¿Cómo responden las bancas privadas a las preocupaciones sobre España de los inversores?


Los clientes de banca privada están adoptando en muchos casos una actitud de parálisis, de esperar y ver, dominados por el miedo, por la cautela y la preocupación ante el panorama macroeconómico y la situación española ante la crisis del euro.

En un desayuno organizado por Funds People y celebrado en las oficinas de Madrid de Cuatrecasas Gonçalves Pereira, Eduardo Suárez, consejero delegado de Banif; Ismael Picón, director de SabadellUrquijo Banca Privada, y Javier García Gómez, director comercial de Finanzas Personales de Bankinter, desvelaron las principales inquietudes de los clientes y la respuesta que están ofreciendo desde sus respectivas entidades. “Hay que responder a las preocupaciones con responsabilidad y sin frivolizar, porque de otro modo se induce a tomar decisiones erróneas”, advierte Picón.

“El escenario económico y el marco regulatorio predominan sobre el elemento de rentabilidad de las inversiones”, explica Suárez, indicando que no hay problema de retornos, sino de miedo, causante de las posiciones conservadoras que están adoptando los clientes. “Existe preocupación no sólo por las inversiones financieras sino por todo tipo de inversión. Los clientes tratan de reducir el apalancamiento al máximo y adoptan posiciones muy conservadoras”, insiste Picón, aunque matiza que es una actitud causada por el escenario económico y no por desconfianza hacia la gestión de los banqueros privados.

“Los clientes están tranquilos con sus entidades”, corrobora García. “Es cierto que están preguntando cosas nuevas, pero la gran mayoría, una vez obtiene respuestas, no mueve sus posiciones. El riesgo es político y, ante las preguntas, lo importante es estar cerca del cliente y contextualizar las cosas, aportando una dosis de calma ante las sobrerreacciones del mercado”, añade.

“Cuando saben que hay libertad de movimiento de capitales y que pueden llevarse el dinero a otro lugar cuando quieran, se tranquilizan y esperan a situaciones más agudas para dar el paso”, dice Suárez. Algo con lo que coincide Picón, que reprueba que desde algunas firmas y medios se pueda estar tratando sin rigor la permanencia de España en el euro.

“No vemos que se rompa el euro e intentamos transmitir tranquilidad, pero ofrecemos distintas posibilidades. Eso sí, para quien quiera evitar el riesgo euro, no basta con salir de aquí: lo importante es fijarse en el activo subyacente, algo que a veces no se hace. En este caso el activo subyacente es el euro, con lo que da lo mismo estar aquí o en Alemania”, afirma. El experto, que advierte del riesgo de obtener rentabilidades negativas en esa búsqueda de seguridad, asegura que el dinero que abandonó España en la primera oleada de la crisis (en 2008 y 2009) ya está volviendo.

Desde Bankinter, asignan distintos niveles de probabilidad a los distintos escenarios, para evitar hacer una gestión de riesgo “irreal”. “Se trata de gestionar riesgos reales a través de la diversificación de las carteras”, comenta García.

En cuanto a soluciones, Suárez explica que desde Banif, y por  causas que no tienen necesariamente que ver con el hipotético corralito sino por objetivos de rentabilidad, ofrecen carteras globales basadas en fondos de inversión. “En el corralito argentino, los fondos mejor parados fueron los de renta variable internacional, mientras los de deuda estatal se vieron afectados por la posterior conversión de divisa. La paradoja es que la receta más conservadora frente al riesgo de corralito implica un riesgo de mercado”, dice Suárez, convencido de que hay soluciones ante este problema.

Apuesta por el producto fondo

En este punto, todos mencionan el producto fondo, ya sea por su eficiencia fiscal, la protección que ofrece (debido a su supervisión y al freno de la interferencia del cliente por su gestión profesional) o su flexibilidad para realizar una asignación de activos diversificada y con una exposición internacional.

“El depósito ha sido la principal opción en los últimos años”, dice Picón, y añade que la vuelta del impuesto de patrimonio y las presiones del Fondo de Garantía de Depósitos han reducido su atractivo. Pero aportan tranquilidad porque no ofrecen valor liquidativo diario, como los fondos: “El fondo es el instrumento más transparente y  a veces eso juega en su contra porque genera inquietud a los inversores, que pueden ver su evolución de precio diaria”, asegura.

Las bancas privadas también apuestan por las sicav, mejor entendidas que en el pasado. No ven riesgo regulatorio después de que el Gobierno del PP no haya mostrado la disposición a empeorar su fiscalidad. “Las sicav no van a pagar el precio político de atacar a los altos patrimonios para que el Gobierno pueda vender otras medidas impopulares”, dicen. Pero sí ven la posibilidad de traslado de la jurisdicción desde España a otros países como principal riesgo ante el temor al corralito.

Una solución a la que los expertos ven negativas consecuencias, como sería intensificar los problemas de financiación del Estado español, en la medida en que su radar de inversión cambia en función del domicilio, además de los mayores costes que pocos tienen en cuenta. “Si los inversores quieren la misma fiscalidad y costes, no lo conseguirán en otro lugar aunque se vayan de la mano de la misma gestora”, dice Suárez. “La mayoría confía en Europa. Grecia es prueba y precedente de ello, teniendo en cuenta que España no está en su situación. Lo que ocurre tiene que ver en algunos casos más con elementos psicológicos que reales”, apostilla.

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