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Cómo se plantean el análisis ISR los selectores españoles


A medida que la inversión socialmente responsable (ISR) gana visibilidad, aumenta también el número de estudios que analizan los factores que impulsan, o que lastran, esta tendencia. Uno de los más recientes, el Estudio Global de Inversión 2018 de Schroders, que encuestó a 650 inversores institucionales con activos por valor de 24 billones de dólares, revela que este tipo de clientes ve complicado el análisis de estos productos, que muchos consideran que existe una falta de transparencia con respecto a estos productos e, incluso, dificultades para calibrar el riesgo (conozca más resultados de este estudio).

Ante esta situación, resulta especialmente interesante conocer los procesos de análisis e inversión en ISR que llevan a cabo las diversas entidades que participaron en el desayuno temático organizado por Funds People y patrocinado por Vontobel Asset Management.

Procesos exhaustivos

La primera conclusión es que los equipos de selección aplican procesos bastante exhaustivos que suelen combinar el uso de bases de datos externas –Morningstar/Sustainalytics se impone en la selección de fondos mientras que MSCI Research gana terreno en la parte de inversión directa– con sistemas propios desarrollados internamente.

“Para el análisis de fondos ISR aplicamos el rating de sostenibilidad, de concienciación social y de enfoque ético de Morningstar/Sustainalytics a los fondos que están disponibles para nuestros clientes en la plataforma de fondos de Inversis”, explica Gonzalo Thomé, analista sénior de fondos de inversión en la entidad. “Al tener en cuenta las tres puntuaciones nos aseguramos de que el rating absoluto de sostenibilidad sea alto, porque hay empresas a las que se les valora positivamente porque han mejorado recientemente su puntuación ASG pero, en algunos casos, esto se debía a que la compañía partía de niveles muy bajos, no a que la puntuación absoluta fuera alta”.

“A continuación”, continúa Thomé, “aplicamos un scoring cuantitativo según la rentabilidad ajustada al riesgo en diferentes periodos de tiempo y después analizamos la documentación de los fondos, prestándole especial atención a la forma en la que la gestora y el equipo de gestión del fondo implementan los criterios de sostenibilidad en el proceso de inversión y selección de valores. Si, además de ser un fondo que cumple con los criterios ASG, se demuestra que la aplicación de dichos criterios añade alfa al fondo en el largo plazo y de manera sostenida, es aún más interesante para nosotros. De esta manera construimos una lista de fondos recomendados para nuestros clientes que combina los criterios ASG con la rentabilidad ajustada al riesgo en el largo plazo”.

“Nuestra due diligence para la selección de fondos consta de un cuestionario muy intenso y una parte está relacionada con cómo gestionan las gestoras los criterios ASG”, apunta Augusto Caro, responsable de los productos de renta variable, fondos mixtos y planes de empleo en Bankia. “Les preguntamos si siguen los Principios para la Inversión Responsable (PRI) de la ONU, si están adheridos al Pacto Mundial de Naciones Unidas y si aplican algún criterio de exclusión, por ejemplo, de armas controvertidas. También evaluamos el rating de sostenibilidad de Morningstar. Todo ello forma parte de lo que sería la due diligence del fondo para finalmente decidir, junto con otros criterios financieros, si lo incluimos en nuestras carteras”

En la parte de inversión directa, en Bankia trabajan con MSCI Research. “Hemos hecho un gran esfuerzo por contar con una herramienta lo suficientemente potente para que nos de la cobertura que necesitamos en las inversiones directas, donde el análisis extrafinanciero es mucho más complejo”, asegura Caro.

En el caso de Vontobel AM, “los analistas de ASG, que siguen un sistema propio en el que aplican los criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, forman parte del equipo de análisis de los fondos”, explica Ricardo Comin, country head adjunto de la gestora. “Antes podía pasar que el equipo ASG echase para atrás una compañía que ya había pasado los criterios financieros; ahora, todos los analistas financieros tienen que tener en cuenta la parte ASG y luego hay una persona que termina de darle el visto bueno a todo dentro del equipo y toma la decisión sobre las compañías que se le presentan al comité de inversiones”.

Una clara orientación ISR

Otra de las preocupaciones que muestran los selectores es “separar casualidad de causalidad”, como subraya David Sánchez, analista de fondos de inversión en AndBank, “porque hay fondos que puntúan bien sin que sea un criterio buscado: simplemente, en un momento puntual, tienen una cartera compuesta por ciertas compañías que puntúan bien. Para nosotros eso no es válido, queremos que la buena puntuación en criterios ISR sea algo premeditado y que, como consecuencia de esa búsqueda de empresas que cumplan con estos criterios, la cartera obtenga una buena puntuación”.

“Por ese motivo, también con la intención de ser transversales en el modelo de gestión e invertir con estos criterios en todos los activos, hemos llegado a un acuerdo con MSCI: delegamos en un tercero capturar toda la información para poder aplicarla luego a los modelos y la verdad es que funciona muy bien; ya lo estamos usando no solo para la selección de fondos sino también para seleccionar compañías y bonos que no tienen por qué ser bonos verdes o bonos lanzados específicamente para cumplir con algún criterio ISR, sino bonos corporativos de compañías que cumplan con estos criterios”.

Esta clara orientación hacia los criterios ISR es algo que valora especialmente David García Rubio, responsable de inversión sostenible y responsable (ISR) en Santander AM: “Cuando seleccionamos un fondo, buscamos que el producto haya declarado que su gestión aplica criterios ASG. Es decir, el primer filtro es el universo de productos que aplican criterios extrafinancieros en su gestión. En segundo lugar, aplicamos el rating de sostenibilidad de Morningstar y tienen que estar en la media o por encima. En tercer lugar, nos vamos a PRI, que tiene un informe de evaluación de cada una de las gestoras firmantes. Si tiene una valoración positiva, entonces también pasa el filtro. Y por último pasamos a analizar el fondo y cómo se gestiona. En Santander AM tenemos un equipo especialista en seleccionar fondos al que le pasamos una lista más reducida, aplica los criterios financieros y ellos tienen la última palabra para decidir si un producto se puede incorporar, o no, a nuestras carteras”.

Activismo

El activismo o engagement es otra de las herramientas a las que recurren selectores y analistas para fomentar la inclusión de la ISR en las carteras de inversión. “Hay empresas pequeñas y medianas que a lo mejor no tienen capacidad para generar toda la información que les exigimos por lo que, si su negocio es sostenible, lo que hacemos es una labor de engagement”, explica David García. “Nos dirigimos a los responsables de la empresa y les indicamos que, por su bien, tienen que ponerse en contacto con ciertos analistas de ASG y facilitarles este tipo de información para que los selectores de fondos puedan incluirlos en sus carteras. Como firmantes de los PRI, creemos que esta es una manera de fomentar la ISR”.

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