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Cómo actuar en un mercado bajista


TRIBUNA de Íñigo Bilbao-Goyoaga, socio de Estudios Bursátiles SL y experto en Fondos de Inversión e Inversión Colectiva.

El coronavirus (Covid-19) y la guerra de precios del petróleo, los cuales se sumaban a datos que apuntaban recesión en Japón o crecimiento cer en Alemania, han traído las primeras correcciones a los mercados del año 2020. Algunos movimientos han sido virulentos. Las estimaciones globales de crecimiento por lo tanto se están revisado a la baja, así como los resultados trimestrales esperados de las empresas. La guerra comercial EE.UU.-China preocupa menos que antes, aunque las tensiones por la hegemonía en la tecnología 5G continuaran abiertas. En este escenario, el pequeño inversor se pregunta qué hacer cuando ve movimientos del siete u ocho por ciento en un solo día en los mercados desarrollados.

Es evidente que los mercados están ya descontando consensuadamente un menor crecimiento o desaceleración y no descartan una leve recesión. El coronavirus pasará y la economía volverá a funcionar con normalidad, al igual que la guerra de precios del petróleo tocará fondo, pero quizá no volvamos en algún tiempo a los niveles que acabamos de dejar en los índices en el mes de enero. Los datos del sector manufacturero en Europa llevaban estrechándose desde hace meses y también estaba empezando a ocurrir lo mismo ya en EEUU. Lo mejor es que los inversores vayan anticipándose y preparen sus carteras para una desaceleración o leve recesión. Una vez definida correctamente su tolerancia al riesgo hay que pensar que, aunque haya volatilidad o turbulencia el mejor consejo que le pueden dar es que no toque su cartera salvo pequeños ajustes hacia activos de más calidad crediticia, manteniéndose siempre diversificado. Anticipar el momento de entrada y salida, es decir vender antes de una corrección y comprar en el bajo es muy difícil, casi imposible. Ni los más expertos saben hacerlo. Lo que recomiendan todos los manuales de entendidos es aguantar sin modificar esa cartera construida con su asesor, y mantener el rumbo (stay the course).

Así mismo no hay que olvidar que vivimos actualmente en un mundo de cifras pequeñas, poca inflación, bajos tipos de interés e incluso bajo desempleo en países muy importantes, por lo que se debe siempre tener algo de renta variable en la cartera. Y por último comprar un porcentaje de productos a bajo coste, es decir indexados, pasivos o gestión activa, pero low cost, ya que no esperamos más de un digito de rendimiento anual en casi una década, en una cartera digamos con 40% de renta variable y 60% de renta fija, y hay que intentar que las comisiones no se coman dicho rendimiento.

Entiendo que comprar ETF o fondos índices de renta fija es muy avanzado para muchos inversores, pero para aquellos que ya se han atrevido a comprar gestión indexada en la renta variable, ante un mundo de números pequeños, ahorrar comisiones en la renta fija es una buena opción. Como todo en la vida se empieza con una pequeña posición para probar, y si funciona bien, se compra más en otro rebalanceo o ajuste de la cartera.

Y aunque suene reiterativo, sobretodo no olvidar las lecciones de los expertos: acertar los momentos de entrada y salida es casi imposible. No son tiempos de apuestas en activos que creemos baratos. Son tiempos de dejar jugar a la diversificación en la cartera. Lo recomendable una vez comenzadas las correcciones y sabiendo que tenemos la cartera adecuada construida con el asesoramiento de expertos para este entorno de desaceleración o leve recesión, es aguantar cualquier volatilidad o turbulencia sin vender con tan solo pequeños rebalanceos de la cartera hacia productos de mayor calidad crediticia (Stay the Course).

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