Clase media global: Jaume Puig explica qué es y cómo aprovechar su expansión


La clase media se está expandiendo a lo largo y ancho del mundo a pasos agigantados, pero… ¿qué es la clase media? Y, sobre todo, ¿cómo pueden aprovechar los fondos de inversión esa propagación global de la clase media?

El director general de GVC Gaesco Gestión, Jaume Puig, recurre a distintas definiciones académicas para acotarla. Clase media global podría ser aquellos hogares con unos gastos diarios de entre 10 y 100 dólares por persona, un intervalo que iría desde la línea de pobreza en países como Portugal hasta dos veces el ingreso medio de Luxemburgo. Pero clase media global también podría considerarse a aquélla que dispone de, al menos, un tercio de sus ingresos disponible una vez cubiertas las necesidades básicas de alimentación y casa.

Sea cual sea su definición más aproximada, lo cierto es que, como apunta Puig, “las bolsas mundiales no darían lo que dan si la clase media no se estuviera expandiendo”.

Basta con hacer memoria y fiarse de las proyecciones internacionales para entender este recorrido meteórico de la clase media: en 75 años o, lo que es lo mismo, tres cuartos de siglo, la clase media mundial habrá pasado de suponer un 23,5% en 1950 a un 63,4% en 2025. De hecho, en 2006 y por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial (un 50,2%) entraba bajo el amplio paraguas de la clase media “gracias al rápido crecimiento en los países emergentes”, recuerda el director general de GVC Gaesco Gestión.

El crecimiento, no obstante, es por ahora doble, puntualiza Puig, dado que, a este crecimiento de la clase media mundial, habría que sumarle el propio crecimiento poblacional. Naciones Unidas pronostica una población de 7.324 millones de personas en 2015, de 8.083 millones en 2025 o la escalofriante cifra de 10.853 millones en 2100. Un recorrido ascendente de dos carriles que, a pesar de su potencial, se estabilizará en uno de ellos en torno a 2025, cuando la clase media, estima Puig, se asentará en dos tercios de la población mundial.

Entre tanto, en la distribución de activos propuesta por la gestora barcelonesa se apuesta por tener “tanta renta variable como se admita”. Y es que, en 2030, la región de Asia-Pacífico hará por sí sola el 59% del gasto total de la clase media global, proyección muy favorable para las empresas cotizadas.

El que la producción y matriculación de coches, la exportación de relojes suizos o la movilidad de turistas internacionales registren también máximos históricos no hace más que atestiguar este empuje de la clase media mundial, un motor de rentabilidad para los fondos de bolsa.

Turismo global: una necesidad de la clase media

GVC Gaesco Gestión, que hace un mes lanzó su nuevo fondo GVC Gaesco 300 Places Worldwide para aprovechar el tirón del turismo global, justifica su apuesta: “la demanda es más necesidad vital que lujo y, la oferta, limitada”, contrapone Puig.

Entre los cerca de 40 valores que componen su cartera, pueden encontrarse empresas que prestan servicios de forma directa o indirecta al turista global: desde aerolíneas, hoteles, restaurantes y bares o servicios recreacionales -como parques de atracciones, cruceros o cines- hasta servicios de reserva, empresas de lujo, autopistas o financieras que facilitan las transacciones. Priceline.com o VISA encarnan a la perfección tal idiosincrasia, ejemplifica Puig. Hoy por hoy, IAG y Meliá son las únicas compañías españolas presentes en el GVC Gaesco 300 Places Worldwide.

La gestora catalana tiene en cuenta tres variables a la hora de invertir el patrimonio del fondo, como el propio Puig detalla: tendencias futuras de la actividad, maximización del descuento en base a la valoración fundamental y cantidad de los 300 lugares más visitables del mundo que cubre cada empresa potencialmente invertible por el nuevo fondo de GVC Gaesco Gestión.

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