Guía para aclarar conceptos: una cosa es la divisa en la que invierte el fondo y otra en la que está denominado


La divisa es uno de los conceptos que más suelen desconcertar cuando se invierte en fondos. A veces, el partícipe no tiene claro el que una cosa es la divisa en la que invierte el fondo y otra la divisa en la que está denominado el producto. "Son dos conceptos muy diferenciados. El fondo puede invertir en una divisa (puede comprar acciones americanas en dólares) y puede calcular su valor liquidativo en otra divisa (en euros, por ejemplo). No tienen por qué coincidir", subraya Fernando Luque.

Según explica el editor financiero de Morningstar, hay que tener claro que para un inversor español la divisa en la que invierte el fondo tendrá un impacto independientemente de la divisa en la que está denominado su producto. "Un fondo que invierte en acciones americanas se verá afectado por la evolución de la cotización del dólar frente al euro, independientemente de que su fondo esté denominado en euros o en dólares. Lo importante para un inversor español es medir la rentabilidad que ha obtenido en euros", afirma. Por su parte, la divisa en la que está denominado el fondo tiene su importancia en la medida en la que las suscripciones y los reembolsos se efectúan en esa divisa.

"Un inversor que compra un fondo denominado en dólares deberá primero cambiar euros a dólares para suscribir participaciones de ese fondo, y, lógicamente, el distribuidor del fondo le cobrará una comisión de cambio de divisa por esa compra. Y lo mismo ocurre en el momento de la venta". Por ese motivo, cuando uno dispone de la opción de comprar participaciones de un fondo extranjero que tiene una clase en euros y otras en otras divisas, el experto recomienda no sólo analizar las distintas comisiones de gestión que pueden acarrear esas clases sino también informarse de las comisiones por cambio de divisa que le cobrará su entidad. 

Un riesgo que se descuida

Pese a su importancia, en muchas ocasiones el inversor se olvida del impacto que la divisa puede tener en su cartera. Es algo que se suele descuidar. Lo dicen expertos que tienen una visión de 360 grados sobre las carteras de los inversores españoles. “El riesgo divisa sigue pesando en las carteras. Los movimientos de los tipos de cambio continúan siendo un área de riesgo que a menudo se pasa por alto, pero cuando se trata de una cartera con más exposición internacional, no prestarles atención puede tener un efecto considerable en las rentabilidades totales”, revela Juan José González de Paz, consultor senior en el equipo de Dynamic Solutions de Natixis IM.

En 2018 la divisa volvió a ser un factor determinante. Por poner un ejemplo elocuente: la clase de acumulación cubierta a euros del Fidelity America generó una rentabilidad en 2018 del -8,53%. La misma clase pero en dólares registró un -0,92%. Esto es: 7,6 puntos de diferencia entre una y otra. El gap es abismal. Y todo por el efecto divisa. ¿Cubrir o no cubrir ese riesgo?

Cosas que son importantes tener en cuenta

Lo primero que debe saber es que, en el largo plazo, la rentabilidad de una inversión de una estrategia en diferentes divisas tiende a converger y ser relativamente similar. Es decir: si usted es un inversor europeo con un horizonte temporal largo, la divisa tendría una escasa relevancia.

Pongamos como ejemplo un fondo concreto con un larguísimo track record, como el Capital Group New Perspective. En los casi 46 años de vida que tiene la estrategia, la rentabilidad anualizada antes de comisiones del producto en dólares ha sido del 12,8%, mientras que el retorno anualizado en euros alcanza el 13,6%. “Es por eso por lo que la decisión de invertir en una clase cubierta o no cubierta tiende a ser menos importante en periodos largos de tiempo”, apunta Steven Smith, director de inversiones en Capital Group.

En periodos cortos esa decisión puede ser mucho más relevante debido a la significativa fluctuación de las divisas. Para un inversor de la eurozona invertir en una estrategia con activos denominados en dólares, tener una clase no cubierta puede convertirse en una cobertura natural. “Durante algunos momentos de estrés y de volatilidad en los mercados, los precios de los activos subyacentes pueden caer con fuerza y esto de alguna manera puede compensarse por los beneficios de invertir en activos en dólares, que se benefician de las subidas de esa moneda por su condición de activo refugio”, explica el experto.

Normalmente, las divisas se ven influenciadas por muchos factores y, sobre todo, por lo que sucede en torno a la geopolítica global. El número de hipótesis que afectan su valoración complica el análisis. De ahí que, a corto plazo, la evolución de la divisa sea uno de los aspectos más difíciles de predecir.

¿Cuándo invertir en un fondo denominado en dólares?

La respuesta más evidente es cuando pensamos que el billete verde está barato. Pero… ¿cuándo está caro y cuándo barato? “Ahora mismo, la divisa está cotizando muy cerca de su media histórica con el euro, alrededor de 1,14 unidades por dólar. A largo plazo, la realidad es que el cruce euro/dólar, pese a ser muy volátil, tiende a situarse en torno a su media histórica. Por el contrario, es mejor invertir en euros cuando asumimos que la divisa europea se va a apreciar. Hay que tener en cuenta que la decisión no es sencilla, ya que a la ecuación, además de evolución de la divisa del fondo hay que sumar la divisa en la que pueden cotizar los activos subyacentes que componen el propio fondo y que podrían ser diferentes a las del propio vehículo, como puede ocurrir con un fondo emergente, por ejemplo”, señala Álvaro Antón, director general de Aberdeen Standard Investments para Iberia.

Por el contrario, en el caso de querer optar por fondos que tengan la divisa cubierta, hay que considerar que los costes de cobertura pueden absorber una gran parte de la rentabilidad del vehículo. “Si no busca implementar una visión unidireccional sobre el dólar tiene que integrar el coste de la cobertura cuando evalúa el atractivo de una inversión denominada en dólares. Actualmente, la cobertura de dólares en euros implica un costo del -3% a lo largo de un año”, subraya Kevin Thozet, especialista de producto de asignación de activos y deuda soberanas de Edmond de Rothschild AM.

Sobre la evolución de las divisas a corto plazo no hay un consenso claro. Nunca lo hay. Suelen existir visiones contrapuestas. Las expectativas de las dos últimas casas mencionadas difieren radicalmente. En Aberdeen Standard Investments consideran que, en el momento actual, la teoría implica que una vez que Estados Unidos ha restringido su política monetaria y el resto del mundo mantiene estímulos, lo normal sería que el dólar tienda a apreciarse. En Edmond de Rothschild AM, por el contrario, creen que el dólar ha alcanzado su máximo y que la divisa debería depreciarse frente a otras monedas dada la pausa llevada a cabo por la Reserva Federal y la esperada desaceleración de la economía estadounidense.

Conclusión

La clave es que usted tenga claro que, si es un inversor de largo plazo, la divisa juega un papel poco relevante para la rentabilidad final que obtenga con sus inversiones. Periodos de fortaleza del dólar son seguidos de fases de apreciación del euro, lo que hace que se vayan compensando. En cambio, si su horizonte temporal es a un año vista, la tarea que le queda por delante es la de analizar todas la variables macroeconómicas que pudieran afectar a las divisas, formarse un criterio y posicionarse en consecuencia.

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