Cita con el Señor Draghi


Un mes llevamos esperándole. Y es que Mario puso fecha al anuncio de nuevos estímulos monetarios en su reunión de mayo. El tan ansiado día, el 5 de junio, ya está prácticamente aquí. Ahora la cuestión es que Draghi no decepcione a unos mercados que siguen “anestesiados” por la elevada liquidez y las expectativas de nuevas inyecciones por parte del BCE.

Desde la última reunión del BCE, las expectativas se han suavizado en cierta medida. Muchos daban por seguro al oír hablar a Draghi el pasado 8 de mayo que en junio tendríamos un “QE” en toda regla. Desde entonces, las declaraciones se han ido matizando, y parece que el escenario base pasa por agotar las medidas convencionales y adoptar alguna medida de “QE” suave.

¿Qué hará entonces el BCE el próximo 5 de junio? Son varias las opciones, aunque entre ellas destacaríamos:

1) Agotar las medidas convencionales: rebaja de los tipos de interés, tanto repo (de 0,25% a 0,10%-0,15%) como depósito (situándolo en terreno negativo, -0,10%/-0,15%). El impacto sería limitado, al haber sido en buena medida anticipadas en la curva Euribor, mientras que en la Facilidad Marginal de Depósito sólo hay 17.000 millones de euros.

2) Adoptar alguna medida NO convencional (“QE” ligero). Aquí dos son las opciones más barajadas: compra de titulizaciones de nuevos préstamos a PYMEs o nueva LTRO condicionada a la concesión de crédito. La primera parece de más difícil implementación, pues requeriría un proceso previo de homogeneización de las emisiones que se realicen en el conjunto del área Euro, por lo que los efectos podrían no verse hasta bien avanzado 2015. Asimismo, el importe podría ser limitado, teniendo en cuenta los precedentes de compras de activos privados (compras de “Covered Bond Purchase Programmes”, cédulas hipotecarias, por 50.000 millones de euros). En cuanto a una posible nueva LTRO (probablemente a 3 años o más) condicionada a la concesión de crédito, el importe sería menor que en las dos LTROs a 3 años ya realizadas (1 billón eur, que vencen a principios de 2015) al vincularse a la concesión de crédito bancario. Aquí el precedente sería el programa “Funding for Lending” del Banco de Inglaterra (verano 2012-1T15), por el que tan sólo se han prestado 10.000 millones de libras. Aunque es más probable que la compra de titulizaciones, el tamaño e impacto de una nueva LTRO condicionada a crédito podrían ser limitados.

¿Y cómo reaccionará el mercado en función de las medidas adoptadas?

Si bien resulta complicado determinar cuánto tiene descontado el mercado respecto a la actuación del BCE el 5 de junio, sí parece que el escenario base es que agoten las medidas convencionales y anuncie algún tipo de “QE” suave. En cualquier caso, podemos decir que la no adopción de medida alguna sería recibida con caídas tanto en renta fija como en las bolsas, y con apreciación relevante del Euro, teniendo en cuenta que los bonos y las bolsas se sitúan en máximos y la moneda europea ha retrocedido de 1,40 USD/Eur a 1,36 USD/Eur anticipando nuevos estímulos monetarios del BCE. El otro extremo, el agotamiento de medidas no convencionales y el anuncio de un “QE” más agresivo (compras contundentes de deuda pública y privada) permitiría continuar la tendencia alcista del precio de bonos y bolsas, y una relevante depreciación del Euro que contribuiría a mayores niveles de inflación (reduciendo las presiones deflacionistas) y a mejorar los resultados internacionales en euros de las empresas europeas. En el escenario base, esto es, agotar las medidas convencionales y un “QE” suave, no descartamos ciertas tomas de beneficios, si bien limitadas en tanto en cuanto el BCE dejaría previsiblemente la puerta abierta a medidas monetarias expansivas de mayor calado en el futuro para suavizar las presiones deflacionistas y debilitar al Euro.

Autor de la imagen: European Parliament, Flickr, Creative Commons