Cinco reglas que le ayudarán a identificar a los mejores gestores de fondos


La razón esencial a la hora de optar por un fondo de gestión activa es la creencia de poder obtener rentabilidades por encima del índice de referencia. Es decir, de que el gestor será capaz de generar alfa. El último informe de SPIVA ha puesto de manifiesto la importancia de acertar a la hora de elegir un fondo de gestión activa. La inmensa mayoría no logra superar a sus índices S&P a largo plazo. Sin embargo, esto no significa que no exista valor en la gestión activa. Es difícil de encontrar, hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y recursos. Aquellos que lo hacen tienen más probabilidades de conseguirlo que los que se quedan con cualquier producto de gestión activa. Según David Cienfuegos, director de inversiones de Willis Towers Watson, existe una sencilla guía de cinco pasos que ayudan en la tarea de separar a los buenos gestores de los malos, a los generadores de alfa de los postulantes de alfa:

Regla # 1: No se deje llevar por la rentabilidad histórica. El rendimiento pasado puede parecer una base sólida sobre la que formar una opinión. Sin embargo, muchos estudios han demostrado que las rentabilidades pasadas presentan un alto grado de aleatoriedad y que para ser estadísticamente significativas, su historial de rendimiento debe estar intacto durante casi 15 años. Pocos inversores cumplen este criterio. Cambios tales como la rotación de personal o el aumento de los activos bajo gestión pueden afectar significativamente a la construcción de las carteras. La labor de seleccionar a un gestor adecuado se hace aún más difícil con el hecho de que un gestor cualificado puede generar una rentabilidad escasa durante un periodo incómodamente largo antes de que su habilidad se ponga de manifiesto. Recíprocamente, también es probable que un gestor no cualificado presente resultados positivos durante periodos de varios años. El desafío de los inversores y asesores es ser capaz de diferenciar la suerte de la habilidad.

Regla # 2: Tenga cuidado con aquellos que se apoyan en los resultados generados en el corto plazo para demostrar su buena gestión. Los enfoques puramente cuantitativos usados para evaluar la habilidad de gestión no poseen la sofisticación necesaria para detectar las diferencias sutiles presentes en la filosofía, el proceso y la ejecución de la inversión específicos de cada gestor. En el caso de las estrategias con un largo track record, es particularmente importante centrarse en el rendimiento a largo plazo, ya que algunos gestores parecen aprovecharse de la aleatoriedad de las rentabilidades de los mercados para obtener un historial positivo a corto plazo, que utilizan para vender sus productos a asesores y clientes que se sienten atraídos por estas rentabilidades a corto plazo.

Como John R. Minahan declaró, “aunque la mayoría de los gestores tienen una ‘declaración de filosofía de inversión’, en base a mi experiencia, considero que estas declaraciones no son más que eslóganes de marketing o declaraciones de posicionamiento del producto y no reflexiones acerca de sus principios de inversión. Por ello, se dice que muchos gestores son unos postulantes de alfa. Es decir, generar alfa positivo es una consideración secundaria para muchas gestoras".

Regla # 3: Haga preguntas sobre la filosofía de inversión. Para hacerse una idea de la habilidad de un gestor es vital comprender de forma global tres áreas claves (filosofía, proceso y ejecución de una inversión). Para confirmar cuál es la filosofía subyacente del gestor y hacerse una idea de su robustez, se deben hacer preguntas directas respecto a la creación de oportunidades de alpha, sus ventajas competitivas, y así sucesivamente. Quizás sorprendentemente, muchos gestores no pueden responder a estas cuestiones fundamentales de forma convincente.

Regla # 4: Fíjese en que exista coherencia entre lo que dice el gestor y lo que hace. Esto es clave. Debemos encontrar pruebas de que existe una secuencia lógica y consistente entre las áreas donde el gestor cree que existen oportunidades de generar alfa, y el proceso diseñado para identificar las operaciones deseadas y la posterior construcción de una cartera que permitan capturarlas. El nivel de detalle debe ser suficiente para permitir al selector de gestores entender los pasos por los que pasa el gestor/analista desde la creación de la idea y prueba de la tesis, hasta decidir cómo ponderar el activo dentro de la cartera y establecer los límites de pérdidas que lleven a una posible venta.

Regla # 5: Documéntese previamente. Explorar sus argumentos y discutir cómo ha cambiado su razonamiento con el tiempo abre una puerta para debatir los riesgos inherentes asumidos al desarrollar su tesis, y puede aportar información adicional muy valiosa. El punto crítico de una evaluación es tener el suficiente conocimiento previo acerca del tema en cuestión para poder mantener la conversación abierta con segundas, terceras y cuartas preguntas. Estas preguntas permiten exponer los cimientos sobre los cuales se construyen las creencias del gestor. Es decir, no hay que reunirse con el gestor para entender su cartera, sino analizar la cartera para poder comprender mejor al gestor. El mayor reto para el selector de gestores es dedicar el tiempo necesario para preparar estas discusiones.

Es importante tener siempre presente que nadie sabe nada con certeza. Entre las muchas similitudes que existen entre el trabajo de gestión de inversiones y el de selección de gestores destaca que ambos hacen juicios basándose ​​en información incompleta e imperfecta. Ninguno sabe nada con certeza.

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