¿Cómo puede la tecnología mejorar la eficiencia de la industria de gestión de activos?


Uno de los grandes mensajes que está tratando de transmitir ESMA – en este caso por boca de su presidente, Steven Maijoor- es que la industria europea de fondos dispone de un amplio margen para mejorar sus servicios y hacerlos llegar a un número mayor de ciudadanos europeos. Si en la primera parte del discurso que pronunció Maijoor recientemente en el marco del Foro de Inversión de EFAMA éste giraba en torno a las diferencias entre la industria americana de fondos y la europea, en la segunda parte que destaca Funds People de su discurso el experto se centra en el rol de las nuevas tecnologías para aportar innovación financiera.

“Muchas de las mejorías en los resultados que recibirán los inversores vendrán no por parte de la regulación, sino de la innovación en el sector privado. El papel adecuado de los reguladores en este marco es permitir que florezca la innovación donde prometa beneficios a los inversores y a otros participantes del mercado”. La postura de Maijoor es optimista, pero realista, en el sentido de que advierte que la innovación será necesaria, pero tanto como “estar alerta ante los riesgos que puedan plantear las nuevas tecnologías”. En este sentido, considera que la postura "protectora y comprensiva" de ESMA es “la forma correcta de asegurar que las nuevas tecnologías e innovaciones generen mejores resultados para los inversores”.

El presidente de ESMA se centra en uno de los temas que han acaparado más protagonismo este año, las aportaciones del fintech a la industria financiera. De hecho, Maijoor afirma que en ESMA han detectado “una serie de progresos liderados por firmas de Fintech que ya están teniendo un impacto en la forma en que los fondos de inversión son distribuidos a clientes”. El experto añade que un ejemplo evidente son los servicios de asesoramiento automatizados: “Cada vez más consumidores utilizan ahora herramientas automatizadas al buscar recomendaciones sobre asesoramiento antes de comprar o vender productos y servicios financieros”.

A pesar del rápido desarrollo del fintech, el experto no pierde la perspectiva: “Es un fenómeno reciente y por tanto empieza desde una base baja. Menos de un 1% del patrimonio fue invertido a través de asesoramiento automatizado en EE.UU. en 2015, y una fracción todavía más pequeña fue invertida a través de asesoramiento automatizado en la UE”. En vista de estas observaciones, Maijoor afirma ver “mucho potencial para que el asesoramiento automatizado lleve una serie de beneficios a los consumidores y sea cada vez más adoptado”.

Aportaciones y riesgos

Maijoor cree que uno de los grandes beneficios de los roboasesores es “la inclusión financiera en el sector de fondos de inversión”, en cuanto a que puede ser un servicio que se proporcione a los clientes junto con otras herramientas automatizadas para que éstos puedan planificar sus finanzas personales y obtener información sobre productos financieros. “El desarrollo de estas opciones nuevas puede ayudar a ampliar el acceso a fondos de inversión y proporcionar un coste comparativamente bajo por un consejo profesional con unas comisiones de entrada más bajas para las familias europeas”, destaca Maijoor, que opina que la eficiencia de costes es uno de los puntos clave en los que debe trabajar la industria europea de fondos. De hecho, calcula que los roboasesores pueden contribuir a incrementar la tasa de participación en fondos de las familias europeas, desde el 11% actual.

Además de fomentar la inclusión financiera, Maijoor opina que el fintech puede ayudar a impulsar nuevos canales de inversión, “contribuyendo a las economías de escala que reducen los costes de mantener un fondo”. Además, piensa que puede ayudar a “la reducción directa de los costes implicados en el asesoramiento”, dado que en las circunstancias actuales “parece que esos costes se trasladan en parte a los consumidores”, frente a las comisiones más bajas de los roboasesores.

Más allá del impacto que puede tener la combinación de una regulación más restrictiva y de la aparición de roboasesores sobre el negocio tradicional del asesoramiento financiero, el presidente de ESMA defiende que, para conseguir un acercamiento equilibrado a la innovación, “necesitamos apoyar a las empresas, pero también proteger a los clientes”. Por ello, declara que “el asesoramiento automatizado conlleva algunos riesgos, pues claramente no es un sustituto perfecto al asesoramiento proporcionado por una persona experta”. Así, el experto delimita que el desafío en el futuro será “gestionar los riesgos al tiempo que facilitamos una mayor eficiencia entre los fondos de inversión europeos”.

La sustitución de profesionales formados por programas informáticos es especialmente relevante, en un contexto en que cada vez más expertos predicen que en los próximos años numerosos puestos de trabajo serán sustituidos por robots debido al pobre perfil demográfico de la población europea. “Por una parte, es cierto que un algoritmo bien desarrollado puede ser más preciso y consistente que el cerebro humano, como un complejo proceso regular y repetible, y también al realizar predicciones, y por tanto proporcionar a los clientes un asesoramiento de mayor calidad”, explica Maijoor. Sin embargo, constata que los encuestados en un sondeo realizado por la Junta de Comités Europeos (que agrupa a ESMA, EBA y EIOPA) “señalaron correctamente que la precisión del asesoramiento automatizado depende de la lógica subyacente del algoritmo y de la calidad y lo completo de la información introducida en el sistema”. Además, los participantes en el panel enfatizaron “la importancia del elemento humano y la interacción humana con clientes”.

La regulación también juega inevitablemente un papel en el desarrollo de esta innovación tecnológica: “Necesitamos pensar en cómo las diferentes áreas de regulación, tanto a nivel europeo como nacional, pueden interactuar para dar forma a la evolución de tecnologías como el asesoramiento automatizado. Por ejemplo, las restricciones sobre incentivos pueden haber estimulado el crecimiento del mercado de servicios automatizados”, por lo que en ESMA consideran necesario seguir monitorizando los progresos del fintech en el contexto europeo.

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