidad financiera? A nuestro juicio, sí. Esta convicción se sustenta en numerosas evidencias. En este artículo examinamos  tres estudios académicos y dos proyectos de investigación en los que ha participado NN Investment Partners y  que respaldan nuestra convicción de que integrar criterios de responsabilidad medioambiental, social y de buen gobierno (ESG) y el compromiso en el proceso de inversión contribuyen a mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo.

Buen desempeño en criterios ESG y rentabilidades
El primer estudio que examinamos es ESG y rentabilidad financiera: evidencia acumulada en más de 2.000 estudios empíricos (publicado en 2015), de Gunnar Friede (Deutsche Asset & Wealth Management), Timo Busch (Universidad de Hamburgo) y Alexander Bassen (Universidad de Hamburgo, Universidad de Reading).

Una de las principales conclusiones de este análisis es que el 63% de los 2.200 estudios elaborados entre 1970 y 2014 revelaron una correlación positiva entre las calificaciones ESG y el rendimiento financiero de una empresa, una correspondencia que se mantiene relativamente estable desde mediados de la década de los noventa del siglo pasado. También demuestra que la correlación positiva es más débil en el factor social y más intensa en el de gobierno corporativo (las siglas S y G de ESG, respectivamente).

Diferenciales bajos y estables en deuda corporativa
El estudio Evaluación de la relación entre las cuestiones ESG y los valores de renta fija corporativa, de Breckinridge Capital Advisor y MIT Sloan School of Management (2016) concluyó que las calificaciones ESG más elevadas son compatibles con diferenciales más estrechos y estables en el mercado de deuda corporativa. El diferencial de rendimiento de los bonos emitidos por las mejores y peores empresas, medidas por criterios ESG, prácticamente ronda los 200 puntos básicos de media.

No obstante, los investigadores realizaron algunas puntualizaciones al respecto: las calificaciones ESG proceden de la información que aporta la propia empresa, por lo que aquellas que publican datos al respecto tienen más probabilidad de alcanzar una calificación de sostenibilidad mayor al margen de sus resultados efectivos en la materia. Además, quienes invierten en empresas con calificaciones ESG elevadas parecen beneficiarse de cierta protección frente al riesgo en mercados bajistas, lo que indicaría que la puntuación en dichos criterios guarda correspondencia con la calidad de los activos.

El compromiso produce mayores rentabilidades
Otro trabajo que analizamos es Propiedad privada, de Elroy Dimson, Oğuzkhan Karakas y Xi Li (2015), que examinó los resultados de 2.152 propuestas de compromiso (engagement) planteadas por una gestora de activos anónima a 613 empresas estadounidenses en el curso de un período de 10 años. El compromiso es un proceso que requiere una mentalidad de largo plazo. La probabilidad de que una empresa adapte sus procedimientos tras una propuesta de compromiso es del 18%, precisándose dos o tres intentos de entre año y año y medio de duración para lograrlo. De tener éxito el intento, la rentabilidad acumulada positiva media al año siguiente es del 7,1%.

Las empresas consideradas cosechan mejores ratings en numerosos ámbitos, como resultado operativo, rentabilidad, eficiencia y volatilidad de las acciones. La reacción positiva del mercado ante una propuesta de compromiso exitosa es más significativa cuando esta se refiere a asuntos de gobierno corporativo (+8,6%) y de cambio climático (+10,3%). Si la iniciativa de compromiso en materia de sostenibilidad no reporta frutos, la mejora en rentabilidad vuelve a reducirse.

En una actualización del año pasado, los investigadores concluyeron que es más probable que una propuesta de compromiso prospere cuando la realiza un accionista importante de la misma región o cuando la parte interesada en el compromiso gestiona un volumen de activos considerable.

La dinámica ESG favorece la rentabilidad de la inversión
En 2016 NN Investment Partners inició una colaboración con el Centro Europeo de Compromiso Corporativo (ECCE) de la Universidad de Maastricht para estudiar la relación entre la puntuación en sostenibilidad corporativa y la rentabilidad financiera. Entre 2010 y 2014 se analizaron datos de más de 3.000 empresas de mercados desarrollados. Entre los principales hallazgos del trabajo cabe mencionar que las calificaciones ESG excepcionales no siempre son señal de que la empresa despuntará en el futuro y que prestar atención a cambios graduales en las calificaciones o a su dinámica puede mejorar la rentabilidad.

En términos de ratio de Sharpe, una cartera de acciones de calificación ESG media pero con impulso al alza es más interesante que otra cuyo impulso decaiga, con independencia de que las puntuaciones en sí mismas sean altas o bajas.

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Ratios de Sharpe de carteras de valores con calificaciones ESG baja (L1), media (L2) o alta (L3).

Una nueva investigación en marcha
NN Investment Partners ha forjado una nueva alianza de colaboración con la Universidad de Yale a través de la Yale Initiative on Sustainable Finance (YISF). Esta nueva línea de investigación estudia en qué medida, y de qué modo, integrar criterios ESG en el proceso de inversión mejoraría el perfil de rentabilidad/riesgo de las carteras. YISF se propone generar ideas novedosas y estudios punteros sobre los retos y las oportunidades que ofrece la integración de los criterios de sostenibilidad en las decisiones de inversión.

Este programa de investigación quiere facilitar a NN Investment Partners, y a la comunidad inversora en general, el desarrollo de instrumentos que permitan a los clientes alcanzar tanto sus objetivos financieros como los relativos a sostenibilidad.

De la teoría a la práctica
NN Investment Partners lleva más de 20 años de experiencia en la inversión siguiendo criterios ESG. El año pasado los activos en estrategias sostenibles y de impacto crecieron un 53%, hasta los 17.000 millones de euros. PRI nos ha otorgado la calificación más elevada A+, por la excelencia de nuestra estrategia y gobernanza en inversión responsable. Nuestras estrategias sostenibles se orientan decididamente por oportunidades de inversión que cumplan criterios ESG, y nuestros productos basados en inversiones de impacto buscan empresas que contribuyan de una forma destacada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

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