Christian Dargnat, de Efama: “por favor, necesitamos un respiro regulatorio”


Tras cinco años difíciles para la industria de fondos europeos, 2013 ha sido el primer año en el que se ha visto un crecimiento claro en términos de entradas netas. Según Christian Dargnat, el presidente de EFAMA (la asociación europea de fondos de inversión), es un claro síntoma de la mejora de confianza que ha experimentado la industria. El máximo responsable de la asociación aprecia dos claras tendencias: una, el mayor interés de los inversores por productos de gestión pasiva y la otra, una búsqueda del alfa en productos que aporten valor añadido, en un entorno en el que el interés lo están acaparando cada vez un grupo más reducido de entidades. “Los flujos se están concentrando en un puñado de nombres. Las cinco gestoras con mayor patrimonio del mundo aglutinan el 17% de los activos bajo gestión a nivel global. Antes era una industria fragmentada. Ahora, eso está cambiando. En este sentido, esperamos seguir asistiendo a un proceso de consolidación de la industria”, afirma.

De visita en España, donde en la tarde de ayer tenía previsto reunirse con los responsables de la CNMV, el responsable de EFAMA considera que la industria de gestión de activos se enfrenta actualmente a tres importantes desafíos. El primero, la posibilidad de que las autoridades caigan en el error de aplicar una excesiva sobrerregulación. “Las reformas son necesarias, pero posiblemente nos estemos yendo a una situación de sobrerregulación. El 40% de los productos UCITS se están vendiendo fuera de Europa y hemos tenido seis reformas de UCITS en los últimos 5 años. ¿Cómo se puede pretender contar con una industria sólida cuando se implementa una normativa y ya se está hablando de la siguiente? Por favor, es necesario un respiro regulatorio”.

En su opinión, ha llegado un momento en el que es necesario cambiar de la regulación a la supervisión. Este es, según Christian Dargnat, el segundo gran desafío que afronta el sector. “Es necesario que se haga un seguimiento del cumplimiento de la normativa y, en caso de detectarse que ésta no se está aplicando, se debe penalizar al infractor”, declara.

El tercer gran desafío al que se enfrenta la industria es el modo en el que se deben vender los productos. A este respecto, el máximo dirigente de EFAMA destaca la importancia de la normativa PRIPS (puede ampliar información aquí), ya que es la primera vez que la Comisión Europea dice que las normas deben ser iguales para todos los productos.  Preguntado sobre los fondos con objetivo de rentabilidad, Dargnat señala que, en el caso de los no garantizados, es necesario hacer una buena labor explicativa del producto, siendo muy cauto a la hora de presentarlo al inversor. “La transparencia es crucial. No debe existir la necesidad de sobrevender. Es una cuestión de no perder la confianza del inversor”.

La regulación es un aspecto al que el presidente de EFAMA le da una especial relevancia. En primer lugar, porque las nuevas normativas que están entrando en vigor o van a hacerlo próximamente presentan varios retos. El primero, que se produzca una fragmentación del mercado europeo, en el que cada país haga una interpretación individual de cada normativa. “En el caso de AIFMD, por ejemplo, muchos reguladores locales la interpretan de una manera diferente”. El segundo es el coste que lleva aparejada esa regulación, que presiona claramente los márgenes de las entidades.

Además de mejorar la educación financiera de los ciudadanos europeos, lo que actualmente es una de las prioridades de la organización, otro de los objetivos de su presidente es explicarle a los reguladores y los políticos sobre los negativos efectos que podría tener para la industria, la economía y el empleo adoptar medidas que pudiesen lastrar el desarrollo del sector. Pone como ejemplo la implementación de la tasa Tobin, cuyos efectos según Christian Dargnat podrían ser muy nocivos para Europa. “Que Francia e Italia pongan una tasa a las transacciones es muy diferente a que lo haga Europa en su conjunto. No niego la legitimidad de la tasa si son los políticos, elegidos por los ciudadanos, quienes deciden implantarla. Yo digo que, si se hace, los flujos se irán fuera y, sin flujos, no habrá recaudación".

"Los políticos han calculado el impacto recaudatorio como si nada fuera a cambiar en la industria una vez efectuada su implantación", continúa el experto, que vaticina: "Las arcas públicas no recaudarán lo que estiman porque los flujos serán muy inferiores. El impacto para la industria puede ser enorme. Los fondos monetarios se colapsarán, mientras que un inversor que invierta a 30 años verá cómo la tasa se lleva un tercio de la rentabilidad cosechada en ese periodo. Queda por saber, además, si será acumulativa (el inversor que compra un fondo paga el impuesto, el gestor que compra los activos, también…). De lo que no hay duda es que la proposición de la Comisión tendrá un impacto negativo”.

El presidente de EFAMA asegura que, probablemente, la industria española haya sido una de las que más haya sufrido en Europa. Sin embargo, se está recuperando. Dargnat cree que España tiene una clara ventaja competitiva en términos de distribución por los lazos culturales y el fuerte vínculo que le une con Latinoamérica, un área en expansión. En general, el presidente de EFAMA aprecia un fuerte potencial de crecimiento para la industria en Europa, donde el 43% del dinero está en liquidez o en depósitos bancarios. Esta cifra contrasta con el 14% de Estados Unidos.

En EFAMA aseguran estar preparados para desempeñar su labor de elevar la cultura financiera de los ciudadanos (yendo incluso a institutos y escuelas para formar a los más jóvenes), para explicar a los reguladores y los políticos sobre cómo está constituida la industria y para aportar valor a la economía. En este sentido, en EFAMA se han marcado cuatro prioridades: necesidad de contar con una única voz frente a reguladores y políticos; nunca olvidarse que el dinero que se gestiona pertenece a particulares, instituciones y compañías, siendo necesario en todo momento velar por sus intereses; ser conscientes de que los inversores son de largo plazo (de 3 a 5 años) y que, por consiguiente, es necesario incorporar a la gestión criterios de ISR, lo cual permite invertir mejor; y ayudar a las finanzas de una mejor manera de lo que lo han hecho en el pasado.

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