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¿Cómo se están adaptando los inversores institucionales al cambio de paradigma en los mercados?


Probablemente la palabra “normalización” se convierta en una de las más utilizadas a lo largo de 2018. Lo cierto es que, si bien había desde hace tiempo señales macro que apuntaban hacia esta dirección, los inversores no se han puesto en serio a poner en precio un escenario de fin de ciclo, divergencia monetaria y normalización de la Fed hasta el “susto” que vivieron los mercados el pasado mes de febrero. Como bien sabrán los inversores, ni estas caídas ni las vistas en marzo han sido suficiente para rebajar unas valoraciones que siguen en máximos o muy cerca de ellos para un buen número de activos de riesgo, mientras que los tipos de interés se mantienen en niveles históricamente bajos. Cabe preguntarse qué están haciendo los inversores institucionales para sortear los obstáculos que plantea este escenario. BlackRock ha sondeado a 224 inversores institucionales a escala global, con un patrimonio conjunto equivalente a 7,4 billones de dólares. La respuesta, resumiendo mucho, es que estos grandes de inversores están centrados en la protección frente a este panorama de riesgos al alza.

Ahora bien, ¿cómo están implementando esta protección? La Encuesta a Inversores Institucionales de BlackRock ha detectado dos procedimientos: conservación de niveles de efectivo en cartera – el 65% de encuestados no prevé modificar sus asignaciones a activos líquidos en 2018-, e incremento de asignaciones a estrategias activas, pero de forma selectiva. El estudio indica que la mayor parte de la demanda se canalizará a “una amplia gama de clases de activos alternativos, como los activos no líquidos y los hedge funds, así como la renta variable”.

Preferencias

Si hay una auténtica preferencia por parte de los institucionales, es hacia activos reales o no líquidos. Según la encuesta, el 60% de inversores está dispuesto a incrementar su asignación a activos reales este año (activos de energía renovable e infraestructuras, primordialmente), frente al 38% que no espera efectuar cambios en sus asignaciones y el 2% que optará por reducirla.

El segundo escalafón en la escala de preferencias lo ocupan casi con las mismas proporciones los activos inmobiliarios y el capital riesgo: el 42% de institucionales planea incrementar su inversión en real estate, mientras que el 43% hará lo propio con el capital riesgo a escala mundial.

La encuesta ha detectado en tercer lugar que los inversores muestran más disposición a invertir en hedge funds de la que tenían en 2017, ya que ahora un 20% encuestados planea aumentar su asignación a estos vehículos. El estudio precisa que, a pesar de la previsión de un descenso generalizado en las asignaciones a renta variable, casi un 25% de los inversores institucionales indicó su disposición de trasladar sus asignaciones a inversiones de gestión activa en detrimento de aquellas indexadas, frente al 16% que planea hacer lo contrario.

Las últimas posiciones las ocupan los activos más tradicionales. En lo que respecta a la renta fija, el 29% prevé incrementar su asignación a bonos, frente al 30% que prevé hacer todo lo contrario; en cuanto a la renta variable, un 35% de inversores ha indicado que reducirá su asignación, frente al 22% que pretende incrementarla a lo largo de este ejercicio. Puede consultar a continuación un cuadro- resumen con todas las respuestas.

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La preferencia por los alternativos también se refleja en la búsqueda de rendimientos en segmentos alternativos de la deuda corporativa, como las colocaciones privadas: hasta el 58% de encuestados pretende aumentar su asignación en este segmento. Dentro de la deuda corporativa, un 40% de los encuestados afirmó su intención de incrementar su inversión en deuda emergente.

Edwin Conway, responsable global de negocio de clientes institucionales de BlackRock, interpreta los resultados de la encuesta de esta manera: “La intención de los clientes de reasignar su capital a los mercados no cotizados y a otras estrategias de carácter marcadamente activo constituye un reconocimiento de que los riesgos mundiales persisten y del valor que la gestión activa”.

A pesar de que en la firma creen que se mantendrá el crecimiento mundial sincronizado, diversos portavoces – incluyendo a Conway- vienen comunicando desde principios de año que los rendimientos que se puedan obtener en 2018 en la mayoría de clases de activos de riesgo probablemente sean inferiores a los de años anteriores. “Mantener los niveles de efectivo actuales e incrementar la asignación a gestión activa podría parecer un movimiento a contracorriente. Pero, para muchos de nuestros clientes, se trata de su estrategia de doble enfoque para capear el riesgo y abordar unos mercados potencialmente volátiles”, añade el responsable.

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