"China puede imprimir dinero y mantener los tipos altos porque hay un agujero negro, escasez de dinero”


Fidelity Worldwide Investment está empezando a cambiar su actitud con respecto a la segunda mayor economía del mundo. En las últimas semanas el experto Tom Stevenson manifestaba su preocupación por la evolución del mercado inmobiliario del país, mientras que la analista Rebecca Jiang declaraba que los bancos chinos “no son aptos para la inversión a largo plazo, al menos de momento”.

El último en refutar esta opinión ha sido Raymond Ma, gestor del FF China Consumer (aprobada por la Comisión Clasificadora de Riesgo (CCR) de Chile desde el año pasado). De visita en España, Ma ha dado las principales claves sobre la visión actual de la gestora americana sobre el país y dónde están encontrando las mejores oportunidades para el fondo que gestiona. El gestor se expresa claramente, yendo directo a los problemas que cree que están dificultando la evolución de la economía china: “Los mercados asiáticos están en niveles muy elevados. El año pasado el mercado chino estuvo sin rumbo por la falta de liquidez: existe la necesidad de aplicarle inyecciones de liquidez para evitar una crisis financiera. Esto se ha vuelto evidente desde diciembre de 2013”, denuncia. Asimismo, Ma declara que el PIB chino actual se está moviendo en unos niveles que califica como “incómodos”, e indica que “cada vez está más pendiente de la impresión de dinero, ha perdido eficiencia”.

Esto lleva al experto a hacer la siguiente observación: Estados Unidos, la eurozona y Japón mantienen unos tipos de interés extraordinariamente bajos y de una forma u otra han tenido que inyectar dinero a sus respectivas economías. China también tiene la posibilidad de hacerlo, pero los tipos se sitúan entre el 6% y el 7%. “La gran diferencia respecto al mundo occidental es que China puede imprimir dinero y mantener los tipos altos porque hay un agujero negro, escasez de dinero”, afirma con rotundidad.

Para el gestor de Fidelity Worldwide Investment, parte de esta escasez debe atribuirse a la banca en la sombra o shadow banking; de hecho, afirma que el 20% de todos los préstamos bancarios realizados en China se encuentran en este sistema financiero paralelo. “Los bancos no están generando cash flow, la liquidez seguirá ausente los próximos 3 ó 4 años”, insiste el gestor.

Dicho esto, Raymond Ma aclara que “el problema está presente, pero no supone una crisis inmediata porque el Gobierno todavía tiene poder para controlar la situación a través de un recorte de tipos y de los ratios de reserva, y porque la inflación se sitúa en el 2%”. Para despejar preocupaciones sobre este asunto, añade que “China tiene 100 billones de dólares en activos propios, suficiente para pagar sus deudas”.

“No es un problema de activos tóxicos, sino de liquidez. Muchos proyectos no están generando suficientes flujos de caja”, continúa el gestor. Éste percibe asimismo un cambio de tendencia en la evolución del cruce renminbi/dólar, que ahora está repuntando otra vez. “Si el Gobierno recorta los tipos o el ratio de reservas tendrá impacto sobre el tipo de cambio, al liberar liquidez”, explica. A esta situación Ma añade que China también presenta un problema de sobrecapacidad. Para él, la solución pasaría por recuperar las exportaciones y estimular la demanda interna.

Gestión del fondo FF China Consumer en este entorno

“En los últimos 2 ó 3 años, el fondo ha ignorado las tendencias macro al fijarse más en el consumo interno, que es un motor elástico y resistene de crecimiento”, explica Ma con respecto al producto que gestiona desde 2011 y que está aprobado por la Comisión Clasificadora de Riesgo (CCR) de Chile desde el año pasado. El experto ha optado por concentrar los valores de la cartera en seis áreas o temáticas de crecimiento: seguros, salud, brokerage, servicios de consumo, internet y protección medioambiental. Raymond Ma hace una predicción interesante en este punto: vaticina que se producirá una transición desde el interés de los chinos por productos a la demanda de servicios (educación, turismo y cirugía plástica, concretamente) en los próximos 3 a 5 años.

Las otras dos claves del fondo residen en sus limitaciones y en su desviación del índice. Por un lado, no invierten en bancos, en compañías energéticas ni en negocios ligados a las materias primas. Por otro lado, el peso de China en el fondo es inferior al del índice de referencia, del 60% frente al 100% del MSCI China, y se incluyen también compañías de Hong Kong (22,9%) y de Taiwán (12,2%).

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