Cinco previsiones de BlackRock para 2017


El 2016 ha sido un año muy movido en los mercados financieros, por lo que no es de extrañar que muchos inversores traten de hacer sus previsiones de cara a 2017. Aunque en realidad nadie tiene la bola de cristal para dar una respuesta con una fiabilidad del 100%, las entidades están haciendo sus escenarios. En BlackRock, la mayor gestora del mundo por volumen de activos, esperan que la reactivación económica en Estados Unidos —un aumento del crecimiento nominal, de los salarios y de la inflación— se acelere y asistir a una sustitución gradual de la política monetaria por políticas presupuestarias expansionistas en pro del crecimiento económico y los mercados de todo el mundo. En su Global Invesment Outlook 2017, la firma analiza esta y otras temáticas y da a conocer sus previsiones de cara al próximo año. Las ideas principales se pueden resumir en cinco puntos:

Repercusiones de la reactivación económica. En la entidad creen que empieza a perfilarse una reactivación económica y que los rendimientos de la renta fija mundial han tocado fondo. “Como resultado de ello, preferimos la renta variable frente a la renta fija, y la deuda corporativa frente a la deuda pública. Empezamos a observar un aumento de los rendimientos y curvas de tipos cada vez más pronunciadas, y priorizamos los bonos con vencimientos cortos frente a los de vencimientos largos y las acciones con sesgo value frente a aquellas con comportamientos similares a la renta fija”.

Bajas rentabilidades. Algunos factores estructurales, como el envejecimiento de la población y el débil crecimiento de la productividad, han provocado una caída del potencial del crecimiento económico. En la firma consideran que estos factores limitan el potencial de subida de las rentabilidades reales y que los inversores pueden verse recompensados por asumir riesgos en renta variable, en activos emergentes y en productos alternativos en los mercados privados.

Dispersión. Ven que la diferencia entre los mejores y peores valores de renta variable es cada vez mayor. “La mayor inestabilidad en la relación entre bonos y acciones indica un cambio de tendencia que desafía la diversificación tradicional”.

Riesgos. En la firma reconocen que abundan los riesgos políticos y aquellos relativos a las políticas que se implantarán, así como incertidumbre acerca de la agenda del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tanto en cuanto a su aplicación como al calendario. “Las elecciones francesas y alemanas pondrán a prueba la cohesión en Europa en el marco de las posturas populistas que acechan a todo el mundo. Otras preocupaciones son las salidas de capitales en China y la depreciación del yuan”.

Mercados. Creen que la renta variable de los mercados desarrollados mejorará en 2017 y se centrarán en acciones con potencial de aumentar sus dividendos y en los valores de los sectores financiero y de salud. “Tenemos una visión positiva sobre la renta variable japonesa y emergente, si bien creemos que las posibles tensiones sobre el comercio mundial podrían suponen un riesgo. En renta fija, favorecemos la deuda corporativa de elevada calidad y los bonos vinculados a la inflación frente a los bonos nominales”, concluyen.

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