¿Cómo reaccionarán los mercados a otros cuatro años con Merkel?


Vayan al calendario y pongan una señal sobre el próximo 22 de septiembre. Ese día se celebrará un evento que está ralentizando muchas de las tomas de decisiones dentro de la eurozona: las elecciones generales de Alemania.

La persona con más probabilidades para ganar según las encuestas es la actual canciller, Angela Merkel. No es solo la política más popular de Alemania (lleva en su actual cargo desde 2005), sino que, en palabras de los analistas de Nordea Investment Funds, “ha establecido una relación con los ciudadanos como la de un doctor con sus pacientes: no entienden exactamente la diagnosis ni el tratamiento. Pero confían en que la doctora actuará lo mejor posible en base a sus conocimientos”. La probabilidad que dan los expertos de la gestora nórdica a que gobernen por otros cuatro años el partido de Merkel, la Unión Cristiana Democrática (CDU por sus siglas en alemán), en coalición con el Partido Liberal Democrático (FPD por sus siglas en alemán) es alta, con un impacto de mercado positivo.

La cuestión que preocupa a todos es: ¿y si no gana? Los 61,8 millones de alemanes en edad de votar – de los cuales, 3 millones son jóvenes que votan por primera vez- podrán elegir entre las 34 formaciones políticas que se presentarán a los comicios, aunque de este espectro político sólo seis partidos tienen representación parlamentaria.  En el informe “¿Cuatro años más para Angela?”, los expertos de Nordea explican que, si los partícipes del mercado financiero tuvieran derecho a votar para el próximo gobierno alemán, seguramente elegirían al partido que prometiese “un gobierno estable, con políticas predecibles y orientadas al mercado, que se centren en medidas que fomente el crecimiento (doméstico) mientras que al mismo tiempo juegue un rol constructivo para ayudar a superar la crisis del euro”.

El plan B que barajan los analistas es que se cree una gran coalición conservadora (CDU y CSU, la formación bávara de la CDU) que incluya al partido socialista (SPD por sus siglas en alemán) que mantenga a Merkel en la cancillería. A este evento le dan una probabilidad “moderada tirando a alta”, con un impacto positivo en el mercado. Para Nordea, el resultado menos deseado y que más negativamente podría afectar a los mercados es que surgiera de las elecciones una coalición de centro-izquierda, conformada por el SPD y Grüne (Los Verdes), que también cuente con el apoyo de grupos de extrema izquierda. “Tal gobierno sería potencialmente inestable y poco experimentado en lo referente a la gestión de la crisis del euro”, señalan, al tiempo que informan de que “otro riesgo temporal sería un resultado inconcluso que llevase a varios meses de negociaciones con un resultado incierto”.

¿Qué cambios aplicará el nuevo gobierno?

Otra de las principales preocupaciones es si el futuro gobierno germano realizará cambios en las políticas fiscales tras las elecciones. Desde Nordea consideran improbable que se tomen medidas más expansionistas (bajada de impuestos, incremento del gasto público): “Incluso los defensores de los recortes de impuestos del FDP los piden sólo para el largo plazo, mientras que los conservadores parecen estar fuertemente comprometidos con la consolidación y la reducción de los niveles de la deuda”. Por tanto, los analistas concluyen que “parece que las finanzas públicas vienen primero y les sigue la confianza y el crecimiento, no al revés”. Desde Nordea consideran que este enfoque sólo cambiaría si se diera el “evento improbable de que la economía alemana empiece a perder fuelle seriamente”.

Por otra parte, en el informe apuntan a que el partido socialista muestra una actitud convergente con la de los conservadores: “El SPD también está comprometido con el freno a la deuda y no está haciendo campaña a favor de un programa de estímulos mayores o de gasto público. En realidad, criticaron al gobierno actual por acumular demasiada deuda”. Desde el punto de vista de Nordea, una gran coalición “probablemente traería un poco de incremento del gasto y mayores impuestos pero no haría una gran diferencia en términos generales respecto a la política fiscal”.

La otra gran cuestión económica de calado es si Alemania desechará la tasa a transacciones financieras (la polémica tasa Tobin) tras las elecciones. La opinión de Nordea es que quizá se modere la propuesta, pero Alemania no la deseche del todo. “La visión de Merkel y Schäuble sobre la tasa Tobin probablemente puede ser descrita como pragmática y táctica (…) Desde el punto de vista de la CDU, la tasa limitada a unos pocos países puede que no tenga mucho sentido económico, pero es improbable – visto a través de los ojos de los políticos alemanes- que cause mucho daño a la economía exterior y tampoco al sector financiero, si se permitieran excepciones con productos específicos y en mercados como el de bonos soberanos y fondos de pensiones”.

Finalmente, la pregunta del millón a la que los expertos de Nordea tratan de responder es: ¿el nuevo gobierno dará más apoyo a los países periféricos? La respuesta es, literalmente, “sí y no”. “El acercamiento alemán a la gestión de la crisis del euro probablemente permanecerá cauta, gradual y pragmática cuando las circunstancias lo demanden”. Sin embargo, matizan que si el SPD formase parte del gobierno, sería un apoyo a los bonos periféricos. Finalmente, desde la gestora pronostican que “no habrá una vía rápida hacia una unión fiscal y una unión bancaria total”.

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