China: ¿Afectará la desaceleración económica a la lucha contra la contaminación?


La emisión, por las autoridades de Beijing, de la primera alerta roja por contaminación del aire el 7 de diciembre 2015 puso el foco de atención en uno de los temas más importantes que afronta el gobierno: cómo alcanzar un modelo de crecimiento económico que no cause mayor degradación al medio ambiente.

La alerta roja, provocada por niveles récord de pequeñas partículas tóxicas en el aire, llevó a cerrar escuelas y algunas fábricas, detener obras de construcción y limitar el tráfico. Por primera vez, la contaminación medioambiental acaparó los mayores titulares, dejando de lado la desaceleración del crecimiento del PIB chino. Aun así, estas dos cuestiones – crecimiento económico y el medioambiente – están ligadas intrínsecamente.

De hecho, en su plan quinquenal recientemente aprobado, China ha cambiado su estrategia de “crecimiento a toda costa” hacia un modelo de crecimiento basado en cinco principios generales: Innovación, Coordinación, Transparencia, Inclusión y el Medioambiente. La protección medioambiental y ecológica está recibiendo mucha más atención que en el pasado, mostrando que la previa estrategia de crecimiento ha sido descartada a favor de una estrategia más sostenible.

¿Por qué el medioambiente se ha convertido en un tema tan candente en China? La contaminación del aire en China supera en 10 veces el nivel máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Se ha convertido en un problema inevitable para cualquiera, independientemente de sus ingresos o conexiones dentro del partido. El aire de China es el más contaminado del mundo en términos de partículas y la contaminación es tan fuerte que en algunas ocasiones reduce la visibilidad a menos de 50 metros.

La cuestión medioambiental no solo afecta a Beijing o al Noreste de China, otras ciudades densamente pobladas como Shanghái y Guangzhou son también víctimas de la contaminación atmosférica. La contaminación del aire afecta a las personas causándoles desde dolores de cabeza, irritación en los ojos, nariz y garganta hasta cáncer de pulmón, problemas de hígado y enfermedades cardiovasculares. Es la responsable de hasta 500.000 muertes prematuras en el año 2012 – lo que representa, por ejemplo, la población total de Málaga – con repercusiones económicas del ámbito de 100 a 300 mil millones de dólares (USD) al año.

La alerta roja por contaminación del aire del mes pasado hace olvidar otros tipos de contaminación menos evidentes que afronta China, como la contaminación del suelo – menos mediática pero igualmente preocupante.

Un estudio reciente por parte de Changsha Shuguang Environmental Charity Development Center, una organización sin ánimo de lucro, descubrió que tierras agrícolas en la provincia de Hunan – una de las regiones con mayor producción de arroz – contiene unos niveles 200 veces superiores de cadmio y  plomo al recomendado por el gobierno chino como “nivel seguro”. El problema de la provincia de Hunan es que es igualmente una de las mayores productoras de metales pesados, produciendo 2,6 millones de toneladas de metal no ferroso en 2011. Por este motivo, hay cerca de 1.000 ubicaciones que tienen vertidos 440 millones de toneladas de desechos sólidos contaminados con metales pesados tóxicos. Las personas que consumen alimentos con plantas de esta región, son propensos a desarrollar serios problemas médicos, incluyendo  daños de órganos y huesos debilitados. Adicionalmente se está arruinando  el medio de subsistencia de los agricultores y la seguridad alimentaria del país entero está amenazada.     

Dadas semejantes condiciones, el decimotercer Plan a cinco años incluye numerosos proyectos directamente relacionados con la recuperación medioambiental – tal como plantas de tratamiento de agua en zonas de bahía y el tratamiento de tierras contaminadas – pero este enfoque medioambiental también está presente en los otros principios del plan. Por ejemplo, el plan tiene como objetivo el control del uso y consumo de la energía y de los recursos naturales por unidad del PIB, y la reestructuración de la base industrial existente para fomentar el crecimiento en industrias emergentes claves (como la protección medioambiental) y la mejora de los sectores convencionales para que sean más limpios y menos contaminantes. Las inversiones totales previstas entre 2016 y 2020 podrían alcanzar los 4,6 billones de Yuan chino (CNY) solamente para proyectos relacionados con el agua, mientras que las inversiones para remediar la contaminación del aire alcanzarán los  1,7 billones de yuanes.

Aunque es poco probable que este boom en inversiones medioambientales cambie completamente el modelo de crecimiento de China en el corto plazo, no creemos que la actual desaceleración de la economía china vaya a afectar las inversiones en sectores relacionados con el medioambiente. Al contrario, se prevé que haya más estímulos para inversiones destinadas a energías, transportes e industrias más limpios, para la consecución de los objetivos cada vez más estrictos del gobierno en materia medioambiental. 

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