Cómo sacarle el máximo partido a su asignación a renta fija en 2014


En 2008, los indicadores de mercado señalaban que debíamos incrementar el riesgo de la cartera y aprovechamos algunas oportunidades en la parte baja de la estructura de capital, como bonos de alta rentabilidad (high yield) y deuda financiera subordinada. Por suerte, no compramos demasiada deuda "de riesgo", aunque teníamos más de la que debíamos y aprendimos una valiosa lección.

Seis años después, muchos inversores parecen haber vuelto a las estrategias de 2008. Las valoraciones son elevadas pero la volatilidad es baja y los inversores se están viendo tentados por instrumentos que normalmente evitarían. ¿Estamos ante nuevas formas de cometer los mismos errores?

Estos nuevos instrumentos bancarios incluyen, por ejemplo, títulos híbridos, deuda alternativa Tier 1 y bonos de capital contingente. Aunque muchos están bien estructurados, algunos se parecen demasiado a las acciones; suelen comportarse bien solo en mercados alcistas y entrañan un importante riesgo bajista.

Oportunidades para 2014

Nuestro escenario principal es que este año será algo mejor que el 2013. Creemos que las tendencias de los mercados de renta fija continuarán pero con menor intensidad. En este sentido, el diferencial entre las partes del mercado que mejor se comporten y las que peor lo hagan debería estrecharse. La renta fija sufrió mucho el año pasado y el tipo de interés para los activos "sin riesgo" del que partimos nos hace pensar que 2014 será un año decente.

Seguimos creyendo que los mercados de bonos gubernamentales de los principales países registrarán pérdidas de capital pero, si incluimos las rentas, las estimaciones de rentabilidad total se quedan entre planas y ligeramente positivas. Estamos reduciendo el riesgo de tipos de interés de nuestras carteras porque esperamos aumentos de tires ante las posibles subidas de tipos de los bancos centrales pero gestionamos activamente la duración y estamos adoptando posiciones tácticas en diversos mercados de tipos de interés.

Dentro del mercado de bonos corporativos, aunque los diferenciales del crédito de grado de inversión se han estrechado mucho, siguen mucho más amplios que en 2007 y el perfil de rentabilidad-riesgo resulta atractivo en general. Nos gusta especialmente el crédito financiero, sobre todo de bancos rescatados, que se estén recuperando o que ya se hayan recuperado. Somos menos pesimistas con respecto al high yield, que se está viendo beneficiado por el favorable entorno económico. Aunque vemos poco margen para la revalorización del capital, los diferenciales aún podrían estrecharse más, lo que compensaría las subidas de tipos de los bonos gubernamentales. Nos gusta bastante el crédito con calificación B pero no el riesgo excesivo de los títulos con calificación CCC.

Por otra parte, pensamos que los mercados emergentes serán uno de los principales factores de volatilidad en el año, tanto para la renta fija como para la renta variable, por lo que mantenemos un enfoque oportunista en vez de estratégico ya que no estamos preparados para adoptar posiciones importantes. Por último, nos siguen gustando los títulos con garantía hipotecaria (MBS) residenciales no de agencia porque, en nuestra opinión, ofrecen las mejores características de beta del mercado de renta fija.

Además de asignar activos a esas partes del mercado, adoptamos posiciones tácticas y aplicamos un riguroso proceso de selección de títulos para generar alfa adicional. Si el gestor de un fondo de bonos estratégicos lo hace bien, los inversores deberían obtener buenas rentabilidades ajustadas al riesgo.

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