¿Cómo puede ser el futuro de la industria de gestión de activos?


Riesgo político al alza, tipos negativos, inflación muy baja… “este entorno en evolución probablemente tenga profundas consecuencias no sólo sobre cómo toman los inversores decisiones de inversión, sino también por el futuro de la industria de gestión de activos”. Esta declaración es de Giordano Lombardo, consejero delegado y director de inversiones de Pioneer Investments. Lombardo expone en un análisis de reciente publicación cuál podría ser el rumbo futuro de la industria de fondos de inversión. “Es momento de volver a pensar en nuestro negocio como gestores de activos y de construir nuevas alianzas con los clientes. Desde un punto de vista de la inversión prevemos que los retornos esperados en el largo plazo (en un horizonte de diez años vista) continúen con la tendencia a la baja que caracterizó a la última década”, indica como aperitivo. 

Hay dos grandes factores que han llevado al experto a pensar de esta forma. El primero se refiere a la duración del ciclo alcista: “Las tendencias de largo plazo que han apuntalado los mercados alcistas de los últimos 20 años simplemente ya no existen: el surgimiento de China (y otras economías emergentes) ha cambiado drásticamente la jerarquía, mientras que la respuesta negativa ante la globalización en muchos mercados ha debilitado el momento que estaba detrás de las mejoras progresivas en productividad y el crecimiento moderado de los precios”. El proceso de desapalancamiento global es el otro factor: “Necesitará muchos años para desarrollarse, siguiendo así el nivel sin precedentes de expansión del endeudamiento por parte tanto de gobiernos como de empresas, y puede que lo haga de una forma irregular y discordante”.

¿Qué tiene que cambiar?

La industria de gestión de activos ha aprovechado los años de bonanza económica para permitir el acceso a activos financieros a un número mayor de agentes económicos, incluyendo a las familias: la industria alcanzó en 2015 un patrimonio global de 71,4 billones de dólares, más del doble de lo que registró en 2002. Parte de este crecimiento se ha canalizado hacia productos de gestión pasiva, que “han crecido desproporcionadamente, debido a sus costes más bajos y al escepticismo sobre la capacidad de los gestores activos para batir a sus índices de referencia”.

“Creemos que el nuevo entorno para los inversores conllevará una revisión radical del concepto de índice de referencia, así como lo que percibimos como una separación artificial entre la gestión activa y pasiva”. Lombardo se refiere a que la innovación en la industria se canalizará hacia “la creación de soluciones de inversión que sean medidas respecto a un objetivo económico concreto”, como por ejemplo la generación de primas sobre la inflación. En cambio, “las actividades de gestión de activos cada vez serán menos medidas simplemente por su rentabilidad respecto a un índice tradicional de mercado”.

En resumen, el consejero delegado opina que “en esta nueva era, todas las decisiones de inversión se convertirán en decisiones activas, incluyendo la decisión de añadir un producto pasivo a una cartera que esté diseñada para alcanzar un objetivo predefinido”. La consecuencia obvia es que “el papel del gestor está destinado a evolucionar”. Como primera aproximación, el director de inversiones anticipa la continuación de la demanda de fondos multiactivos, fondos de fondos y alternativos líquidos: más de un billón de euros se han dirigido a alguna de estas tres categorías entre 2011 y 2015. “El creciente apetito por productos de rentas que hemos visto en los últimos cinco años también es parte de esta tendencia hacia las soluciones de inversión”, afirma.

Lombardo considera que la era de las soluciones de inversión que está por venir “requerirá una reconsideración sobre el diseño de productos, la gestión del riesgo y la construcción de la cartera, y se pedirá a los modelos de distribución que repartan la experiencia de inversión que demandan los inversores”. En concreto, establece cuatro grandes rasgos de lo que pueden esperar los inversores en el futuro:

  1. Alcanzar una gestión del riesgo efectiva para mitigar el impacto de eventos extremos.

El consejero delegado se refiere a que “los proceso de inversión deberían evolucionar desde un acercamiento tradicional de rentabilidad/riesgo a uno centrado en el análisis de diferentes escenarios y que estime de forma granular sus probabilidades de materializarse”. El punto de vista de la gestora es que este acercamiento permitirá “la implementación de estrategias de cobertura diseñadas para reducir el evento de riesgos de cola y estabilizar los retornos de las carteras”.

  1. Buscar una auténtica diversificación a través de clases de activos descorrelacionadas”

Lombardo es muy claro en este punto: “Pensamos que las estrategias alternativas líquidas son de las herramientas más convincentes y oportunas para ayudar a satisfacer la necesidad por parte de los inversores de una diversificación mejorada y de fuentes de retornos con baja correlación”.

  1. Conseguir una separación más clara entre el alfa y la beta

El experto se pregunta en este punto si el smart beta y la inversión en factores puede ayudar a cumplir este objetivo, y concluye: “Para los gestores activos ya no será suficiente construir carteras activas guiadas en gran medida por un factor específico y vender este acercamiento como activo, con comisiones relativamente altas. Para diferenciarse de cualquier tipo de acercamiento pasivo o semi pasivo, creemos que tendrán que ser capaces de generar un alfa verdaderamente idiosincrática que sea distintiva y no replicable”.

  1. Buscar el verdadero alfa para compensar una beta más baja

Un análisis realizado por Pioneer sobre el comportamiento de los fondos de renta variable estadounidense entre el 30 de junio de 1999 y el 30 de junio de 2016 muestra que, de media, la industria de gestión de activos ha tenido problemas para general al alfa, y esto ha provocado que tanto inversores como reguladores se hayan quejado de los costes asociados. “Sin embargo, la fotografía cambia significativamente si nos fijamos en los gestores activos de alta convicción (con un active share superior al 70%) y conscientes del riesgo (capaces de limitar el margen de caída hasta el 95% en mercados bajistas). Estos gestores activos “buenos” fueron capaces de generar de media un retorno adicional del 1,4% neto de comisiones”, concluye Lombardo.

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