Cómo afecta a los inversores el actual escenario de represión financiera


Los programas de relajación cuantitativa, aunque casi siempre se enmarcan en una retórica de fomento del crecimiento económico-prevención de la deflación por parte de los bancos centrales independientes, resultan muy útiles para los gobiernos que quieren reducir sus niveles reales de deuda. Sin embargo, conviene estar muy atento ya que, según Fidelity Worldwide Investment, el periodo prolongado de desendeudamiento vía represión financiera e inflación en el que nos encontramos tiene implicaciones importantes para los inversores, tanto para los de renta variable como para los de renta fija.

La gestora considera que el entorno actual de desendeudamiento, crecimiento débil y bajos tipos de interés refuerza el atractivo de las empresas de calidad con balances sólidos y buenos flujos de caja que puedan sostener unos pagos de dividendos saludables y crecientes. “Si se filtra el universo de inversión con estos criterios, encontramos que muchos de los valores que se engloban en este grupo suelen ser grandes empresas consolidadas y solventes con una amplia presencia internacional. La fiabilidad de los flujos de caja de estas empresas guarda a menudo relación con el hecho de que operan en áreas tradicionalmente no cíclicas, como el consumo básico y la sanidad”.

Desde una perspectiva de la renta variable

Según Fidelity, un factor que acentúa el atractivo de los valores de calidad que pagan dividendos fiables son las pruebas que apuntan a que las carteras formadas por este tipo de acciones suelen ofrecer buenas rentabilidades a largo plazo con niveles de volatilidad aceptables. “De hecho, en periodos más largos, las pruebas sugieren claramente que son en realidad los dividendos los que representan la mayor parte de las rentabilidades totales”, afirman.

En situaciones en las que la inflación está subiendo o probablemente lo haga, el atractivo de los activos reales como los metales preciosos, algunas materias primas industriales y agrícolas, así como los inmuebles, suele acrecentarse. Todos estos activos suelen considerarse como buenas coberturas contra la inflación, porque su oferta es finita y las perspectivas de demanda a largo plazo parecen favorables debido a factores como el crecimiento de la población. Dentro de la renta variable, las empresas que se especializan en estas áreas también suelen ofrecer una buena protección frente a la inflación, al igual que las acciones de las empresas que tienen capacidad para subir sus precios en todos los entornos macroeconómicos.

Desde una perspectiva mundial es importante señalar que si bien el desendeudamiento es general en el mundo desarrollado, no es en absoluto universal, dado que muchos mercados emergentes han evitado los problemas de acumulación de deuda que se observan en otras regiones. “La ausencia general de limitaciones por desendeudamiento y el apoyo que brindan tendencias adicionales como la elevación de las rentas y el auge de las clases medias son factores que refuerzan los argumentos a favor de la renta variable emergente”, indican desde la entidad.

Desde una perspectiva de renta fija

Desde la perspectiva de la renta fija, el largo proceso de desendeudamiento en muchas economías desarrolladas debería hacer que el crecimiento fuera débil y la inflación baja durante varios años más. “La respuesta de los bancos centrales y los gobiernos será una continuación de los tipos de interés ultrabajos, más relajación cuantitativa y austeridad. Los rendimientos de la deuda pública de muchos mercados desarrollados probablemente se mantengan en niveles bajos, pero los riesgos crediticios de estos estados son elevados cuando se comparan con su propia historia y con las grandes empresas, muchas de las cuales han saneado con éxito sus cuentas desde que arrancó la crisis financiera”.

En este entorno, la gestora cree que los inversores seguirán ávidos de rendimientos, lo que debería favorecer a determinados bonos corporativos con calidad crediticia, bonos emergentes y bonos de alto rendimiento. Sin embargo, Fidelity cree que el incierto entorno económico acentúa la necesidad de llevar a cabo un análisis crediticio riguroso y una cuidadosa selección de títulos. “Por ejemplo, han aparecido señales de que algunas empresas están volviendo a endeudarse aprovechando los bajísimos costes de financiación para impulsar sus operaciones corporativas o sus objetivos de inversión. Esto probablemente tenga consecuencias negativas para sus perfiles crediticios”, señalan.

Un periodo prolongado de bajos tipos de interés y relajación cuantitativa lleva aparejado el riesgo a largo plazo de inflación elevada, lo que refuerza la conveniencia de invertir en bonos indexados a la inflación, indican. "Finalmente, estamos apreciando entre los inversores en bonos un creciente alejamiento de los índices de referencia ponderados por capitalización (que tienen el inconveniente de dar más peso a las situaciones de mayor endeudamiento) en favor de enfoques de inversión más flexibles, diversificados y estratégicos".

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