Cómo integrar estrategias de gestión activa, gestión alternativa y ESG en cartera


Se puede afirmar que la corrección de principios de febrero actuó como impulso definitivo para un cambio de mentalidad entre inversores, de manera que ahora el consenso de mercado espera un entorno más normalizado y con mayor volatilidad. No obstante, sería erróneo afirmar que nadie esperaba la corrección, y así lo refuta la segunda oleada de la encuesta a inversores institucionales realizada por Natixis IM:  hasta un 78% de los sondeados afirmó estar esperando un aumento de la volatilidad en 2018 – la encuesta fue realizada entre octubre y noviembre de 2017- y, en consecuencia, estaban adaptando sus carteras para ese momento.

“El brusco regreso de la volatilidad a los mercados es un buen recordatorio de la necesidad de adoptar un enfoque sistemático en la diversificación de las carteras”, recuerda Sophie del Campo, directora general de Natixis IM para Iberia, Latam y US Offshore.

¿Para qué sirven los alternativos?

En Natixis IM han constatado que hasta siete de cada diez inversores entrevistados ven importante incorporar inversiones alternativas a las carteras para diversificar las fuentes de riesgo. Asimismo, el 57% de los inversores piensa que los activos alternativos son necesarios para batir al conjunto del mercado.

Un hallazgo interesante del estudio es que los inversores otorgan distintas funciones a los distintos activos que componen el universo alternativo. Así, según los encuestados las mejores estrategias para diversificar son Macro Global (47% de respuestas afirmativas), materias primas (41%) e infraestructuras (40%). Paralelamente, se señaló como los sustitutos más convincentes a la renta fija como generadores de rentas estables en un ciclo de subida de tipos a las infraestructuras (55% de respuestas afirmativas) y a la deuda privada (47%). Asimismo, el 46% de encuestados señaló a los futuros gestionados como el activo más indicado para gestionar el riesgo de volatilidad, mientras que otro 45% se refirió a la renta variable con coberturas para cumplir la misma fusión.

También resulta interesante la percepción sobre qué activos alternativos son los más capacitados para actuar como fuentes de generación de alfa. En concreto, hasta un 72% de institucionales han indicado que su opción favorita para estos fines es el capital riesgo, mientras que un 45% ha opinado que la renta variable con coberturas también puede ser efectiva en la generación de alfa. Finalmente, los sondeados piensan que las mejores estrategias para cubrirse de la inflación son las materias primas (56%) y el sector inmobiliario (46%).

La muestra de Natixis IM está compuesta por 500 inversores institucionales de todo el mundo, de los cuales 27 son españoles. La gestora ha detectado tendencias similares en territorio nacional: un 56% de institucionales españoles afirmó que los activos alternativos son esenciales para diversificar. De mayor a menor, sus activos preferidos para conseguir este fin son: Macro Global (56%), activos inmobiliarios y REITS (44%), infraestructuras (37%) y deuda privada (37%). Según el estudio, hasta el 70% de inversores institucionales españoles estaría dispuesto a dar un plazo de más de tres años para probar la eficacia de una nueva estrategia alternativa.

Paradójicamente, se ha detectado que sólo un 40% de las instituciones españoles cree que merece la pena correr los riesgos que las inversiones alternativas pueden plantear en las carteras, pese a las rentabilidades potenciales de las inversiones ilíquidas. En particular, hasta dos tercios de la muestra española ha constatado que los requisitos de solvencia y liquidez hayan orientado mucho las inversiones hacia el corto plazo y los activos muy líquidos, al tiempo que muestran su preocupación por la gestación de riesgos ocultos en el entorno macro y normativo actual, lo que dificulta en su opinión conjugar las oportunidades a corto plazo y los objetivos a largo plazo.

2018, ¿año de la gestión activa?

Por otra parte, hasta el 76% de participantes en la encuesta a nivel global han señalado que el entorno de mercado actual será favorable a la gestión activa en 2018. De forma llamativa, los inversores institucionales han pronosticado un incremento de tan sólo el 1% en estrategias pasivas para los próximos tres años. Además, un 57% de la muestra cree que la gestión activa batirá a la pasiva en el largo plazo, aunque al mismo tiempo un 76% admite que la generación de alfa se está volviendo cada vez más difícil, al incrementar la eficiencia de los mercados. “Los argumentos tradicionales en torno al posible ahorro de costes de los productos de gestión pasiva están poniéndose en entredicho, ya que los inversores institucionales aprecian el valor a largo plazo que puede generar la gestión activa y el acceso que puede brindar a un abanico de clases de activos más amplio”, afirma Del Campo.

Siguiendo con la dialéctica gestión activa- gestión pasiva, según el estudio un 90% de inversores cree que la reducción de las comisiones es uno de los principales atractivos para invertir en estrategias pasivas; al mismo tiempo, un 75% de inversores indicó que estaría dispuesto a pagar comisiones más altas por la posibilidad de conseguir rentabilidades superiores. Al margen de las comisiones, tres de cada cuatro inversores indicaron que una de las principales razones para invertir en productos de gestión activa sería la capacidad de obtener exposición a clases de activos descorrelacionadas; otro 75% prefiere la gestión activa para obtener acceso a oportunidades en mercados emergentes; un 69% prefiere emplear estrategias activas para obtener rentabilidades ajustadas al riesgo y otro 73%, para conseguir protección frente a caídas.

Más protagonismo ESG

La última gran conclusión del estudio es el creciente interés por estrategias ESG: hasta un 60% de inversores encuestados declararon estar integrando estos criterios a su enfoque de inversión. Además, el estudio afirma que se ha producido un cambio de percepción, pues ahora hay más inversores que creen que puede extraer alfa usando ESG (59%) que inversores que conciben la ESG como una estrategia para mitigar el riesgo principalmente (56%). Adicionalmente, el 61% cree que la incorporación de criterios ESG a estrategias de inversión supondrá una práctica corriente dentro de los próximos cinco años.

En cuanto a las motivaciones, el estudio ha detectado que un 47% de encuestados a nivel global ha indicado que incorpora criterios a ESG para alinear las estrategias de inversión con los valores de su empresa. Otro 41% afirmó que la razón principal había sido la necesidad de minimizar el riesgo de noticias negativas, un 21% más que en 2016.

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