Cómo el COVID-19 ha trastocado la manera de invertir


La expansión del COVID-19 ha puesto en cuarentena también los tradicionales modelos de valoración de fundamentales y riesgo por igual. Un buen gestor puede someter a un test de estrés a sus tesis de inversión con una caída del 20% de los beneficios, pero ¿quién realmente estaba preparado para un desplome al 0?

Y en las próximas semanas los inversores verán una de las peores cifras históricas en varios indicadores macroeconómicos. Por poner un ejemplo. En apenas cuatro semanas, Estados Unidos perdió todos los puestos de trabajo creados durante la recuperación económica de la última década. Y lo que es igual de probable: que los inversores no se sorprenderán.

Porque como recuerdan Erik Weisman y Robert M. Almeida, de MFS Investment Management, los mercados son un mecanismo de descuento de “certidumbres ciertas” y el ajuste de probabilidades de los “desconocido conocido”. Una recesión en los beneficios no sorprenderá a los mercados más que unos datos de empleo terribles, defienden.

“Si quisiéramos reconstruir la economía mundial tal y como se encontraba antes de que estallara la crisis de la COVID-19, entonces necesitaríamos volver a poner todos los pedazos (capital, empleadores, mano de obra, financiación y cadenas de suministro) exactamente en el lugar que ocupaban antes. Sencillamente, no creemos que esto vaya a suceder”, afirman. El juego de parejas es demasiado complicado y, para empezar, algunos de los pedazos no existían. “Además, todo intento de recrear el mundo precoronavirus supondría simplemente retornar a una economía rota de forma diferente”. El ciclo económico que acaba de finalizar se caracterizaba por un exceso de apalancamiento, una insuficiente inversión en recursos productivos y una dependencia excesiva de la remuneración a los accionistas: era insostenible. En este contexto, ¿cómo debemos abordar las valoraciones de los activos de riesgo en el futuro, cuando intentamos restablecer la economía en algún tipo de nueva forma?

En la última década, el working capital ha sido la prioridad para la mayoría de los consejeros delegados y una menor calidad de balance ha sido el motor. Pensemos en el crecimiento exponencial de las recompras de acciones de los últimos años. Ahora, al igual que en 2008, el énfasis está en la liquidez. Los consejeros delegados y responsables financieros están corriendo para asegurar la liquidez. La maximización de los beneficios ya no es la prioridad; la supervivencia lo es. Y esto tiene consecuencias.

Como bien señalan los expertos, las valoraciones de la renta variable se derivan de tres factores: los beneficios, las expectativas de crecimiento y los riesgos que afronta un negocio. “Hoy en día las empresas otorgan prioridad a la liquidez y a la supervivencia en detrimento de dos de los tres pilares principales de la valoración: el crecimiento y los beneficios. A nuestro parecer, en el futuro, las rentabilidades serán más reducidas; el crecimiento, más lento; y los riesgos, más elevados, lo que generará un complicado entorno para los activos de riesgo”, vaticinan.

Cambios a pensar para valorar el riesgo

Por otro lado, pensemos en la manera de abordaren la ú el riesgo. Los modelos de valoración de riesgo se han sofisticado desde la gran crisis financiera de 2008, pero incluso estos han sufrido para lidiar con los efectos sin precedentes del coronavirus. Como muestra este gráfico elaborado por AllianceBernstein, dichos modelos de riesgo, que dependen en gran parte de datos históricos, han fallado en varias fases de la expansión de la pandemia.Screen_Shot_2020-05-11_at_18

“Ningún modelo estaba diseñado para hacer frente a esta combinación de circunstancias”, defienden. “Los inversores deben entender las debilidades y fortalezas de sus modelos para determinar si pueden depender de sus indicadores en situaciones de crisis en general, y a lo largo de la pandemia en particular”.  Desde la crisis de 2008 los modelos de riesgo han incrementado mejoras en sus indicadores de estilo, como el apalancamiento o la rentabilidad (profitability), también factores de ajuste de volatilidad. Dicho lo cual, desde AllianceBernstein afirman que aún hay deficiencias en algunos marcos.

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