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Cinco amenazas críticas para la jubilación


La hucha de las pensiones funciona bajo una premisa teórica sencilla: los trabajadores ahorran a lo largo de su vida, los empleadores ofrecen ayudas y los políticos recolectan los impuestos para financiar las ayudas estatales. Todo ello debería sumar una fuente de ingresos para la jubilación estable y así ha sido durante décadas. Pero la realidad ha cambiado, tal y como determina el último estudio de Natixis Investment Managers sobre la calidad de la jubilación en el mundo. Planteamos a continuación los cinco retos críticos que identifica la gestora: 

1- Una política monetaria estancada en modo crisis

El recorte de los tipos de interés a mínimos históricos ha cumplido con su función de torniquete para una economía sangrante. A corto plazo ha liberado el crédito y empujado a los inversores hacia activos de mayor riesgo. Pero una década de rentabilidades bajas en la renta fija está teniendo un impacto profundo en la jubilación

A nivel individual, los pensionistas que aspiraban a generar un ingreso de sus ahorros ahora se están viendo obligados a anualizar activos en un momento de tipos mínimos. Así que se les plantea cuatro opciones: o vivir con ingresos más bajos de los anticipados; trabajar durante más tiempo; hacer líquidos sus ahorros y asumir los consecuentes riesgos; o invertir en activos de mayor riesgo, con potencialmente mejores retornos pero también de mayores pérdidas. 

Ahora, casi igual de complicado que ese crear ese torniquete será soltarlo. Si los tipos suben demasiado rápido, el crecimiento se podría ralentizar significativamente. 

2- La losa de la deuda pública

“El camino eventual para salir de la crisis financiera ha sido la recuperación más lenta y anímica de la historia moderna”, defiende el estudio de Natixis IM. El gasto público no se ha congelado con la crisis, pero sin altos niveles de ingresos para las arcas los gobiernos han sido incapaces de mantener el ritmo con la cantidad de deuda que han ido amasando. 

Salir de una crisis ha creado una nueva. Según cálculos de la OECD recogidos por Natixis la deuda pública en los países desarrollados se ha hinchado del 61% al 86% del PIB entre 2008 y 2016. Y España se mueve entre los líderes, con un crecimiento del 147%

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Como se aprecia en el gráfico anterior, con la deuda en máximos históricos, los políticos se enfrentan a decisiones duras que podrían impactar a millones de jubilados. Y tienen recursos limitados para hacer frente a ello. Grecia es un recordatorio cercano de cómo la deuda pública puede acabar impactando en las pensiones públicas. Las ayudas se han recortado más de 12 veces desde 2010 y algunos pensionistas han visto como sus pagos se han reducido un 50% con comparación con antes de la crisis. 

3- La población sigue envejeciendo

Las matemáticas son sencillas: el número de jóvenes aportando a la hucha debe ser suficiente para soportar el dinero que sale. Pero los fundamentales han cambiado. 

Según cifras de las Naciones Unidas la población mundial mayor de 65 años ha crecido del 6,2% en 1990 al 8,3% en 2015. En los desarrollados el crecimiento es más dramático. 

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¿Qué implica un mundo más envejecido? Basta con mirar hacia Japón, donde hay 45 jubilados por cada 100 trabajadores. Las alternativas son pocas e improbablemente populares. O subir la edad de jubilación, o reducir los pagos o atraer mayores contribuciones mediante la inmigración. 

4- El cambio climático

Los riesgos socioeconómicos y fiscales son obvios, pero también hay riesgos medioambientales. Los jubilados serán de los principales impactados por el aumento de desastres naturales a causa del cambio climático. El crecimiento de la intensidad y número de inundaciones se ha traducido en un aumento de las primas de los seguros mientras que el valor del inmobiliario ha caído para las áreas más afectadas.

Esto último es esencial si tenemos en cuenta que el inmobiliario juega un papel importante en el plan de jubilación de muchos individuos. Según la encuesta global de Natixis, el 50% de los encuestados afirma que la venta de un negocio o residencia será una fuente importante de ingresos para su jubilación. 

5. La erosión de la calidad de vida

Incluso aquellos en edad de jubilación deben preocuparse por la losa del desempleo. España ha sido uno de los más tocados por la crisis. La tasa de desempleo tocó máximos del 26,09% en 2013 y para 2017 apenas había bajado al 17,22%. La calidad del trabajo que se está creando es preocupante, además. Desde 2010 el empleo “informal” -freelance, temporales, etc.- se ha extendido; lo que en inglés llaman el gig economy. A corto plazo otorga la flexibilidad necesaria para reactivar el empleo, pero a largo plazo puede suponer una bomba de relojería si estos nuevos empleados carecen de ahorros o acceso a una pensión. 

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