Cómo debe interpretar el inversor la suspensión de pagos de Detroit


El pasado 19 de julio, la ciudad de Detroit se declaró en quiebra al no poder hacer frente a unas obligaciones de deuda que superan los 18.500 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros). Los medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco de la mayor quiebra municipal de la historia de Estados Unidos pero, para Eric Friedland, responsable de análisis de bonos municipales de Schroders, “los inversores estaban al tanto de los problemas de Detroit, así que la noticia no ha sorprendido al mercado de bonos municipales”.

En un reciente informe, Friedland explica que “la ciudad lleva más dos décadas con problemas. A la pérdida de población −que se ha reducido en más de un 60% desde su época de esplendor como capital mundial del motor− y la altísima tasa de desempleo (17,5%) se añaden los desequilibrios presupuestarios, la falta de liquidez, una enorme cartera de obligaciones a largo plazo, como las pensiones municipales, y la crisis económica. La quiebra era solo cuestión de tiempo”, afirma.

Sin embargo, Friedland no ve razón para la preocupación. “A pesar de que Detroit ha sido la ciudad estadounidense más grande en quebrar hasta la fecha, no supone ningún riesgo sistémico para el mercado de bonos municipales. Puede que se produzcan algunos casos más en los próximos años pero no esperamos una oleada de quiebras municipales”. El informe cita un dato de la agencia de calificación Standard & Poor's que releva que “en 2012, solo nueve emisores de deuda estatal y municipal estadounidense incumplieron sus obligaciones, de un universo de más de 18.000”.

Los bonos municipales, conocidos coloquialmente como ‘munis’, son obligaciones de deuda emitidas por corporaciones locales. Normalmente disfrutan de algún tipo de exención fiscal y se consideran una inversión muy segura porque, en última instancia, están respaldados por el gobierno federal. Por eso suelen formar parte de las carteras de inversores institucionales, como fondos de pensiones.

Sin embargo, advierte Friedland, “podríamos ver un aumento de la presión sobre el mercado general de bonos municipales si se levantase la garantía sobre los bonos de tipo GO (general obligation), tal y como ha propuesto el gerente de emergencia designado el pasado mes de marzo por la ciudad de Detroit. Un cambio de este tipo podría provocar un repunte de los tipos de interés de los bonos GO emitidos en otros estados”.

El experto también apela a la responsabilidad de los medios de comunicación. “Los tenedores de bonos municipales suelen ser clientes minoristas que invierten a través de fondos de inversión. Si los medios exacerban la gravedad del caso, puede que estos fondos se vean presionados por los reembolsos, además de por las subidas de tipos”. No obstante, para Friedland, “la volatilidad provocada por la quiebra de Detroit genera oportunidades para invertir en bonos del estado de Michigan con valoraciones atractivas y sólidos fundamentales, como la deuda emitida por el sector sanitario, los distritos escolares o las empresas de servicios públicos”.

Según Financial Times, el mercado estadounidense de bonos municipales alcanza los 3,7 billones de dólares, lo que equivale a más de la mitad del mercado de deuda soberana de la eurozona.

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