Cómo revolucionará el big data la gestión de activos


Google, Facebook, Twitter o Amazon son empresas innovadoras que se sirven del big data, una de las grandes revoluciones tecnológicas del siglo XXI. La tecnología derivada del big data -gestión, estructuración y procesamiento con rapidez y sofisticación de cantidades ingentes de datos desestructurados depositados en una red-  será en opinión de Fidelity Worldwide Investment uno de los drivers de crecimiento estructural del mundo desarrollado para los próximos años. Jack Malvey, Ashish Shrowty y Lale Akoner, expertos de BNY Mellon Investment Management, van más allá al afirmar que “en el largo plazo, será visto como el sucesor de Internet en términos de impacto revolucionario”.

¿Por qué ha florecido el big data? Dirk-Jan Verzuu y Zhikai Xu, expertos de ING Investment Managment, explican que en 2008- 2009 confluyeron una serie de factores gracias a los avances tecnológicos: se duplicó el uso de memorias externas, se abarató la velocidad de navegación, se registraron avances en el almacenamiento tecnológico y aumentó la potencia de la computación. A estas cuatro fuerzas se añadió el año pasado el descubrimiento de que se podían aprovechar las demandas latentes presentes en redes sociales, junto con el uso de tecnologías operacionales; fueron los ingredientes que faltaban para crear un entorno de alta innovación a una velocidad arrolladora.

Fidelity da una serie de ejemplos de lo que ha implicado esta mejora eclosión tecnológica: en 2010, el 90% de todos los datos almacenados en la red estaban desestructurados. Según la gestora, para 2015 el 68% de los datos desestructurados serán creados por consumidores, lo que da una pista de los enormes beneficios que pueden reportar la creación de herramientas que permitan localizar, ordenar y dar utilidad a esa información.

Fidelity considera que esta nueva tecnología de procesamiento será beneficiosa tanto para el sector público como para el privado y puede dar ventajas competitivas al “mejorar la gestión de la cadena de suministro tanto para la gran distribución como para los fabricantes” y permitir “tomar decisiones mejor informadas y crear sistemas de gestión del riesgo más eficientes”. La gestora da varios ejemplos de uso actuales: procesamiento de historiales médicos, conocimiento del universo, vigilancia militar, consumo energético eficiente, reducción de costes de desarrollo de coches, gestión de redes sociales, meteorología, transacciones financieras y extracción de datos del mercado. Algunas de las empresas que más están invirtiendo en estas nuevas tecnologías son General Electric, SAP, IBM, Oracle, Microsoft o Symantec.

Es previsible que la tendencia de creación de datos – quién no tiene archivos en su ordenador,  tablet, pendrive o smartphone, o datos guardados en la nube- seguirá al alza durante las próximas décadas. En BNY Mellon manejan este cálculo: asumiendo que en el siglo XXII la población mundial ascienda a 10.000 millones de personas y que la información global continúe doblándose cada dos años, estiman que la información almacenada durante lo que quede de este siglo se habría incrementado para entonces a  una potencia de 2 elevado a 44. “Esta monumental protuberancia de datos acarreará nuevos costes. Por ejemplo, la accesibilidad y precisión de tal información puede ser problemática y requerir ‘costes de purificación’ y tasas de suscripción”, afirman los expertos de la gestora..

Influencia del big data en los mercados financieros

Como afirman los expertos de BNY Mellon, “el crecimiento económico mundial probablemente sea más rápido. A cambio, las implicaciones resultantes para los mercados de capital globales son enormes. Construcción de infraestructuras, flujos de capital internacionales, el cambio de divisa, la diversificación de activos, la selección temática, la innovación de producto y, quizás lo más importante, las políticas económicas y financieras dependerán de los resultados de los nuevos métodos de big data”.

Las implicaciones de esta revolución también pueden transformar totalmente la manera actual de interpretar los mercados financieros. “Varias de las docenas de interpretaciones de la tasa mensual de empleo en Estados Unidos son probablemente innecesarias” gracias al big data, según la gestora neoyorquina. Por otra parte, la publicación de datos macro (PIB, inflación, PMIs), “puede volverse más certera y menos sorprendente”

Desde BNY Mellon van todavía más lejos: “El big data reesculpirá la industria de gestión de activos”, puesto que se utilizarán nuevos acercamientos a la información disponible en “búsqueda, análisis, distribución, trading y gestión del riesgo”. Sus expertos creen que las nuevas herramientas permitirán abandonar definitivamente los aforismos bursátiles y que permitirá analizar con todavía más detalle tanto en los componentes fundamentales de las compañías y del crédito como en la diferenciación temática. También consideran que un procesamiento más rápido y eficiente incrementará la dificultad de los gestores para generar alfa; en un mercado donde sólo movimientos irracionales o eventos geopolíticos no deseados serán los principales condicionantes de la volatilidad, creen que se volverá cada vez más común la gestión pasiva vía indexación o ETF “en detrimento de la diferenciación temática”.
 

 

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