China, una evolución tranquila


Durante la última década, en muchos de los hogares occidentales se ha visto que la mayoría de los juguetes o artículos de primera necesidad tienen una marca 'Made in China' estampada en su parte inferior. La reciente transformación económica en China estuvo basada inicialmente en el exitoso despliegue de su amplia fuerza de trabajo y las ventajas comparativas de costes para exportar productos baratos destinados al consumo en occidente. Sin embargo, este modelo económico está cambiando. Las compañías chinas se están dando cuenta de que tener una ventaja competitiva basada únicamente en el coste no es una estrategia sostenible a largo plazo. La historia se repite. Esta evolución se ha dado antes en otros países que solían tener bajos costes de producción, tales como Japón en los años 60 y 70, y Hong Kong y Taiwán en los años 80 y 90.

Cada vez más, las empresas chinas están externalizando su producción. O bien están reubicando sus instalaciones en el interior del país, donde los costos son considerablemente más bajos que en las regiones costeras más desarrolladas, o las están trasladando a países más baratos como Bangladesh y Vietnam. Además, se está incrementando el interés por el I+D y el concepto de marca. Mindray Medical, compañía china líder en equipos de salud, es ejemplo de ello. Históricamente, la firma solo competía a nivel de costes, pero tras una fuerte inversión en I+D, la compañía y sus redes de servicio son competencia directa de GE en el mercado estadounidense gracias a sus ventaja en innovación y a la calidad de su maquinaria. Como inversores, pensamos que este es un importante desarrollo que además de emocionante, llevará a las empresas a generar mayores retornos sobre el capital. Se espera que dentro de una década las marcas chinas sean mucho más familiares para el mundo occidental.

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