Cómo sacar partido a las catástrofes en el mercado de bonos


Más de 100 muertos, millones de hogares sin electricidad, estaciones de metro anegadas, cuantiosos daños materiales y cancelación de la maratón de Nueva York incluida: son algunas de las consecuencias del huracán Sandy a su paso por la costa este de Estados Unidos y el Caribe a finales de octubre. Pero a los impactos negativos de los eventos naturales también se les puede sacar rendimiento en el mercado de renta fija.

Así, para limitar el riesgo de proteger a sus clientes ante este tipo de eventos naturales de gran severidad y baja frecuencia, las aseguradoras y reaseguradoras –entre otras entidades– suelen emitir los llamados bonos de catástrofe, una práctica que comenzaron a instaurar en los años 90 y que se ha desarrollado en las últimas dos décadas.

Este tipo de bonos, una especie de deuda corporativa ligada a eventos naturales como huracanes, terremotos o inundaciones, permite a los inversores acceder a un activo que no tiene correlación con los tradicionales, pues su evolución está vinculada a factores distintos a los financieros. Dependen, por ejemplo, de que se produzca un terremoto o una inundación, en lugar de estar ligados a las finanzas de compañías y gobiernos. De hecho, los precios de los bonos suelen tener una evolución muy estable, porque dependen de la probabilidad de que se produzcan eventos que, de por sí, son poco probables.

Por eso, la idea es que se mantenga el bono a vencimiento, en un periodo de tiempo de unos tres años. Estos bonos son atractivos porque llegan a ofrecer un rendimiento de hasta 10 puntos porcentuales por encima de los tipos interbancarios de referencia y, a menos que un evento supere un cierto nivel de daños, no hay pérdidas, lo que limita el riesgo de crédito. 

Hasta ahora, muy pocos eventos, como el huracán Katrina en 2005, ha forzado el impago de una emisión de estos productos. “Sólo el 1% de los bonos emitidos ligados a catástrofes naturales ha quebrado en toda la historia”, explica Otello Padovani, socio de Eskatos Capital Management, compañía especializada en la gestión de productos que invierten en este mercado.

Productos diversificados

Uno de sus fondos insignia es Eskatos Multistrategy ILS Fund, una SIF luxemburguesa que nació en 2008 y ha ofrecido rentabilidades positivas cada año desde su lanzamiento (de entre el 5% y el 7% anual desde su lanzamiento y una volatilidad histórica por debajo del 2%) gracias a la fuerte diversificación de la cartera en unas 200 posiciones. Sus activos bajo gestión son de 160 millones de euros. La entidad acaba de lanzar una versión UCITS para su comercialización en Italia, con un tamaño de 200 millones, y la misma filosofía de gestión, pero una composición ligeramente distinta.

Así, el producto UCITS invierte sólo en bonos de catástrofes, pero en la cartera de la SIF los bonos pesan un 28%. La mayoría de la cartera, el 58%, está posicionada en swaps ligados a las catástrofes, que dan acceso a mercados y eventos no disponibles para los bonos, lo que permite una gran diversificación. El resto está en liquidez, una cifra mayor de lo normal (ésta suele pesar en torno al 5% de la cartera), a la espera de captar emisiones atractivas en el mercado primario. Un mercado cuyos tiempos dependen de la geografía: es activo en Latinoamérica a partir de julio, pero inactivo en verano en Europa o EE. UU. A partir de octubre se activa en dichas áreas, y en primavera se centra en Japón.

Y es que Padovani sabe muy bien la importancia de la diversificación, y se posiciona en todo tipo de eventos, tanto naturales como humanos (daños ante potenciales guerras o por actos de terrorismo, por ejemplo). “Algunas entidades sólo están ligadas a sectores muy concretos, como terremotos o tormentas en EE. UU., pero eso hace que tengan una gran exposición a un solo evento”, algo que considera peligroso. La diversificación también es geográfica, pues los bonos funcionan de forma distinta en mercados como Estados Unidos, Europa o Japón. Para otro tipo de mercados, como China, Suráfrica, Latinoamérica o Australia, utiliza los cat swaps, si bien hay países donde no hay emisores, porque no se ha desarrollado el mercado asegurador.

Pero para poder diversificar su cartera, tiene que analizar muy cuidadosamente los riesgos del subyacente y de cada evento concreto (en función del cupón que ofrece, las rentabilidades históricas del evento y las expectativas de pérdidas), y después medir dichos riesgos para distribuirlos a la hora de construir la cartera y conseguir una descorrelación real con respecto a los activos tradicionales. También cubre el riesgo divisa de la cartera debido a la alta exposición a dólares estadounidenses. 

El Grupo Generali y Azimut son de los mayores inversores en sus fondos.

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