Cinco razones para invertir con cautela


La opinión de consenso es que las políticas aplicadas tras la crisis financiera están funcionando. Iain Stewart, director del equipo que gestiona el BNY Mellon Global Real Return Fund en Newton, filial de BNY Mellon IM, aboga por un enfoque de relativa cautela ante la euforia reinante en torno a los activos de riesgo. El experto ofrece hasta cinco razones por las cuales considera es importante ser prudente a la hora de aproximarse al mercado. El primer motivo que esgrime es que la persistente política monetaria acomodaticia ha acentuado los riesgos tanto en la economía real como en los mercados financieros.

“El remedio oficial para la resaca postcrisis ha sido la disponibilidad de dinero ultrabarato. El pensamiento ortodoxo en los círculos de los bancos centrales es que los consumidores no gastan lo suficiente, y que la banca no presta lo suficiente. La respuesta de los artífices de la política monetaria ha sido inflar los precios de los activos a fin de impulsar a la economía en general. A nosotros, tanto el diagnóstico como el remedio nos inspiran escepticismo”, afirma el experto.

En su opinión, el crecimiento de las economías desarrolladas se enfrenta a obstáculos estructurales significativos, como por ejemplo tendencias demográficas, globalización, endeudamiento y cambio tecnológico acelerado. “Son temas que no podrán superarse simplemente mediante el gasto. Además, el uso persistente de inyecciones de dinero barato fomenta sesgos en los incentivos, genera anomalías de precios y provoca la asignación ineficiente del capital. Por consiguiente, están surgiendo nuevas burbujas”.

La segunda razón es que la concentración en los mercados financieros ha elevado las valoraciones y reducido la rentabilidad esperada. “Una de las máximas financieras más fiables es que la rentabilidad de una inversión depende del precio pagado por ella. La compra de activos a un precio elevado conducirá, probablemente, a bajos niveles de rentabilidad. Así, una política centrada en los precios de los activos podría llevar, sencillamente, a una sobrevaloración. Asumiendo que la historia no va a reescribirse y que probablemente se producirá una reversión a la media, la rentabilidad esperada de las principales clases de activo parece extremadamente baja en términos históricos”.

La tercera razón que apunta Stewart es que las medidas de volatilidad de mercado indican una actitud complaciente. “Muchos mercados financieros parecen estar sumidos en una calma inquietante. El índice VIX, que mide la volatilidad implícita, ha caído hasta mínimos postcrisis, pero esta baja volatilidad podría ser simplemente otra consecuencia de la manipulación del mercado por parte de las autoridades. En 2006 describíamos el entorno de mercado como ‘sosegado’; en la actualidad, como entonces, el sosiego combinado con unos precios de los activos en ascenso podría llevar a muchos a pensar que es prudente abrazar la tendencia, incrementar el apalancamiento y asumir más riesgo”.

El cuarto motivo que, según el experto, debería invitar a la prudencia es que la liquidez en los mercados financieros podría ser más ‘imaginaria’ que real. “Una volatilidad baja en los mercados financieros va de la mano de volúmenes de negociación reducidos. En este sentido estricto, la volatilidad ha venido disminuyendo tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija. Las tendencias de liquidez subyacente en los mercados de capitales se han visto afectadas por nuevas tecnologías, por cambios en las regulaciones y por las actitudes frente al riesgo. De igual modo, el uso creciente de productos derivados y fondos cotizados podría dar la impresión de que ciertas clases de activos relativamente ilíquidas o ‘esotéricas’ cuentan con una liquidez ilimitada. Cabe recordar que en todo mercado alcista, las puertas de entrada son más anchas que las de salida, y puede que esta característica sea mucho más marcada en el ciclo actual”.

La quinta razón es que, en términos históricos, el actual ‘mercado alcista’ ya muestra señales de madurez. “Gran parte de la narrativa en el ciclo actual (como ‘puesta a punto para la reactivación’ y ‘velocidad de escape’) continúa dando la impresión de que nos encontramos al principio de algo. Sin embargo, el ciclo actual ya es relativamente largo en términos históricos, aunque no tanto según parámetros más recientes. Teniendo en cuenta que los tipos de interés se hallan cerca de cero y que los bancos centrales han comenzado a pensar que posiblemente han llegado al límite de su política heterodoxa (al menos por ahora), puede que la capacidad para alargar la actual expansión económica sea limitada”.

De hecho, Stewart indica que la fase alcista del mercado de renta variable se inició en 2009 y ya se prolonga incluso por más tiempo. “Desde los ‘locos años veinte’, el ciclo actual solo ha sido superado por los ciclos bursátiles iniciados en 1982 y 1994, ambos beneficiarios de una tendencia secular descendente de los tipos de interés”.

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