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Cinco dilemas sobre la construcción de la cartera y cinco consejos para afrontarlos


Definitivamente, 2016 está siendo un año poco convencional para la gestión de activos, da igual qué clase concreta de activo sea. Las correlaciones se han alterado, la volatilidad ha subido, la liquidez se ha reducido y la acción de los bancos centrales ha distorsionado ciertas áreas del mercado. “El cóctel de tipos bajos, valoraciones elevadas y la aversión por el riesgo ha hecho más difícil la construcción de una cartera duradera que en cualquier otro momento de la historia reciente”, corrobora David Lafferty, estratega jefe de mercado de Natixis Global AM. Lafferty ha detectado cinco dilemas que están afectando a la forma de construir una cartera resistente a los vaivenes del mercado, que expone a continuación.

Dilema nº1: “Si las bajas rentabilidades de hoy se mantienen estables o suben, los retornos de la deuda de alta calidad se situarán en algún punto entre lo malo y lo mediocre, y en ningún lugar cercano a la tasa de descuento del 7% típica de un fondo de pensión, o del 4% anual de renta durante la jubilación”.

Dilema nº2: “Los tipos bajos o negativos podrían ser todavía más bajos, dando como resultado ganancias para los bonos. Sin embargo, las ganancias partirán de rendimientos muy bajos, y el entorno deflacionario asociado podría ser terrible para la renta variable global. Si ganase con los bonos, probablemente pierda con la renta variable”.

Dilema nº3: “Muchos inversores quieren una cartera más defensiva. Pero este ajuste viene con un precio alto: tipos bajos, una tasa de riesgo significativa para los bonos y la pérdida de poder adquisitivo al presentar el efectivo un rendimiento inferior a la inflación (…). Reducir la volatilidad se ha vuelto más costosa justo cuando los inversores más la quieren”.

Dilema nº4: “Los tipos bajos no son un problema nuevo para los que asignan capital. Los bancos centrales han estado bajando el suelo de los tipos desde 2008. Sin embargo, los tipos bajos combinados con valoraciones ajustadas de la renta variable es un fenómeno relativamente nuevo, al haber empezado a finales de 2014, cuando los PER superaron sus medias de largo plazo”.

Dilema nº5: “Se suele afirmar que las acciones en realidad no están sobrevaloradas porque los tipos de interés están muy bajos. Sin embargo, pone al asset allocator en la posición extraña de tener que justificar el valor relativo de la renta variable al compararla con la sobrevaloración extrema de la deuda soberana”.

El experto es consciente de que no hay una fórmula mágica para poder atajar estos dilemas para la construcción de la cartera. Para poder combatirlos, Lafferty proporciona cinco consejos que pueden servir de guía hasta que lleguen tiempos mejores para la asignación de activos.

Consejo nº1: Cumplir con los objetivos. “Aparte de los bonos de alta calidad con precios muy bajos, hay pocos activos que estén significativamente sobrevalorados o infravalorados”, observa el estratega. Su recomendación es mantener las asignaciones que estén cerca de sus objetivos de ponderación de largo plazo.  “En ausencia de un exceso de valoración o de excesiva infravaloración, hay pocos argumentos para una sobreponderación o infraponderación excesiva”, resume.

Consejo nº2: Tener un plan para afrontar la volatilidad. El estratega se refiere a quienes tengan un colchón de efectivo sin utilizar: “Para que una corrección del mercado dé frutos, hay que saber qué valor en caída libre se va a elegir y cómo lo vas a coger. Tener un plan disponible debería reducir la predilección emocional por vender a precios bajos”.

Consejo nº3: Buscar defensas baratas. “Una cartera lastrada por renta fija de alta calidad y efectivo es cara, debido al riesgo de tipos y de inflación. No opte simplemente por rendirse y aceptar más volatilidad de la que pueda tolerar. Los inversores deberían buscar otras fuentes de protección”, afirma Lafferty.

Consejo nº4: Que las noticias no le paralicen. Un gran ejemplo de reacción irracional ha sido la del mercado ante la materialización del riesgo de Brexit. “El mundo está lleno de riesgos, pero intentar obstaculizar los resultados políticos es una locura. El mayor riesgo está en tener en cartera activos sobrevalorados, lo que da como resultado una alta volatilidad y retornos futuros más bajos”, resume el experto.

Consejo nº5: Rebajar las expectativas. “La rentabilidad de las acciones (debido a sus altas valoraciones) y de los bonos (debido a los tipos bajos) será mala. Mejor prometer menos y generar más rentabilidad de la esperada frente a las expectativas sobre la cartera. Evite la tentación de ser más agresivo o de buscar rentabilidad. Establecer expectativas realísticas ayuda a combatir la respuesta emocional que puede minar el éxito de la cartera en el largo plazo”, concluye Lafferty.

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