Combinar la gestión activa y pasiva, clave para inversores institucionales


Las prácticas a la hora de diseñar los procesos de inversión futuros tendrán que innovar de acuerdo con cuatro principios básicos, según Towers Watson: diversificación geográfica y por tipo de activo, un modelo híbrido de inversión con gestión interna y externa, una combinación de gestión activa con gestión pasiva y un diseño de estrategias de cobertura contra “riesgos extremos”. Así lo recordó la firma estadounidense de gestión de riesgos y consultoría de recursos humanos en una jornada celebrada la semana pasada en la Cámara de Comercio de Barcelona (Cambra), enmarcada dentro del ciclo de conferencias sobre “Innovación y Transmisión del Conocimiento” que realiza cada año la Cambra.

Para David Cienfuegos, director de Inversiones de Towers Watson en España, la clave para “maximizar la satisfacción” es establecer si la estrategia de inversión está perfectamente alineada con variables como técnicas de gestión de activo-pasivo adecuadas, evaluación de la sincronización entre objetivo de inversión y la estrategia elegida, definición de cómo se va a llevar a cabo la ejecución de la estrategia de inversión y fijación de un modelo de “buen gobierno corporativo claro, conciso y alineado con los objetivos, creencias y principios de inversión”.

A este respecto, Cienfuegos recomienda que los inversores institucionales manejen de antemano varios puntos clave para definir su estrategia de inversión correctamente. Entre ellos, se encuentran algunos como el comportamiento de sus obligaciones de pago futuro, su objetivo de inversión, sus creencias o principios de inversión y su proceso de toma de decisiones de inversión.

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