¿Cómo se comportará la deuda pública británica?


Si las agencias de calificación de riesgos cumplen finalmente su amenaza y hacen lo que dicen que harían en caso de que el Reino Unido decidiese abandonar la UE, la calidad de la deuda británica sufriría un significativo deterioro. “Los riesgos económicos y políticos derivados del Brexit son notables y han abierto la Caja de Pandora. En el plano económico, a corto plazo Reino Unido experimentará una desaceleración del crecimiento y tendrá que vivir con mucha incertidumbre durante los próximos dos–tres años. No en vano, va a ser más complicado hacer negocios, contratar personal e invertir en el país. No hay que olvidar que el crecimiento de la economía británica está muy relacionado con la inversión en deuda soberana. Necesita inversión extranjera y, si no lo consigue, el crecimiento del PIB se verá lastrado. A nivel político, no es descabellado contemplar la posibilidad de una ruptura del Reino Unido si Escocia pide un nuevo referéndum para abandonar Reino Unido e incorporarse a la UE, seguido de Irlanda del Norte”, afirma Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ AM.

Todos estas incertidumbres económicas y políticas que ha abierto el resultado del referéndum es lo que ha llevado a las agencias de rating a mover ficha. S&P ha amenazado con rebajar la calidad de la deuda soberana británica en más de un escalón. De este modo, Reino Unido no solo perdería la triple A, sino que el empeoramiento sería abrupto. Para el país, esto significaría perder el apoyo de la única agencia de calificación de riesgos que aún le otorgaba a la deuda británica la máxima calidad crediticia. S&P es la única de las principales agencias de calificación que mantiene el rating máximo sobre la calidad de la deuda pública británica. Moody's y Fitch rebajaron hace tres años la nota del país hasta Aa1 (en el caso de la primera) y hasta AA+  (en el caso de Fitch). Y todo apunta que esta calificación podría ser incluso inferior en el futuro. De hecho, Moody’s ya ha reducido su perspectiva sobre la deuda británica desde “estable” hasta “negativa”, lo que supone el primer paso antes de recortar su calificación.

El movimiento inicial de los inversores ha sido buscar refugio en la deuda pública británica, lo que ha conducido la rentabilidad del bono británico a 10 años hasta el 1%, mínimo histórico. La caída de la tir registrada el pasado viernes fue de 30 puntos básicos. “Aunque se había apuntado la posibilidad de una posible rebaja de la calificación crediticia del Reino Unido en el supuesto de que el país optase por el Brexit, por lo general los mercados tienden a no penalizar las rebajas de calificación en bonos soberanos de alto rango, como de hecho le sucedió a Estados Unidos al perder su AAA, ya que no existe un riesgo de incumplimiento significativo para aquellas naciones capaces de imprimir su propia moneda”, explica Jim Leaviss, director de renta fija minorista de M&G Investments. Había quien pensaba que el precio de los bonos soberanos británicos caería; otros que subiría, al ser el activo de menor riesgo. “En realidad, nadie sabía qué iba a ocurrir”, reconocía Olivier de Larouzière, responsable de tipos de interés en Natixis AM (filial de Natixis Global AM).

A medio-largo plazo, de consumarse el Brexit, existe un mayor consenso. La creencia generalizada es que las rentabilidades de los bonos soberanos británicos serán superiores. "Aunque el Banco de Inglaterra y la moneda darían apoyo a la economía en caso de que el país decidiera abandonar la UE, es posible que los rendimientos de la deuda pública británica suban y que la curva se eleve, ya que la incertidumbre probablemente perdure y los inversores no residentes optarían por alternativas más estables", afirman Andrea Iannelli, director de inversiones de Fidelity, y Dierk Brandenburg, analista senior de deuda pública de la gestora. "Conviene señalar que el resultado del referéndum sobre la UE, aunque es importante, no será el único factor que influya en la deuda pública británica. La política estará en el centro de los focos fuera del Reino Unido y, en este sentido, las elecciones presidenciales de EE.UU. en noviembre son un acontecimiento futuro que podría elevar aún más la volatilidad", señalan los expertos.

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