China: oportunidad de inversión


TRIBUNA de Nicholas Burdett, director de Producto y Análisis, Capital Strategies Partners. Comentario patrocinado por Capital Strategies Partners.

Existe una zona geográfica que ha brillado por sus características defensivas durante la pandemia del coronavirus: China. China es, por ahora, el único país que ha logrado domar la propagación del  COVID-19 y gestionar la crisis con éxito. Contuvo la epidemia en la provincia de Hubei, salvando de la pandemia a ciudadanos de grandes urbes como Shanghái, Pekín, Guangzhou y Shenzhen. La respuesta del Gobierno chino fue rápida, decisiva y eficaz.

Aunque todavía tenga que afrontar una difícil situación coyuntural. El levantamiento de restricciones en Wuhan, la reapertura de fabricas y la vuelta al trabajo se han realizado por ahora sin incidencias y parece que el país recupera algo de la antigua normalidad.

Al margen de dudas que puedan existir sobre la transparencia de sus datos, tanto sanitarios como económicos, lo que ha quedado claro es el outperformance de China con respecto al resto de las bolsas mundiales, no solo las emergentes. A continuación, el gráfico de Bloomberg demuestra la resiliencia del mercado chino de cara a varias regiones:

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Existen varios argumentos por los cuales la renta variable china podría ofrecer un mejor comportamiento relativo en el medio a largo plazo y enumeramos algunos a continuación:

1.      Los datos económicos retrospectivos del primer trimestre de este año han sido alarmantes, con bajadas vertiginosas en, por ejemplo, la producción industrial, ventas minoristas, inversión en activos fijos y una fuerte subida de la tasa de desempleo. También se publicó recientemente el Producto Interior Bruto (PIB) del primer trimestre de 2020: el Producto Interior Bruto (PIB) se habrían contraído un 6,8%. Los datos extraoficiales, como logísticos, importaciones y exportaciones, actividad portuaria o ventas de billetes de avión, apuntan a que la economía de China ha pasado lo peor. A pesar de los datos de crecimiento económico, y a diferencia de las demás economías mundiales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el PIB de China crezca el 1,2% en 2020 versus el -3% para la economía global en su conjunto y el -6% en EE.UU.

2.      A diferencia de los países principales que han lanzado medidas de estímulos jamás vistos, China ha sido más cauta lanzando medidas de forma gradual y constante. Aún dispone de varias armas para poder revigorizar el consumo en su economía. Hasta ahora la mayor parte del estímulo implementado en China se ha centrado en recortes de impuestos, modestos ajustes de tasas de interés, liquidez para los bancos y los mercados financieros y algunos gastos adicionales del Gobierno. Le quedaría mucho más arsenal monetario y fiscal para combatir dificultades adicionales.

3.      El precio del petróleo sigue favoreciendo a la economía china. Al ser un importador neto de petróleo, los precios actuales sirven de estímulo directo a los consumidores, al tejido empresarial y al Gobierno central. A pesar del acuerdo firmado recientemente por la OPEP+ los analistas no creen en un repunte del precio hasta que se vea un repunte en la demanda. China siempre compra petróleo cuando es barato llenar sus reservas estratégicas.

4.      A nivel valoración, actualmente los múltiplos de China son relativamente más atractivos que el resto de los mercados globales: el CSI 300 tiene una relación precio/beneficios (o Price to Earnings) de 13,7 versus 18 del MSCI World y 19 del S&P 500.  Ya que los beneficios por acción podrían ser menos fiables de lo habitual al esperarse rebajas significativas en beneficios, se podría mirar desde la óptica de relación precio a valor contable (Price to Book Value). El CSI 300 estaría a 1,71 veces, el MSCI World a 2,16 veces y el S&P 500 a 3,16.

5.      A pesar de las medidas implementadas el 1 de abril de este año para permitir mayor participación por parte de inversores extranjeros en compañías locales, el porcentaje de inversores extranjeros (más proclives a vender para repatriar activos en momentos de crisis) representa un número más bajo que en muchos otros mercados. La participación extranjera en el mercado onshore (o acciones A) ronda entre el 3% y el 3,5%, y la media en otros mercados asiáticos es de entre el 20% y 30%.

Las ventajas y desventajas de la gestión activa contra la pasiva son bien conocidas por nuestros lectores. El hecho de que existan dos mercados (onshore o acciones-A y las offshore o acciones-H), que China esté todavía en proceso de mejorar su transparencia y sea dos veces más volátil que por ejemplo el MSCI World, se prestan más a la gestión activa.

Además, cabe resaltar otra especificidad del mercado chino: la alta participación de inversores minorista. En el mercado onshore (acciones- A) más de un 80% del volumen proviene de inversores retail. Este dominio tiene un impacto profundo en los movimientos del mercado, al reflejar filosofías de inversión (los minoristas suelen ser más cortoplacistas en sus horizontes de inversión y suelen sobrereaccionar a información nueva). Esto premia al inversor institucional, normalmente más informado, creando oportunidades. Una buena comprensión de la singularidad y complejidad de la cultura corporativa china es fundamental.

El fondo Ninety One All China Equity Fund se lanzó en mayo del 2015 y los aproximadamente 1.500 millones de dólares estadounidenses están gestionados por un equipo liderado por Greg Kuhnert y Wenchang Ma en Londres y Hong Kong, respectivamente. Es un fondo principalmente bottom-up con cinco estrellas Morningstar. El rendimiento anualizado a tres años ha sido de 11,91% comparado con 5,31% de su índice de referencia. Su índice de referencia es el MSCI China All Shares Net Return (en dólares estadounidenses) y tiene aproximadamente el 41% en acciones onshore (A) y el 42% en las offshore (H).

Es un fondo de alta convicción con aproximadamente 40 posiciones en cartera, de las cuales, las principales 10 compañías subyacentes representan más del 40%. El proceso de inversión se realiza mediante una criba 4Factor que clasifica todos los valores de renta variable chinos, independientemente de donde coticen, por: estrategia, valoración, beneficios y factores técnicos. Su estilo blend hace que tenga un sesgo hacia bienes de consumo (22%), financieras (22%), industriales (13%) y servicios de comunicación (12%), combinando sectores tanto growth como value.

Concluimos resaltando las divergencias en los datos económicos recientes entre China y el resto del mundo, la capacidad del Banco Popular de China para proporcionar estímulos adicionales todavía existe, y las ventajas de una economía centralizada dan peso a los que confíen que las acciones chinas pueden continuar su buen comportamiento de cara a los demás mercados tanto emergentes como desarrollados.

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