Claves para saber si 2018 será un año tan sorprendentemente bueno para los mercados como 2017


El debate entre expectativas y realidad alcanzó un nuevo nivel en 2017, año que empezó con un sentimiento entre cauteloso y negativo y que ha terminado sorprendentemente mejor de lo que anticipaban los participantes del mercado. La gran pregunta, ahora, es si la tendencia continuará en 2018. Manuel Arroyo, director de estrategia de J.P. Morgan AM para Iberia, ha aportado en el marco del seminario de perspectivas anuales de la gestora en Madrid tres claves para ayudar a despejar la incógnita: la sostenibilidad del crecimiento, el rumbo de las políticas monetarias y las valoraciones.

¿Es el entorno de crecimiento sostenible?

El 2017 ha sido el primer año de crecimiento sincronizado a nivel global de la última década. Sin embargo, es necesario recordar que las economías del mundo se encuentran en distintas fases del ciclo: mientras que EE.UU. se sitúa entre las más avanzadas en la expansión, los emergentes se han incorporado recientemente al carro de la recuperación. Lo que sí es importante, en opinión de Arroyo, es que todas las grandes regiones del mundo consiguieron batir las expectativas de crecimiento durante el año pasado.  La visión de J.P.Morgan AM es que en 2018 se mantendrá la tendencia. “A la recuperación le queda como mínimo un round más dentro del ciclo económico”, afirma Manuel Arroyo.

Éste procede a repasar rápidamente la situación en las grandes regiones. Empieza recordando la excepcionalidad de la recuperación en EE.UU.: al acumular 102 meses de crecimiento positivo (frente a los 47 de la media histórica) ya es la tercera más larga de la historia. El estratega cree que “pronto será la segunda por duración, y posiblemente acabe siendo la primera”.

La razón para confiar en que todavía hay potencial reside en que el crecimiento se ha recuperado gradualmente: la media del PIB real de EE.UU. durante esta última expansión ha sido del 2,2%, frente a la media del 2,8% de la media histórica de largo plazo. El experto subraya que aún no se han producido signos evidentes de excesos que pudieran conducir a la siguiente recesión.

En cambio, la reforma fiscal supondrá un estímulo al crecimiento. “Lo curioso es que la economía estadounidense en realidad no la necesita: está en pleno empleo, tiene poco déficit y lleva disfrutando de casi diez años de expansión”, afirma el estratega. Éste añade que la reforma no beneficiará tanto a las clases bajas como a las clases altas y a las empresas, “que son las menos propensas a consumir”. Donde prevé la gestora un mayor impacto positivo de la reforma es en los beneficios corporativos estadounidenses, para los que calcula una revisión al alza de entre el 5% y el 8%.

Arroyo también cree que el crecimiento europeo se mantendrá al alza: así lo avala la fortaleza de los últimos PMI y de otros indicadores económicos adelantados. La nota discordante la pone Italia, que celebrará elecciones en marzo. El director de estrategia aclara que, si bien supone una fuente de preocupación por el riesgo político, también es cierto que, a medida que la recuperación económica ha ganado fuerza, ha mejorado el sentimiento europeo y la aceptación del euro en todo el continente. “No hay mejor cura para los partidos antisistema que el crecimiento económico”, sentencia Arroyo.

El último sostén del crecimiento global es el mundo emergente. El experto vaticina que los países de esta región volverán a contribuir al PIB global en mayor medida que los países desarrollados este 2018, y que además lo harán en una situación de fortaleza en líneas generales, gracias a las reformas realizadas en la última década para controlar los déficit y disponer de herramientas para afrontar shocks globales.

¿Cómo actuarán este año los bancos centrales?

Según Arroyo, la actuación de las autoridades monetarias “no suponen un gran riesgo en el corto plazo”. Esto se debe a que, aunque la Fed ya ha empezado a reducir su balance y planea más subidas de tipos, sin embargo “el BCE y el BoJ van a compensar con creces las políticas de la Fed, al continuar con sus políticas acomodaticias”. El experto recuerda que, con tasas de crecimiento cercanas al 3%, “no tiene sentido seguir inyectando dinero al sistema”, por lo que el inicio de la normalización sería más que bienvenida en estas regiones.

Otro de los aspectos en los que 2017 ha marcado la diferencia ha sido por convertirse en el primer año desde 2008 en el que no se producen bajadas de tipos de interés en el mundo desarrollado. “No nos preocupa el ritmo de subida de tipos, porque no hay inflación”, declara el director de estrategia. Éste aclara que “es bastante probable que la inflación se vaya normalizando gradualmente, por lo que dará tiempo a los bancos centrales para actuar”.

En este punto aparece uno de los factores que en J.P.Morgan AM consideran que será clave para determinar el rumbo de 2018: la evolución de los salarios, concretamente en EE.UU. “Al margen de los argumentos como el impacto de la tecnología o la falta de incorporación de una parte de la población al mercado laboral, resulta bastante extraño que los salarios no despeguen a pesar del pleno empleo”, expone Arroyo. Éste advierte que, si en 2018 se produce un crecimiento salarial visible, “la respuesta de los bancos centrales sería más agresiva, al elevar los tipos de interés más de lo que está poniendo en precio los mercados”. Según el estratega, se trata de un riesgo “que no se está descontando en los mercados”.

Repaso a las valoraciones

“Hay cosas que no se pueden negar. Las tires se encuentran en mínimos históricos, y todavía hay más del 20% del mercado de renta fija global con tipos en negativo. Esto no tiene sentido en un entorno de más inflación y tipos al alza”, afirma Arroyo en primer lugar. El experto matiza que en la gestora no anticipan un mercado bajista, sino un escenario de “normalización gradual y ordenada de los rendimientos”.

En cuanto a la renta variable, el estratega aclara que, aunque no todas las bolsas hayan subido al mismo ritmo en los últimos años, “ya hemos visto el grueso de la subida”, por lo que a partir de ahora será necesario “seleccionar más y una gestión activa”. Arroyo aclara que, si bien las valoraciones ya no están baratas en ningún mercado, la clave es que la evolución en el último año “ha estado acompañada del crecimiento de resultados empresariales”, tendencia que se prolongará en 2018.

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