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Cómo mantener a raya la influencia de la beta en mercados difíciles (I)


En un año difícil como este, gestores y selectores de fondos comparten diversas estrategias para controlar la exposición al mercado en las carteras durante el desayuno temático organizado por Funds People y patrocinado por Algar Global Fund.

Si hay una palabra que pueda definir este 2018, quizás sea convulso. Empezando por las correcciones bursátiles de principios de año y siguiendo con los acontecimientos geopolíticos, desde el terremoto turco que sacudió a los mercados en agosto hasta la persistente incertidumbre sobre el brexit o, más recientemente, la pugna entre el nuevo gobierno italiano y la UE por los presupuestos. Sin olvidar las tensiones comerciales entre EE.UU. y China que, junto con la revalorización del dólar, están teniendo consecuencias importantes en
el universo emergente, o los procesos electorales –regionales en Alemania, presidenciales en Brasil, mid-terms estadounidenses– que se han concentrado en el último trimestre del año.

Todo esto, además, en un momento en el que los principales bancos centrales del mundo están empezando a normalizar sus políticas monetarias, con la Reserva Federal a la cabeza, lo que está provocando que los activos de renta fija no solo no generen rentabilidad sino que supongan un lastre, como demuestra el hecho de que este año las carteras más conservadoras son precisamente las que peor se están comportando.

En este contexto, gestionar la exposición al mercado cobra una relevancia especial. “Desde principios de año hemos sido muy prudentes con el mercado”, reconoce Jean-Claude Felguera, cogestor junto con Walter Scherk del fondo Algar Global Fund de Renta 4, durante el desayuno temático organizado por Funds People y patrocinado por Algar Global Fund, centrado en esta ocasión en la relación entre el alfa y la beta. “Gestionamos nuestro fondo de una forma un tanto particular, ya que intentamos aprovechar la creación de valor para reducir la exposición al mercado. ¿Por qué? Porque pensamos que lo que menos puedes controlar es la evolución del mercado. Por eso intentamos preservar el capital y tener una exposición lo más baja posible”.

Felguera destaca que, en los últimos tres años, el fondo ha logrado generar rentabilidades superiores al 15% con una beta media de 0,7, que en 2018 habrían reducido hasta el 0,5. “En vez de incrementar la beta para intentar ganar más dinero, aprovechamos para reducir y tener un menor riesgo de mercado. Ganar dinero es importante pero más importante aún es no perderlo”, afirma el gestor.

La liquidez como cobertura

Para Iratxe Oria, gestora de fondos sénior y responsable de fondos de fondos en Trea Asset Management, “un aspecto positivo de 2018 es que la gestión activa ha salido reforzada frente a la gestión pasiva y se ha demostrado que tener liquidez ha sido un instrumento de cobertura válido”.

“En Trea AM somos firmes partidarios de la gestión activa. El objetivo es generar rentabilidad cuando se pueda pero el límite siempre está en la preservación del patrimonio. Por eso creemos que es fundamental tanto la gestión del momento de mercado como la gestión de la liquidez”, comenta la experta. “Ahora tenemos un elevado porcentaje de liquidez en todas las carteras pero lo vemos más como una oportunidad de compra en renta variable de aquí a final de año, sobre todo una vez pasadas todas las citas políticas. No se trata de perderse el mercado; es una decisión muy meditada”.

“No se trata de tener liquidez por tener liquidez”, recuerda Santiago Montero, responsable de multigestión en March Asset Management. “Al final, en un fondo de renta variable, el cliente en principio busca estar invertido todo el tiempo pero, en un entorno de mercado como el actual, en el que hay oportunidades y va a seguir habiéndolas, necesitas liquidez para poder gestionar de manera rápida y efectiva la adquisición de las empresas que quieres incorporar a las carteras”.

“El problema con la gestión de la liquidez es que estar fuera del mercado ya no es un coste de oportunidad, como podía ser antes, sino que es un coste real por el 0,4% que tenemos que pagar anualmente por las posiciones que tenemos en cuenta”, puntualiza David Sánchez, analista de fondos de inversión en Andbank. “Y esa es una novedad muy negativa con la que hemos tenido que vivir estos últimos años. Nosotros lo que hemos hecho a lo largo de estos últimos meses ha sido pasar esas posiciones en cuenta a ETF de renta fija de alta calidad crediticia y con muy poco riesgo de duración. Somos conscientes de que no vamos a obtener rentabilidades positivas, desde luego, pero todo lo que sea perder menos de un 0,40 se puede considerar positivo en este contexto”.

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