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Cómo diseñar una estrategia con ETF en el actual entorno de mercado


Se acerca el final de año, periodo que es aprovechado por muchos inversores para rediseñar sus estrategias. ¿Cómo puede un inversor de ETF posicionar su cartera para el futuro? La mejor estrategia es preparar una cartera en la que se incorporen elementos ‘core’ estructurales para comprar y mantener, y elementos ‘satélite’, que ayuden al inversor a tomar posiciones tácticas con un horizonte de permanencia en la cartera de corto-medio plazo. Esta es, al menos, la filosofía que en Morningstar, firma especializada en el análisis de fondos, siguen a la hora de aconsejar a los inversores sobre cómo construir una cartera, publica Expansión.

Según explica José Zárate, analista de la entidad, los elementos ‘core’ son aquellos que dan una exposición genérica a las distintas clases de activos. “La asignación de activos de la porción ‘core’ de la cartera dependerá del perfil de riesgo individual del inversor y de la exposición geográfica que quiera darle a su cartera. Estamos hablando de los típicos ETF que replican índices tanto de renta variable como de renta fija muy seguidos como puedan ser el S&P 500, el MSCI World, el MSCI Europe o el Broad Market Corporate Index”.

Por otro lado, la parte ‘satélite’ de la cartera es la que permite al inversor tomar posiciones tácticas. “Aquí entran en juego todos los ETF sectoriales de renta variable para apostar por una visión macro en particular y los de renta fija que dan exposición a una determinada parte de la curva para modular la duración de la cartera en función de las perspectivas de política monetaria”. Zárate también incluye a aquellos que dan exposición a sectores nicho de renta fija como puedan ser los fondos cotizados que replican el comportamiento de los índices de bonos de alta rentabilidad o los de deuda corporativa emergente.

Posicionamiento y estrategia

Pero, ¿cuál sería la estrategia concreta? La recomendación de Renta 4 para un inversor con un perfil moderado al riesgo –horizonte de inversión de dos a tres años dispuesto a asumir una volatilidad a doce meses de entre el 6 y el 7%– sería destinar la mitad del capital (48%) a la inversión en ETF de renta fija. Concretamente, el 20% se invertiría en el índice iBoxx de renta fija corporativa con grado de inversión mediante el Amundi ETF Euro Corporates, otro 20% se destinaría a bonos por debajo del grado de inversión mediante el ETF iShares Global High Yield Bond y el 8% restante en renta fija a corto plazo con grado de inversión de los países con mejor rating de la eurozona, con el Amundi ETF Govt Bond Highest Rated EuroMTS Investment Grade 1-3.

A la renta variable, Renta 4 le da un peso del 34%. El 10% estaría invertido en el MSCI Emerging Markets a través del db x-trackers MSCI Emerging Markets TRN Index, el 10% en el S&P 500 mediante el ETF de capitalización de dividendo de este índice, el iShares S&P 500 Acc y el 8% del MSCI Europe o Stoxx Europe 50 a través del Lyxor ETF MSCI Europe. Fuera de las acciones y los bonos, la firma aconseja destinar el 10% de la inversión a monetarios, concretamente al Lyxor ETF Euro Cash EuroMTS Eonia.

Lo más destacado de la estrategia de Bankinter, por el contrario, pasa por ampliar la inversión al conjunto de la eurozona, a través del Lyxor ETF Euro Stoxx 50, y con la incorporación por primera vez de un ETF de Bolsa española, el Lyxor ETF Ibex 35, al entender que el índice español puede beneficiarse del respaldo del BCE. En este sentido, “el plan de compra de deuda del BCE constituye una red de seguridad para la UEM y elimina prácticamente por completo el riesgo de ruptura del euro”. En lo que respecta a la renta fija, la apuesta de los analistas de la entidad se centra en el Lyxor ETF Euro Corporate Bond, dado que “el proceso de reestructuración y reducción del endeudamiento de las empresas ha resultado en unos balances más saneados”.

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