Cómo afecta el fantasma griego a los fondos de renta fija


El ahorrador español es conservador, lo mismo que se supone que lo es la renta fija, sobre todo la pública. Por eso durante mucho tiempo los fondos que invierten en estos activos han sido los preferidos por los partícipes. Pero estas carteras, de las que no se suelen esperar grandes rentabilidades, pueden no ya ofrecer rendimientos mínimos sino que es posible que entren en pérdidas. Según publica Expansión, las sucesivas crisis de la deuda soberana en la zona euro han acercado a los ahorradores esta realidad. Una realidad tozuda, como lo demuestra el último capítulo de la crisis griega, que ha vuelto a poner en jaque a los mercados de la eurozona ante la posibilidad de que este país tenga que renegociar su deuda justo un año después de ser rescatado por la UE.

La pregunta es ¿cómo afectan estos episodios de crisis soberana al valor liquidativo de un producto de renta fija, es decir, a su rentabilidad? Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando un fondo compra un bono, se paga un precio a cambio de recibir un cupón, pero mientras tanto en los mercados hay fluctuaciones (medidas a través de los diferenciales de crédito), movimientos que afectan al valor de los activos en cartera.

En el caso de un episodio como el actual de crisis soberana, los gobiernos deben ofrecer una rentabilidad mayor para que los inversores compren las nuevas emisiones, por lo que el bono ya comprado y que está en la cartera del fondo vale menos. La razón es, según explica Ángel de Molina, director de Análisis de Fondos de Tressis, porque en el mercado se está pagando, por ejemplo, un 7%, mientras que el activo que está en la cartera del fondo da un 4%, lo que hace caer el precio de este último. Cuando se ofrece más rentabilidad (con la consiguiente caída del precio del bono) es que hay un problema. Esta relación entre el rendimiento del bono y la calidad crediticia es clave para entender el funcionamiento de un fondo de renta fija.

A menor calidad, mayor es el cupón que se tiene que ofrecer para que los inversores lo compren, lo que tiene otra consecuencia. Si el fondo quiere aprovechar la situación e invertir ahora en estos activos, al empeorar la calidad crediticia y, por tanto, ser mayor el cupón que se ofrece, la rentabilidad esperada del fondo será mayor. Pero hay que tener en cuenta, según comenta el responsable de fondos de Gestiohna, Ricardo Sánchez-Seco, que también “a menor calidad crediticia, mayor es el riesgo de impago y de bajadas de rating (S&P se lo acaba de rebajar a Grecia) y, por tanto, mayor correlación con activos de riesgo como la renta variable”.

Pero no todos los fondos de renta fija reaccionan igual ante un aumento de tipos. Ahí entra la duración o sensibilidad a los tipos de interés. Cuando mayor es el plazo de amortización de un bono, los cupones suelen ser mayores, es la prima que paga el emisor la fidelidad de un inversor que asume más riesgo ante un posible aumento de los tipos de interés en un horizonte temporal más amplio. De forma que una expectativa de subida de tipos impacta más negativamente en el valor liquidativo del fondo cuanto mayor es su duración. Este es el contexto en el que nos encontramos actualmente, lo que se suma a la crisis soberana de la zona euro.

La situación es, por tanto, complicada para los productos que invierten en bonos gubernamentales, sobre todo a largo plazo. ¿Conclusión? Los expertos apuestan por fondos de deuda de empresas frente a los de deuda pública europea. Las empresas ofrecen unas rentabilidades mayores que los estados, lo que sirve de colchón ante subidas de tipos. Además, Stefhan Isaacs, gestor de M&G European Corporate Bond, destaca que muchas compañías tienen ahora una posición financiera más sólida que algunos Estados: “Aunque el diferencial de crédito no es el mayor que se ha visto durante la crisis financiera, creemos que los inversores están siendo todavía sobre compensados por el riesgo de impago”.

Eduardo Antón, analista de Fondos de Inversis, aconseja mantenerse fuera de los bonos gubernamentales y apostar por renta fija corporativa de grado de inversión y alto rendimiento, según el perfil de riesgo del ahorrador. Ricardo Sánchez-Seco apostaría por fondos flexibles y de gestión activa que se posicionen según las condiciones de mercado: Actualmente, que apuesten por duraciones cortas o que cubran duración para contener la volatilidad de los diferenciales y ser menos sensibles a subidas de tipos de interés.

 

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