¿Cómo puede afectar la Tasa Tobin a los fondos de inversión?


La semana pasada, in extremis se paralizó la aprobación en el Consejo de Ministros de la conocida como Tasa Tobin o tasa a las transacciones financieras. De llegar a aprobarse en las próximas semanas, España seguiría el camino emprendido por otro países como Francia, donde desde agosto se aplica una tasa extra del 0,2% sobre las acciones con capitalización superior a los 1.000 millones de euros, y se alejaría de la postura que defiende Reino Unido, contraria a este gravamen.

Circula en el mercado un borrador en el que se recoge la ley que vendría a tasar las transacciones financieras sobre los valores españoles y que, según se apunta, el Gobierno quiere que entre en vigor en 2013. No se conoce todavía la cuantía definitiva que vendría a imponer la nueva tasa ni sobre qué exactamente se aplicará. No obstante, de llegar a aprobarse podría tener efecto en los fondos de inversión y de pensiones.

Los costes fijos de la operativa en mercados de los fondos de inversión se incrementarían derivado del pago de esta nueva tasa, lo que afectaría especialmente a aquellos que realicen una gestión más activa (es decir, que hagan más trading) frente a aquellos que mantengan una estrategia de buy&hold. “El trading costará más. Si estás dedicando una parte de tu cartera a hacer trading para sacarle algún pipo más de rentabilidad a tu IIC, desde la entrada en vigor de la tasa costará más”, explica el responsable de legal de una gestora española. “El efecto indirecto es que estamos consiguiendo alejarnos cada vez más de los inversores. La IIC española se está llenando de trabas en lugar de ventajas como hacen en otros países. Primero, el tema de la falta de la cuenta ómnibus y ahora más tasas. Esto hace poco atractivo el producto en el inversor profesional institucional extranjero”.

También los fondos indexados verán aumentar sus costes operativos, pues tendrán que hacer frente al pago de esta tasa cada vez que rebalanceen sus carteras. “La mayor parte de los fondos está o necesita indexarse de alguna manera a algún benchmark. Además, los fondos sí buscan cobrar dividendos, por lo que no les interesa hacer swap para evitar dicha tasa, tal como hacen otro tipo de inversores institucionales. Fruto de esta indexación está el rebalanceo de las carteras, por lo que silo hacen dos veces al año tendrán que pagar dos veces esa tasa para poder tener la cartera indexada al índice de referencia”, explican desde un gran banco español. “Por tanto, los que son menos flexibles para evitarlo y los que finalmente van a ser los que paguen van a ser los inversores finales y los fondos de inversión y de pensiones”.

Los ETF cotizados en la Bolsa española podrían quedar exentos de esta nueva tasa de seguir el ejemplo de la norma francesa. Pese a que son considerados como acciones y su operativa y fiscalidad es igual que éstas, si se opta por cobrar la tasa sólo sobre los grandes valores del índice, serían las transacciones sobre las Telefónicas, Santander, Inditex, etc. las afectadas, mientras que los valores de menor capitalización bursátil quedarían exentos del nuevo gravamen. En este caso, la compra/venta de participaciones de los ETF listados también se libraría de este encaracimiento.

El problema es que, tal como señalan desde un bróker español, son precisamente las grandes compañías las que mueven los volúmenes y, de implantarse esta tasa, el inversor institucional podría replantearse su inversión, lo que afectaría directamente al volumen del mercado español. “Si el gestor quiere apostar por el sector de las telecomunicaciones podría optar por invertir en un Deutsche Telekom antes que en un Telefónica. Los grandes inversores institucionales sí tienen muy en cuenta los costes de sus inversiones y, además, tienen acceso muy fácil a otros mercados, por lo que el volumen puede verse directamente afectado”, explican.

Y esto llegaría en un momento de caída continuada de volumen. Según los últimos datos de BME, en renta variable, la Bolsa española ha negociado en los ocho primeros meses del año un volumen efectivo de 480.344 millones, un 27,2% inferior al del mismo período de 2011.

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