Cinco pautas para convertirte en una gestora ESG (y no perder credibilidad en el intento)


La inversión con criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ESG) es hoy una realidad y su relevancia irá a más a una velocidad increíblemente rápida. Según un estudio publicado por PwC, dentro de cinco años, aproximadamente la mitad de los activos de la industria de gestión de activos estará en productos de inversión responsable. La horquilla que manejan desde la consultora se mueve entre el 41% y el 57%, un porcentaje muy superior al 15% que tenían estos productos a cierre de 2019.

Para el sector, esto supone un grandísimo reto que obliga a las gestoras a amoldar sus filosofías y procesos de inversión para no quedarse fuera del reparto del pastel. Esa adaptación, si no se hace de una manera convincente y adecuada, puede derivar en una pérdida de credibilidad ante el cliente. Por esa razón, desde la consultora han elaborado un listado con cinco recomendaciones para que las entidades sepan cómo realizar ese proceso con garantías, sin que ello derive en una pérdida de confianza por parte del inversor.

1. Defina la estructura organizativa. Las gestoras de activos tendrán que definir la ESG dentro de su organización y revisar su gobernanza dentro de este nuevo contexto, dejando claro cómo piensan circular y hacer operativa la ESG dentro de toda su organización. “Necesitan decidir si centralizan sus conocimientos en materia de ESG en un solo equipo o si difunden una manera de pensar basada en esta filosofía en todas sus operaciones. También deben decidir a quién deben encargar la tarea de supervisar los temas de sostenibilidad, si a un jefe oficial o a un miembro de la junta. Abordar esta dinámica es necesario para asegurar la convergencia de toda la empresa en cuanto a la experiencia de la ESG y la uniformidad en su historia de sostenibilidad”, subrayan.

2. Ecologice los servicios de la gestora. De acuerdo con los expertos de la consultora, como firma sostenible, es de vital importancia adoptar una visión holística del impacto de cada faceta de las operaciones de la entidad en las métricas ESG. “Esto se extiende a toda la organización de la firma, desde la política de viajes, la gestión de residuos o el tipo de vehículos de los que disponen, hasta las oficinas en las que operan. En el caso de que la gestora no cuenten específicamente con la figura del director de Sostenibilidad, pueden confiar en expertos externos en la materia para evaluar las métricas de sostenibilidad de la organización, proporcionar las políticas relevantes de ESG que sean necesarias y para saber cómo implementarlas en la organización”.

3. Ecologice los servicios empresariales. Significa adoptar un enfoque sostenible de los recursos humanos. “Hay numerosos aspectos operativos de la estructura corporativa que las gestoras pueden y deben remodelar para asegurarse de que las consideraciones ESG estén profundamente ancladas en sus filosofías organizativas. Los directivos deben tomar medidas para reconfigurar sus políticas de recursos humanos a fin de garantizar que favorezcan tanto la diversidad como la inclusión. Esto tiene la capacidad no sólo de impulsar la igualdad y cerrar la brecha salarial y de oportunidades, sino que también es comúnmente aceptado para mejorar el compromiso con las partes interesadas, potenciar la innovación e impulsar el rendimiento financiero”.

Tal y como explican desde PwC, esto es algo que se extiende también a la mejora de la transparencia de las remuneraciones y los ascensos, que se considera cada vez más importante para fomentar la confianza entre los empleadores y los empleados, así como para abordar las preocupaciones relativas a las diferencias salariales por motivos de género y raza. “El aumento de la transparencia puede ayudar a crear una cultura de confianza y colaboración, lo que a su vez ayudará a los directivos a atraer y retener el talento”, afirman.

4. Considere el riesgo relacionado con el ESG. Más allá de la gestión del riesgo de sostenibilidad vinculado con los productos y las inversiones, las gestoras deben examinar sus propias operaciones para evaluar y rectificar cualquier posible riesgo relacionado con estos principios.

“Toda la organización debe ser vista a través de una lente ESG y adaptarse en consecuencia, incorporando prácticas de riesgo de abajo hacia arriba. Si no se hace así, se podrían producir impactos negativos en el medio ambiente, la sociedad o la gobernanza que podrían socavar cualquier esfuerzo de ESG realizado por las gestoras y que podrían dar lugar a escándalos y a daños irreparables en la reputación. A fin de mitigar estos riesgos, evitar cualquier daño a la reputación de la marca y maximizar la sostenibilidad, los directivos deberían considerar la posibilidad de aplicar una política general de responsabilidad social, autorregularse y supervisar sus operaciones internas para garantizar el cumplimiento de la ESG en todas sus operaciones”, destacan.

5. Actualice los informes internos. Dicho todo esto, las gestoras deben recordar siempre que, en este nuevo entorno, las palabras hablan tan fuerte como las acciones. “Los nuevos requisitos de divulgación de información aumentan significativamente el grado de transparencia en la industria europea de gestión de activos. Las directivas de la UE en materia de presentación de informes (NFRD, SFRD, SRD2) exigen que los gestores informen no sólo sobre su enfoque de inversión sostenible, sino también sobre la forma en la que opera su negocio y se comprometen con las partes interesadas. Ello brinda a las gestoras de activos la oportunidad de demostrar su compromiso en el seno de sus comunidades y sus acciones como empresas capaces de abordar cuestiones ambientales y sociales con sus interesados más directos”, concluyen.

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Puede acceder al estudio completo realizado por PwC a través del siguiente enlace.

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