Cómo reflejar el riesgo político en una cartera de renta fija


A medida que se acerca el 23 de junio, parece cada vez más indiscutible que el Brexit va a ser un evento de riesgo político de gran importancia para los inversores. Los efectos de un voto negativo de los ciudadanos británicos pueden tener un impacto significativo sobre el tejido corporativo de las islas y sobre varias clases de activo (leer más). No obstante, no es el único riesgo de su categoría que está sobrevolando el mercado: “La posible salida del Reino Unido de la Unión Europea después del referéndum de junio y su impacto en el proyecto europeo, la crisis de los refugiados en la UE, la posible reaparición de los problemas de deuda en Grecia, la política monetaria de China y las próximas elecciones presidenciales en EE.UU. imponen la necesidad de incrementar el nivel de diversificación táctica o flexible”, afirman Hervé Anoune y Ludovic Colin, gestores del Vontobel Fund- Bond Global Aggregate.

¿Cómo puede un gestor de renta fija reflejar este tema macro en cartera y, sobre todo, protegerse de esta fuente adicional de incertidumbre? Son varios los caminos que se pueden tomar, tal y como detallan las fuentes consultadas para este artículo. Por ejemplo, el dúo de gestores de Vontobel AM afirman que “una posición larga en euros ofrece para la cartera una mejor cobertura frente al “Brexit” que las monedas de Europa del Este y hemos abierto posiciones en ese sentido”. Para explotar oportunidades derivadas del referéndum en Reino Unido, también han aprovechado para iniciar una posición corta táctica en la libra esterlina. “A la vista del potencial alcista de la moneda, realizaremos una gestión muy activa de esta posición”, aclaran.

“El mayor riesgo es el riesgo político. Dentro de la UE está presente en muchos países”, declara con rotundidad Charles Zerah, gestor de Carmignac. Se refiere específicamente a dos focos que pueden generar tensión en el largo plazo: “En el caso de España, gracias a la fortaleza de las instituciones los mercados no están cuestionando la ausencia de gobierno, pero es de prever que aumente la presión de cara a las elecciones del 26 de junio. En cuanto al Brexit, la poca diferencia entre los votos a favor y en contra es clave. Un voto a favor de la salida podría ser el desencadenante de nuevas reacciones de la población en otros países”.

Sin embargo, el experto afirma no estar preocupado por la situación económica en Grecia, ya que afirma que “la mayor parte del trabajo se hizo el año pasado entre el FMI y los políticos griegos”. “Grecia es ahora políticamente más estable, se están aplicando reformas clave como la de las pensiones. Es muy importante que el Gobierno griego ahora tiene una clara mayoría”, explica Zerah. Éste indica que la postura de Carmignac es que “la nueva Grecia va en la dirección adecuada, aunque aún no está fuera de peligro”, e insiste en que “el Brexit es un riesgo mucho más grande que Grecia”.

Los expertos de Edmond de Rothschild AM ofrecen otro ejemplo de cómo poner en contexto el riesgo político dentro de una cartera de bonos. Así, explican que “la actual situación favorable de la zona euro significa que la deuda soberana de esta región también ofrece oportunidades atractivas, sobre todo la de los países periféricos, que han visto cómo sus fundamentales han mejorado y disfrutan de dinámicas tasas de crecimiento”. Dicho esto, explican que “resulta fundamental ser muy selectivo”. El reflejo de este enfoque se imprime de la siguiente manera: “La incertidumbre política se ha reducido en Portugal y en Grecia, pero sigue presente en España.  Esta es la razón por la que consideramos que la deuda portuguesa y griega ofrece mejores oportunidades hoy en día”.

Los emergentes tampoco se escapan del riesgo político. El ejemplo actual más claro es Brasil, donde Dilma Rousseff acaba de ser apartada de su cargo y Michel Temer ha asumido la presidencia interina. “Brasil es solvente y no tiene deseos de amputarse de los mercados financieros y desencadenar un impago. Sin embargo, su crisis política probablemente durará algún tiempo, conteniendo las reformas y medidas requeridas para emerger de la recesión y controlar mejor las finanzas públicas y la deuda gubernamental”, explica Philippe Ithurbide, responsable global de investigación, estrategia y análisis de Amundi.

Ithurbide afirma que los inversores deben tener en cuenta tres puntos clave. El primero, que el crecimiento de Brasil seguirá siendo muy débil (-2,15%/3% en 2016 frente a -3,9% en 2015), y “definitivamente negativo de media en los próximos tres años”. El segundo punto hace referencia al endeudamiento, que ya ha alcanzado el 65% del PIB “y podría alcanzar el 80% en los próximos tres años”. Finalmente, el tercer punto tiene que ver con la parálisis de las reformas, “particularmente en relación con las finanzas públicas”. La conclusión del experto sobre el posicionamiento de los inversores de renta fija en Brasil es muy clara: mejor evitar este país. “La probabilidad de que Brasil impague ha aumentado claramente en los últimos seis meses. Debemos mostrar precaución respecto a Brasil, porque presenta un riesgo específico nada desdeñable”.

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