¿Cómo ha afectado la volatilidad a la renta fija corporativa?


Tribuna de Mike McEachern, gestor del fondo Muzinich Global Tactical Credit. Comentario patrocinado por Muzinich.

Los activos de riesgo han arrancado el año con sobresaltos. Las presiones sobre los tipos de interés han seguido redoblándose y afectando principalmente al segmento de la renta fija privada de alta calidad crediticia, y esta volatilidad se ha acentuado en febrero, provocando una fuerte corrección en las bolsas que ha sacudido los mercados. En nuestra opinión, esta reciente corrección es el resultado de varios factores a los que anteriormente no se había prestado una gran atención en el mercado, sobre todo el efecto a largo plazo de las reformas tributarias en EE. UU. y el reciente aumento de las expectativas de inflación.

A consecuencia de ello, los rendimientos de los bonos han corregido rápidamente desde comienzos de año, hasta el punto de que han situado las valoraciones bursátiles en niveles muy elevados, a pesar del buen tono de los resultados empresariales del cuarto trimestre de 2017. En paralelo, la volatilidad de la renta variable se ha incrementado a medida que caían los mercados, lo cual ha generado pérdidas potencialmente importantes en algunos fondos cotizados de baja volatilidad.

El ascenso de los rendimientos de los bonos no es ninguna sorpresa. Sin embargo, sí es importante recalcar que los fundamentales económicos siguen siendo sólidos, algo que, a su vez, está teniendo un efecto positivo en los fundamentales empresariales. A este respecto, los beneficios del último trimestre fueron muy alentadores y seguimos esperando unas tasas de impago bajas en 2018.

En este contexto, mantenemos nuestra preferencia por el riesgo crediticio frente a los tipos de interés. También nos gusta la protección que ofrecen los cupones elevados en un entorno de rendimientos al alza y, en este sentido, los bonos de alto rendimiento generalmente aguantan mejor ante las subidas de tipos que la deuda de alta calidad crediticia, un universo donde la duración se ha ampliado considerablemente durante los últimos dos o tres años. Además, los bonos de alto rendimiento suelen ser menos volátiles que los bonos del Tesoro de EE. UU. o la renta variable. También seguimos creyendo que los préstamos son atractivos: los tipos variables que ofrecen estos instrumentos protegen frente a las subidas de los tipos de referencia y su evolución también suele ser menos volátil debido a que la base de inversores es eminentemente institucional.

Llevamos algún tiempo insistiendo en que las valoraciones eran exigentes, especialmente en las bolsas, mientras que las bajas tasas de impago siguen poniendo de relieve los sólidos fundamentales de la renta fija privada. Nuestro énfasis en la calidad sigue siendo un factor importante a la hora de mitigar el riesgo y brindar protección frente a las caídas durante los periodos de fuerte volatilidad. En general, mantenemos nuestra visión positiva sobre la renta fija privada.

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