Cómo explicar a un cliente que una rentabilidad del 10% anual no es viable


Todo lo pesimista que es un inversor con los mercados lo compensa en optimismo con lo que le puede dar su cartera. Según el reciente estudio global de inversión de Schroders, los españoles esperen conseguir una rentabilidad anual los próximos cinco años del 9,2%. No es una ilusión nacional ya que de hecho la media mundial espera retornos del 10,7%. Y no es el único informe reciente que resalta la excesiva confianza del ahorrador en el jugo que va a poder exprimir a sus inversiones. ¿Es una meta viable o se avecina una gran desilusión?

Pues tal y como está el mercado es un objetivo que se antoja complicado. Y es que a día de hoy no hay rentabilidad sin riesgo. De hecho, incluso subir en el escalón del riesgo no garantiza retornos positivos, como ya lo demostró 2018. Tanto las bolsas como los bonos lo han hecho muy bien en esta última década tras la crisis financiera. O como lo define también Manuel Gutiérrez-Mellado, director de desarrollo de negocio de BlackRock para España, hay partes del mercado que se han secado. Ve ese casi 10% como una “rentabilidad aspiracional muy alta”, sobre todo si –como es la media del ahorrador español- se tiene un perfil de riesgo conservador.

Aquí tres gráficos que aportan desde BlackRock para ver con claridad por qué. En este primero se muestra las previsiones de la gestora americana para las principales clases de activos de aquí a 10 años en euros.

 

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Como vemos, el inversor que construya su cartera únicamente con activos de renta fija lo tiene muy complicado. Hay activos que a 10 años previsiblemente darán un retorno anualizado negativo, como son los bonos de gobierno. Pero es que ninguna de las principales clases de deuda llegarían al 5% anualizado. Uno puede pensar entonces: “Bueno, pues asumo algo más de riesgo con renta variable”. Pues tampoco es la panacea. Para superar el 5% hay que abrir la cartera a acciones de mercados emergentes y curiosamente a bolsa europea. Y diversificar con hedge funds, deuda privada, etc. no es tampoco un gran impulso. Incluso con todo, no hay ninguna que supere el 10% anualizado ni de cerca.

Alargar el horizonte temporal tampoco influye demasiado ya que si lo doblamos, a 20 años, las rentabilidades esperadas sin similar.

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El cliente debe entender que el punto de partida actual ya es un lastre. Aunque el entorno económico era peor en 2008, las valoraciones eran una buena ventana. Ahora la macro está saneada, pero los mercados lo reflejan. Es como empezar una carrera desde dos puntos de partida muy distintos. Y para hacerse una idea de la pista en la que se mueve el inversor está este otro gráfico de BlackRock:

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Hace tan solo cuatro años aún podría haber rascado más de un 4% con un bono de gobierno. Hoy es literalmente imposible. Pero es que también es muy complicado aspirar a un yield de entre el 3 y el 4%. Lo más común es que la rentabilidad que le de la deuda gubernamental sea inferior al 2%.

Ideas para el momento actual

¿Y entonces? Ante esta tesitura, desde BlackRock apuestan por construir una cartera pensando en su conjunto antes que en los subyacentes por separado. Esto es, combinando dónde merece la pena asumir riesgo y con activos que sirvan para proteger la cartera. Lo que Gutiérrez-Mellado define como una estrategia barbell (de pesas).

Esto se traduce en tres apuestas generales: bolsa estadounidense, soberanos europeos y bonos emergentes.

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